Sobre mí
Sobre mí
Me gusta escribir y contar historias. También me encanta leer y hacer reseñas.
Tengo 3 hijos maravillosos (a ratos) que ya han crecido, por eso puedo disfrutar de un poco más de tiempo para mí. Aunque ahora han empezado otras preocupaciones. Es increíble hablar con ellos y descubrir el mundo a través de sus ojos. Cada día, desde que nacieron, me enseñan algo.
He plantado tres árboles y he escrito un libro: «Relatadas».
Como veis, los tres objetivos clásicos cumplidos, sueños todavía quedan muchos: escribir una novela, llegar a muchos lectores, ver una aurora boreal o descubrir nuevos destinos. Eso sí, ya he tachado algunos: he subido un tresmil, he dormido en una casita sobre un árbol, casi he tocado el cielo (en los Mallos de Riglos), he subido el Moncayo, he dormido en la estación de Canfranc…
Estoy convencida de que una de las mejores cosas que nos da la vida es viajar, conocer nuevos lugares, otras costumbres y aprender de las experiencias que van surgiendo en el trayecto.
También disfruto caminando, porque me da tiempo a pensar y a inventar nuevas tramas. Por la montaña, por un sendero o por la playa es aún mejor. Además, soy una apasionada del Camino de Santiago.

Nunca he sido excelente en nada, aunque soy de intentarlo casi todo.
Adoro mi ciudad, Zaragoza, y soy zaragocista de las que lloran. Prefiero el atardecer, me entretengo con las revistas de decoración y trato de hacer fotos chulas. Mi grupo preferido, sin ninguna duda, Los Secretos.
Me encanta tapear (sobre todo pidiendo esa última que te permite no hacer comida ya en casa), el teatro, visitar museos, visitar exposiciones y encontrar sitios bonitos, de esos en los que te apetece quedarte un buen rato. Colecciono hipopótamos, no me gusta ir de compras, ni llamar la atención. Y estoy convencida de que hay que fijarse en los mejores y que, muchas veces, escuchar es aprender.
Soy muy testaruda, muy leal y, en ocasiones, un poquito (bastante) radical.

Sobre mi filosofía
Intento buscar el lado bueno de las cosas y exprimir cada minuto, porque no sabemos cuántos nos quedan. En los pequeños detalles hay mucho placer por descubrir. Cada día tiene que ser el mejor y debemos esforzarnos en encontrar el secreto de la felicidad. Por eso, hay que estar a gusto hasta planchando (tarea que me cuesta especialmente). Todo lo anterior, teniendo en cuenta la importancia de las raíces. Apuesto por ser positiva y sonreír, pero sé que la tristeza también existe.
Repito constantemente algunas frases: «vive y deja vivir», «lo poco gusta y lo mucho cansa» o «tonto es el que llama tontos a los demás».
Procuro no olvidar que el siguiente instante es el decisivo del resto de nuestro futuro. A veces, lo daría todo por ser invisible.
