La importancia de las raíces

Hace un tiempo os hablé de la importancia de los detalles, en esta ocasión me propongo reivindicar la importancia de las raíces. 

Comencemos con su definición, según la RAE.  En concreto, vamos a quedarnos con las acepciones que nos interesan, más allá de que es un órgano de las plantas que crece en dirección inversa a la del tallo.

Raíz: Parte de una cosa, de la cual, quedando oculta, procede lo que está manifiesto.  Causa u origen de algo.

Tener raíces:  Dicho de una persona: Ofrecer resistencia para desprenderse de algo.

Echar raíces: Fijarse, establecerse en un lugar.  Dicho especialmente de una pasión: Afirmarse o arraigarse.

La importancia de las raíces 1 Mis palabras con letras

Y precisamente, aunque esta entrada la tenía prevista hace tiempo y ya en borrador, acabo de ver un anuncio de la marca Cruzcampo, en el que la protagonista es una «resucitada» Lola Flores.

La cervecera sevillana lanza esta campaña en un contexto social en el que la vuelta a las raíces y a valorar lo realmente importante cobra más relevancia que nunca, defendiendo la autenticidad como vía para salir adelante.

«…manosea tus raíces, que de ahí siempre salen cosas buenas»

También aparece en ese anuncio la artista y cantante María José Llergo, que acertadamente indica:

«Es vital que mis referentes tengan visibilidad. Son la raíz de donde yo bebo. Sabiendo de dónde vienes puedes llegar a donde quieras»

La importancia de las raíces 2 Mis palabras con letras

Esas raíces son nuestra herencia inmaterial, un tesoro que nos entregan, que vamos ampliando y mejorando, rechazando o modificando lo que no nos parece adecuado, para luego dejarlo en otras manos.

La importancia de las raíces 3 Mis palabras con letras

Me encuentro también con una frase del Dalai Dama que creo que ya conoceréis, porque se utiliza mucho, y que encaja perfectamente con este tema:

“A quien amas dale alas para volar, raíces para volver y motivos para quedarse”

Es un excelente resumen y una base imprescindible para educar, para amar, para compartir la vida… Y se me escapa una sonrisa al pensar en ciertos programas de televisión que ponen a prueba la fidelidad ( lo que ellos consideran fidelidad) de unos inconscientes.

Dar raíces para volver es crear un compromiso, es seguridad y también es libertad, es echarse de menos y es querer compartir, es no sentirse obligado y es confianza.  En definitiva, es ir caminando por una senda conjunta, no siempre recta y bien indicada, porque así se quiere y porque nos hace sentir mejor, nos aporta valores, sensaciones, emociones y sentimientos de los buenos.

La importancia de las raíces 4 Mis palabras con letras

Siento realmente que nuestras primeras raíces están en la familia, en la que nacemos y en la que después formamos, sea de una forma o de otra y aunque sea imperfecta.  De ahí, la trascendencia de los recuerdos vividos y creados a partir de pequeños detalles, de las enseñanzas aprendidas a fuerza de repetir el mensaje, de lo observado en el comportamiento de nuestros referentes, de los consejos ofrecidos desde el amor y la experiencia.

Y, cuando nos falta una de esas raíces, es cuando descubrimos y admiramos su legado, cuando somos conscientes de todo lo que nos dejó en forma de enseñanza a través de sus actos, de sus palabras, de su presencia, de sus gestos, de su forma de vivir… Es entonces cuando más recurrimos a sus opiniones, a sus advertencias y, sobre todo, a sus recomendaciones.

«las hojas deben volver a las raíces» (proverbio chino)

“Cuando partes de tu raíz, de la fuente, florecen todas tus otras habilidades» (Sri Sri Ravi Shankar)

La importancia de las raíces 5 Mis palabras con letras

Volver a nuestro origen, a nuestras raíces, puede ser la solución o puede mostrarnos el camino para resolverlos o afrontarlos.  Muchas veces es necesario volver a nuestros afectos, a nuestros vínculos verdaderos, a quien nos quiere sin condiciones, a esa amistad auténtica y forjada en mil batallas, a esos pilares que son firmes y constantes… para encontrarnos con nosotros mismos, para aguantar las tormentas y los vendavales que pretenden tumbarnos.

¿Dónde nos hemos protegido durante el confinamiento de este año? En nuestro hogar, donde estaba lo que nos importa, lo que nos preocupa, lo que nos da vida.  ¿Y qué hemos hecho? Cuidar los unos de los otros, dedicar más tiempo a estar juntos, a compartir momentos, a comer a la misma hora en torno a una mesa participando en conversaciones, dando ánimos, incluso discutiendo a veces… creando raíces en una etapa complicada, llena de incertidumbre.

Hemos cuidado de nuestros mayores, les hemos atendido e intentando que no se sintiesen solos.  También hemos vuelto a cocinar despacio, a preparar postres y a buscar nuevas recetas. Nos hemos preocupado por hacer nuestra casa más cómoda, más práctica, la hemos convertido en oficina, en gimnasio, en sala de juegos… Y hemos entregado más espacio y horas a lo que teníamos pendiente, a pensar, a reflexionar en lo indispensable.  Nos hemos refugiado.

Os propongo que arranquemos de raíz todo aquello que nos impide ser felices, que abordemos directamente la raíz de nuestros problemas y que echemos raíces donde nuestro corazón se sienta bien, reconfortado y querido.

Y no olvidemos la frase de José Martí:

«Lo pasado es la raíz de lo presente, ha de saberse lo que fue, porque lo que fue esta en lo que es»

Ni el fragmento del poema de Octavio Paz «Dos cuerpos»:

Dos cuerpos frente a frente
son a veces raíces
en la noche enlazadas.

Ni estos versos de Pablo Neruda:

Pero olvidé que tus manos satisfacían
las raíces, regando rosas enmarañadas,
hasta que florecieron tus huellas digitales
en la plenaria paz de la naturaleza.

O estos otros:

Nadie recogerá mi corazón perdido
entre tantas raíces, en la amarga frescura
del sol multiplicado por la furia del agua,
allí vive la sombra que no viaja conmigo.

A veces, volver a nuestras raíces hace que todo tenga sentido.  Cuando más perdidos estamos, cuando el mundo parece volverse loco, cuando precisamos desahogarnos… necesitamos volver a nuestra familia, a nuestros amigos de siempre… en definitiva, a nuestra casa, a la del corazón, a la de lo sencillo, a la que nos da paz o consuelo, a la que nos reanima con un abrazo, a la que responde a nuestros interrogantes, a la que es capaz de orientarnos, a la que te devuelve la tranquilidad…

Nada material, pero con un valor incalculable.

“Quizás estés buscando entre ramas, aquello que solo aparece en las raíces» (Rumi)

***

¡Empecemos con algo sencillo! Crea un bonito recuerdo con la primera persona que te venga a la cabeza al pensar en quién sostiene tu árbol, en quién lo ata a la tierra, en quién aporta el alimento para que tú sigas viviendo, en quién se va extendiendo para que nada te falte

 

2 Comentarios

  1. Eugenia

    Gracias por recordarnos como podemos volver a encontrarnos en un momento de tanta incertidumbre.

    Responder
    • Mis Palabras con Letras

      ¡Muchas gracias Eugenia por tu visita y por tu comentario! Eso es justo de lo que se trataba, de volver a encontrarnos, me alegra saber que esta entrada ha servido. ¡Te espero por aquí siempre quie quieras!

      Responder

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¡Suscríbete!

Si no quieres perderte nada y recibir las novedades de Mis Palabras Con Letras

Privacidad

¡Ya te has suscrito! ¡Gracias!