Lunes de otoño. Isabel San Sebastián

Isabel San Sebastián

Ya os conté aquí que el lunes 21 de octubre estuve escuchando a Carmen Posadas. Pues bien, el lunes 28 de octubre tuve la oportunidad de asistir a una interesante charla de Isabel San Sebastián: «La novela como máquina del tiempo», dentro de la programación de «Lunes de otoño», organizada por la Fundación Caja Rural de Aragón.

Lugar: Sede Central Caja Rural de Aragón, C/ Coso 80

Horario: 19:30 horas

Fecha: 28 de octubre de 2019

Precio: Entrada gratuita (hay que apuntarse previamente a través de la web, porque esta vez pidieron la entrada y se montó un jaleo considerable en las escaleras de acceso)

Antes de empezar a contaros, os pido mil perdones porque las fotos son malísimas.  No tuve suerte con el sitio que pude elegir cuando accedí a la sala.

Para vosotros ya no es un secreto que me encanta escuchar a los escritores y descubrir curiosidades sobre su trabajo, su experiencia y sobre su forma de enfrentarse a la pantalla en blanco.

Por eso, os recomiendo leer las entrevistas que he hecho a diversos autores en el blog.  Y por eso también, este ciclo es una ocasión única para conocer más de cerca a estas relevantes plumas.

En concreto, los encuentros que se han programado son los siguientes:

  • Carmen Posadas (21 de octubre): «Recuerdos, memoria y literatura»
  • Isabel San Sebastián (28 de octubre): «La novela como máquina del tiempo»
  • José Calvo Poyato (4 de noviembre): «¿Historia contra novela?»
  • Javier Sierra (11 de noviembre): «Misterios y enigmas en la literatura»

En realidad, se trata de conversaciones informales entre el protagonista de cada fecha y dos novelistas: José Luis Corral y su hijo, Alejandro Corral, en un marco incomparable.

En palabras de José Luis Corral es un café sin café, entre amigos.  De modo que el formato es muy atractivo, porque van surgiendo las preguntas como si estuviesen tomando algo, intercambiando impresiones y opiniones. Como la semana anterior, la sala estaba llena y asistió el alcalde de Zaragoza, Jorge Azcón, al que pidieron que el Ayuntamiento apoye decididamente la cultura.

También colaboró la librería París, brindando la posibilidad de adquirir allí mismo las obras de los tres.  En mi caso, les agradezco que, a pesar de los inconvenientes de conexión, pude pagar con tarjeta.

El encuentro se inició con la presentación de José Luis Corral a Isabel San Sebastián.  De ella dijo que es una mujer muy valiente, porque dice lo que piensa.  Nos contó que es una escritora de novela histórica a la que le hubiese gustado vivir en la Edad Media, pero con antibióticos.

Isabel empezó indicándonos que siempre viene a Zaragoza en San Jorge.  Y nos explicó que compagina su labor como periodista con la de escritora no teniendo vida social y que escribe porque le gusta.

Nos aclaró que escribe novela histórica porque le apasiona España.  Trata siempre de respetar lo real, lo que pasó de verdad, pero contándolo desde la emoción y la pasión, sentimiento que pone en todo lo que hace.  Para ella, un periodista debe ser riguroso y, en cambio, un escritor puede permitirse ciertas licencias en la ficción.

La autora, que no ve televisión aunque trabaja en ese medio, quiso que supiésemos que ella se siente vasca, española y asturiana, porque esa tierra la acogió cuando tuvo que irse del País Vasco.  Nos explicó que ella tiene 4 libros sobre ETA, que le valieron 11 años de guardaespaldas, que combatió la tiranía del terror, terror que acabó con una negociación asquerosa que le produjo una frustración muy grande.

Nos confesó que comenzó a escribir gracias a José Luis Balbín, director de «La Clave» y vecino suyo en Cudillero.  Él le animó a que relatase la historia, tras ver una placa de esa localidad sobre reyes holgazanes y ella tuviese claro que eso tenía una novela.  Entonces escribió «La visigoda», «Astur» y «La peregrina».

La literatura le compensa los sinsabores de la política, porque ella es peleona y le da libertad.  Junto a otros compañeros ha creado una Asociación de escritores de novela histórica, con la que pretenden, a pesar de las diferencias entre ellos, contagiar su pasión por la historia.

Para ella, merece la pena ser escritora cuando sabes que has acompañado a alguien cuando sufre o está cuidando a un enfermo en el hospital.  Escribir cuatrocientas páginas es muy complicado y solitario, no obstante, cobra sentido cuando a un señor alto y bien parecido, que resulta ser militar, se le escapan unas lagrimillas al decirte que tu libro le acompañó durante su estancia en Afganistán.

Al hilo de este tema, Isabel nos aclaró que los premios con dotación económica son todos mentira, porque a ella llegaron a ofrecerle uno sin haber escrito todavía la novela.  El mundo editorial no es idílico, ni puro, los editores también se hacen faenas.

Destacó que las mujeres han sido en todas las épocas muy fuertes, que las crónicas las han escrito los hombres, mientras ellas se ocupaban de todo, incluso iban a la batalla, y eso les obligaba a ser muy fuertes.  Y ellas han estado empoderadas  desde siempre y han sido poco vanidosas, más preocupadas por lo cotidiano.

A ella le encanta la Reconquista porque, sin ese episodio histórico, España sería musulmana y la situación de la mujer sería mucho peor.

Declaró que no le ha pasado nada malo en la literatura, salvo lo del premio, ha disfrutado y aprendido escribiendo. Recomendó hacer el Camino de Santiago y comentó que hay que reivindicar la figura de Ángel Sanz Briz, que salvó a numerosas víctimas judías y que aparece en su novela: «Lo último que verán tus ojos».

Señaló que todas su obras son autobiográficas y especialmente «La mujer del diplomático».  Entre risas, nos aclaró que prefiere narrar en primera persona del femenino, porque tras una historia en masculino, su hijo (que es su principal lector, sincero y crítico) le animó a que se quedase con las mujeres, facilitando así la tarea de su editor.

Aconsejó a los posibles autores que hubiese en la sala que sean honestos, que escriban lo que sienten, que tengan una idea clara y redonda, que piensen mucho primero.  Ella sabe cómo acaban sus libros antes de comenzarlos y ha tomado previamente notas.

Añadió que hay que leer mucho y, a ser posible, los clásicos, empapándose de ellos.  Asimismo, hay que tener mucha humildad, sobre todo para evolucionar.  Y obviamente corregir, en este sentido, ella cuenta con la ayuda de su editor.

A nivel personal, compartió con nosotros que ser abuela es lo mejor, que es una experiencia maravillosa que no le hace mayor, le hace feliz.  Y que ya hay otra nieta en camino.

Nos adelantó que está escribiendo una trilogía sobre la reconquista, porque sabe que mucha gente está harta de que le tergiversen la historia de este país, personas que quieren sentirse orgullosas de ser españolas y porque, si lo piensas bien, España no es tan mala como nos han hecho creer.

Insistió en que hay que tratar la historia con honestidad, ateniéndose a los hechos pero con un punto de ficción que te permite ser libre.  Y en este punto, hizo referencia a que los separatistas son incansables y que la resistencia en esa situación tiene mucho mérito y es muy difícil plantar cara.

Además arrancó varias veces los aplausos del público cuando mencionó la Corona Aragonesa y aclaró que nunca existió la Corona Catalano-Aragonesa, aspecto este que corroboró José Luis Corral.

Cuando acabó la charla de Isabel San Sebastián dentro del ciclo «Lunes de otoño», tuve la  ocasión de hablar con ella mientras me firmaba y dedicaba su libro.  Fue un placer invitarla a mi página web y pedirle que me concediese una entrevista que espero que muy pronto sea una realidad.

También intercambiamos impresiones sobre el Camino de Santiago y me recomendó hacer el primitivo.

¡¡Muchas gracias Isabel por tus confidencias, tus opiniones sobre todos los temas planteados y por aceptar mi invitación!! ¡¡Espero verte muy pronto por aquí!!