Sendero Faja Racón en Ordesa 

Hoy nos vamos a recorrer un bonito sendero por la Faja Racón dentro del Parque Nacional de Ordesa. Una experiencia caminando, que nos permitirá disfrutar de buenas vistas del Tozal del Mallo y de los Circos de Carriata y Cotatuero en medio de un paisaje increíble.

Faja Racón Mis Palabras con Letras 1

La ruta la iniciamos en la pradera de Ordesa, a la que en esta época del año hay que llegar en autobús.  Durante los meses de verano, Semana Santa y algunos puentes, el acceso a la pradera de Ordesa en coche está restringido. El precio del billete de autobús de ida y vuelta es de 4,50 € con salida cada 15 minutos, más o menos.

Desde la pradera nos dirigimos hacia la entrada de nuevo y seguimos la carretera a Torla hasta la casa Olibán.

Faja Racón Mis Palabras con Letras 2

Una señal nos indica el inicio del camino hacia el “Circo de Carriata”. Seguimos entonces las señales que nos dirigen por una senda que asciende hacia las laderas arboladas.

El camino está perfectamente marcado en el terreno y asciende por el pinar alternando tramos de fuerte zigzag con tramos rectilíneos.

Al principio, el camino gana altura con un fuerte zigzag para posteriormente dirigirse hacia el oeste para acercarse al cauce del barranco de Carriata.

En este tramo se acumula la mayor parte del desnivel del sendero, de modo que hay que hacerlo con ganas.

La subida es fuerte y se agradece la sombra de los árboles.  Además, hay que estar atentos porque podemos encontrarnos alguna sorpresa escondida y que, por supuesto, deberemos respetar.

Después de un rato caminando, descubrimos en lo alto el espectacular Tozal del Mallo.

Las vistas comienzan a ser extraordinarias y el esfuerzo empieza a tener su recompensa.

No es difícil intuir que vamos a disfrutar de un precioso recorrido entre flores.

Y sin dejar de andar, el paisaje nos deja con la boca abierta.

Mires hacia donde mires, la estampa es sensacional.

Amarillo, verde… la montaña… la naturaleza… el cielo… y el silencio.

El circo de Carriata te deja sin palabras literalmente.

Hay que sentarse e inmortalizar este momento.

En las indicaciones, que nos proponen varias alternativas, seguimos hacia la derecha para iniciar la Faja Racón y abandonamos el sendero hacia Carriata.

El recorrido continúa cambiando de escenario, se transforma y vuelve a ser una maravilla.

El camino asciende por la ladera, hacia el este, hasta converger con el pie de los cantiles, por los que sigue la Faja de Racón.

Hay que tener cuidado porque la ruta está expuesta a la caída de rocas.

Y también hay que ser precavido, porque un pequeño resbalón puede provocarte un gran susto.

Las masas arboladas de pinar suben por estas laderas solaneras.

La senda sigue pegada completamente a los cantiles hasta que accede a la cuenca del barranco de Cotatuero y empezamos a tener vistas de su circo y su cascada, que desciende pegada a la roca.

Si os fijáis bien, en la foto de abajo, detrás de mi, podéis ver la magnífica cascada.

 

También se tienen impresionantes vistas de Punta Tobacor y de la Faja de Petazals.

El camino entonces se separa algo de la base de los cantiles y se interna dentro de las masas arboladas con importante presencia de pino negro (Pinus uncinata), que ascienden desde el valle hasta la base de estos riscos verticales.

Llegamos hasta las proximidades del barranco de Cotatuero, que baja con fuerza hacia el Valle de Ordesa.

Tras admirar la cascada y hacer una parada para reponer fuerzas junto a un pequeña cabaña, seguimos la senda hacia la pradera, pasando por la imagen de la Virgen del Pilar.

Y así, llegamos hasta el final de este recorrido.  Cansados, sí.  Sudados, también.  Pero contentos de haber disfrutado de un maravilloso paisaje y de un impresionante camino en la naturaleza.  Sin ninguna duda, muy recomendable, aunque te cueste más tiempo del que indican en los folletos o en la información del Parque.

 

P.D. Es importante que cada uno lleve su ritmo, como en la vida.  No obstante, siempre se agradece que alguien te acompañe, te espere y te anime a seguir, a pesar de las circunstancias.  Unas veces tiendes tu mano y otras te agarras con fuerza a quien te la ofrece.