En plena cuesta de enero, os cuento que, en diciembre, visité la Exposición «Maestras» en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza de Madrid.
Tenía muchísimas ganas de disfrutar de esta muestra, porque había visto en prensa varias noticias. Así que organicé una escapadita a la capital para, entre otras cosas, verla y pasear un poco por la iluminación navideña.

Datos
Fechas de la exposición: Del 31 de octubre de 2023 al 4 de febrero de 2024.
Lugar: Museo Nacional Thyssen-Bornemisza; Paseo del Prado, 8; Madrid. Sala de exposiciones temporales, planta baja.
Horario: De martes a domingo, de 10.00 a 19.00 horas. Los sábados la exposición permanecerá abierta hasta las 21.00 horas. Lunes cerrado. Cerrado los días 25 de diciembre de 2023 y 1 de enero de 2024. El desalojo de las salas de exposición tendrá lugar cinco minutos antes de cierre.
Entrada única: Válida para visitar, en el mismo día, todo el Museo, incluidas las exposiciones temporales del momento.
Objetivo de la exposición «Maestras»
En el cartel de presentación de la exposición, escrito por Rocío de la Villa, nos explican al llegar que, en contestación al borrado histórico, «Maestras» presenta por primera vez en España un recorrido por la contribución de artistas mujeres a la historia del arte desde finales del siglo XVI a las primeras décadas del siglo XX.
Es una exposición de mujeres que representan a mujeres y sus intereses. Mujeres cultas, cosmopolitas y comprometidas que recibieron los más altos reconocimientos simbólicos, teóricos y materiales, como modelos de talento, profesionalidad e independencia.
Temas
A través de ocho temas relevantes en el camino de las mujeres hacia la emancipación, en este relato se combina la historia del arte con la historia de las ideas y se exploran aspectos estéticos, sociales y políticos.
La conjunción entre periodos históricos, géneros artísticos, estilos y temas es la trama sobre la que se vertebra esta muestra, y se pone de manifiesto cómo estas artistas abordaron cuestiones candentes en su época, tomaron posición y aportaron nuevas iconografías y miradas alternativas.
Inspirada en la noción actual de la sororidad, la exposición destaca lugares y periodos en los que coinciden las artistas, mecenas y galeristas que comparten valores y son conscientes de iniciar nuevas tradiciones.
En ocasiones, supieron sacar provecho de condiciones socioculturales y teóricas favorables y excepcionales en el sistema patriarcal. En determinados momentos, contaron también con el respaldo y apoyo de sus maestros, colegas, maridos, hermanos, coleccionistas o marchantes. Pero incluso en los periodos más adversos, se opusieron a la misoginia y a las normas establecidas para ellas.

Sororidad I. La causa delle donne
En el siglo XVII, en Italia, en plena Contrarreforma y en paralelo a los escritos de las autoras de la querella de las mujeres, como Modesta dal Pozzo (Il merito delle donne) y Arcangela Tarabotti (Tiranía paterna), artistas respaldadas por mecenas representan en pinturas de historia figuras mitológicas, heroínas bíblicas y personajes históricos como Judit, Yael, Susana y Porcia.
A través de ellas evidencian el silencio impuesto y su exclusión por el discurso patriarcal, que degrada a estas heroínas en historias tergiversadas y pinturas eróticas ofensivas. Lavinia Fontana y Fede Galizia, Artemisia Gentileschi y Elisabetta Sirani conforman tres generaciones de artistas que triunfan con sus versiones castas e inauguran así una tradición alternativa.

Botánicas, conocedoras de maravillas
Durante la época racionalista, cuando se produce la escisión del hombre y la naturaleza tras la revolución científica y el inicio del colonialismo, comienza un periodo de esplendor artístico para las pioneras del bodegón y de la ilustración botánica, quienes fueron apoyadas por mecenas mujeres; precisamente en el momento en que empezaron a ser expulsadas del conocimiento ancestral de las plantas y sus beneficios, cuando se persigue a las denominadas brujas.

Son pintoras e ilustradoras formadas junto a científicos que empiezan a utilizar el microscopio, e interesadas por la entomología, como Fede Galizia y Giovanna Garzoni en Italia y las hermanas Rachel y Anna Ruysch en Holanda, para quienes la vida ejerce poder de fascinación a cualquier escala y la representan de manera holística, como un ecosistema donde habitan mariposas, moscas y otras pequeñas criaturas, refutando el simbolismo religioso de la naturaleza muerta como vanitas.

En torno a la mecenas Agnes Block en su jardín en Vijverhof, al suroeste de Ámsterdam, se reúnen las principales artistas botánicas: Maria Moninckx, Maria Sibylla Merian y su hija Johanna Helena Herolt.


Ilustradas y académicas
La Ilustración es el tiempo del despertar de las mujeres como ciudadanas en la historia feminista. Ya antes de la caída del absolutismo en Francia, reinas, nobles y salonnières respaldan a las artistas, erigiéndolas como académicas.

Pintoras como Élisabeth Vigée-Le Brun, Adélaïde Labille-Guiard, Angelica Kauffmann, y escultoras como Marie-Anne Collot y Anne Seymour Damer, destacan en el género del retrato, expresión de la afirmación del sujeto y de la individualidad en el origen de la Modernidad.

Todas representan a mujeres cultas que buscan su identidad en escenarios teatralizados, como las ruinas arqueológicas al pie del Vesubio de Lady Hamilton.

Orientalismo/costumbrismo
En pleno periodo colonial, las artistas emprenden viajes y observan con respeto a los no occidentales, en oposición a la sexualización degradante de sus modelos por parte de sus colegas masculinos orientalistas.

De camino al norte de África, la cultura española ejerce especial fascinación por su exotismo. A partir de las escenas del paso de los Pirineos realizadas por Rosa Bonheur, pastores, gitanas y campesinos habituales en la pintura costumbrista española serán reinterpretados en clave orientalista en París.

Pero a diferencia de los artistas, pintoras como Henriette Browne y Alejandrina Gessler pueden entrar en los harenes, deshaciendo los tópicos eróticos asentados en los salones parisinos.

Trabajos, cuidados
Frente al icono de la campesina o la planchadora solitaria de los pintores, durante el siglo XIX las artistas representan grupos de mujeres trabajando en el campo como Alice Havers y Eloísa Garnelo, o durante su jornada laboral en la ciudad, como «Las lavanderas» de Marie Petiet.

Cuando las propias artistas luchan por su inserción en el sistema artístico, su repertorio abarca desde las mujeres en el papel de amas de casa de Lluïsa Vidal y las cuidadoras de enfermos de Henriette Browne, hasta otras escenas en las que ellas desempeñan oficios diversos, como las pescadoras de Victoria Malinowska. En la ciudad moderna las mujeres reclaman sus espacios, también como consumidoras en los grandes almacenes, como refleja Elizabeth Sparhawk-Jones.

Nuevas maternidades
La maternidad es uno de los temas más antiguos de la historia del arte. En el siglo XIX, surge el arquetipo de la mujer como “ángel del hogar” para frenar su emancipación, tema al que se oponen pintoras y escultoras de diferentes generaciones, estados civiles y estilos artísticos, innovando e invirtiendo los viejos modelos.

Frente a la mistificación de la maternidad y la abnegación de la madre ante el hijo varón, las pintoras Mary Cassatt, Elizabeth Nourse, Paula Modersohn-Becker y Tamara de Lempicka crean nuevas iconografías que muestran con ternura la dependencia absoluta del bebé. Pero también los tediosos cuidados, las cargas domésticas, en definitiva, la dureza anímica y material de la crianza son reflejados por Suzanne Valadon, las finlandesas Helene Schjerfbeck y Elin Danielson-Gambogi, la danesa Anna Ancher y la sevillana María Luisa Puiggener.
Incluso aparece la madre como una protectora animal, conectada con la madre tierra, como la representa Käthe Kollwitz en su espléndida escultura «Madre con dos niños».
Sororidad II. Complicidades
¿Qué piensan? ¿De qué hablan? ¿Qué comparten las jóvenes burguesas cuando están juntas?.
Las impresionistas Berthe Morisot, Marie Bracquemond, Louise Breslau y Cecilia Beaux crean nuevas iconografías de la complicidad, la confianza y la amistad entre mujeres, expresada en clave melancólica por la escultora simbolista Marie Cazin. Un mundo privado al margen de la mirada masculina en el que germina el anhelo de libertad.
Emancipadas
En el siglo XX, al hilo del logro sucesivo del sufragio femenino en los países occidentales, las artistas vanguardistas tejen redes y siguen mostrando la sororidad con nuevos lenguajes artísticos. «En el palco» de Helene Funke, con guiño a Mary Cassatt, confirma la consciencia de una tradición artística femenina, que continúa mostrando la sororidad en versiones de Jacqueline Marval, Camille Claudel, Marie Laurencin, María Blanchard y Natalia Goncharova.

Las modernas Sonia Delaunay y Alice Bailly, entre otras, proponen a través de la pintura-tejido-moda una nueva concepción del arte y su inserción en la vida cotidiana.
Y escenas populares, como las «Verbenas» de Maruja Mallo, reflejan la alegría de las ciudadanas tras la conquista del espacio público.

La exposición es la primera gran muestra enmarcada en el proceso de redefinición feminista que el Museo Thyssen está realizando en los últimos años, y cuenta con la colaboración de la Comunidad de Madrid y el patrocinio de Carolina Herrera. Tras su presentación en Madrid, una versión reducida de la muestra podrá verse en el Arp Museum Bahnhof Rolandseck de Remagen (Alemania).

Mi opinión sobre la exposición «Maestras»
¡No imagináis cómo me apetecía volver a este Museo! No lo visitaba desde hace bastantes años y necesitaba volver. Sencillamente esta exposición fue la mejor excusa para perderme de nuevo por sus salas y magnífica colección. Así que dediqué buena parte de mi día a pasear por los diferentes espacios.
Después de un excelente café, me dirigí al museo a esperar que abriese sus puertas Había algo de fila, pero iba a buen ritmo y enseguida entré. Como había adquirido la entrada previamente, todo fue rápido. La pena es que había mucha gente en consigna y decidí no esperar en ese momento. Fui directa a visitar la exposición.
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Pedí que me hiciesen una foto y, a partir ahí, me dejé llevar sin ninguna prisa por los diferentes espacios, divididos por temas como os he ido explicando anteriormente. El recorrido tiene un claro hilo conductor que, según mi criterio, es muy acertado.
Elegir como comienzo esta muestra temporal fue un acierto, porque después se fue llenando de público, pero yo tuve la ocasión de contemplarla con tranquilidad, prácticamente en silencio y, por supuesto, con la calma que requería.
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La exposición cuenta con más de cien piezas entre pinturas, esculturas, obras sobre papel y textiles de artistas que abarcan desde finales del siglo XVI a la primera década del siglo XX, un amplio periodo histórico. Y creo que exposiciones así son necesarias, incluso imprescindibles, son una forma de restituir el olvido al que se ha sometido a las mujeres en la historia del arte.
En palabras de la comisaria, Rocío de la Villa:
“Poniendo en positivo la otra mitad de la historia del arte”
«Maestras es una exposición feminista que supone un correctivo sin paliativos a los prejuicios derivados del patriarcado”
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¿Y sabéis lo más curioso? Las obras que se exhiben fueron reconocidas en su tiempo, aspecto que puede deducirse de los marcos utilizados. Y esto es así porque, para el relato que se ha querido transmitir con esta recopilación, se han elegido momentos en los que las condiciones eran algo más favorables para las artistas. Etapas en las que hubo una feminización de la cultura y en la que los géneros que practicaban eran muy florecientes.
Sin embargo, luego fueron borradas de la historia del arte. Pero el Museo Thyssen, en esta cita, coloca a esas artistas ninguneadas durante siglos en el lugar que, por justicia, deberían haber ocupado siempre, proyectando sobre ellas una mirada feminista.
En definitiva, esta exposición culmina un proceso de toma de conciencia feminista con el que este museo se ha ido comprometiendo desde hace más de diez años cuando ya se hizo la muestra «Heroínas».
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En relación con la exposición, se ha organizado también «Otras maestras», reuniendo a doce profesionales actuales -investigadoras, filólogas, artistas, historiadoras, paisajistas, políticas, escritoras, antropólogas- que reflexionan sobre sus especialidades profesionales hoy en día a partir de los grandes temas o capítulos de la muestra de referencia.
Tenéis más información sobre esta actividad paralela aquí.
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Si tenéis oportunidad, os recomiendo que visitéis la exposición, porque son obras de autoras mujeres representando a mujeres, pero no es necesario ser mujer para disfrutarla. Y es de justicia que todos devolvamos a estas artistas el sitio en la historia del arte que debieron tener.







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