Os invito hoy a dar una vuelta por una interesante exposición de dibujo.  En concreto, la Exposición «El dibujo español en el gusto privado.  Del Renacimiento a la Ilustración».

Esta muestra está ubicada en el Museo de Zaragoza (en la Plaza de los Sitios) y estará en la ciudad hasta el día 26 de mayo.  La entrada al Museo y a la exposición es gratuita. El horario de martes a sábado es de 10 a 14 y de 17 a 20 horas.  Los domingos y festivos de 10 a 14 horas.

La muestra surge como una propuesta del coleccionista zaragozano Félix Palacios.  Está comisariada por José Ignacio Calvo.  Y está organizada por el Gobierno de Aragón con la colaboración de la Fundación Goya en Aragón

Reúne sesenta y ocho dibujos, procedentes de ocho importantes colecciones privadas. Dibujos firmados por renombrados artistas españoles (o establecidos en España) que trabajaron en los siglos XVI, XVII, XVIII e inicios XIX.

En concreto hay sesenta dibujos, cinco grabados y un álbum, que pertenecen a siete coleccionistas particulares.

Durante el recorrido, podemos encontrar dibujos con los que grandes maestros de la pintura idearon sus cuadros.  Y otros través de los cuales expresaron sus ideas artísticas con una técnica distinta.

“El dibujo español en el gusto privado” se articula en tres bloques, uno dedicado al siglo del Renacimiento, otro al pleno Barroco y el último, a la Ilustración, y cuenta además con un área específica dedicada a Goya.

Estas obras sobre papel son, en su gran mayoría piezas a pluma, tinta o lápiz provenientes de cuadernos y anotaciones.

Una obra muy especial y de difícil conservación que se ha mantenido gracias a la labor de los coleccionistas y que ha sido supervisada en el montaje por la conservadora restauradora de obra gráfica del museo, Nerea Díez De Pinos.

Con esta exhibición, se pretende impulsar el conocimiento y la importancia del dibujo español.

Su concepción como obra menor cambió en la década de los setenta, gracias a las investigaciones de algunos profesores y a los fondos que han ido atesorando distintas entidades culturales.

El auge de esta técnica ha propiciado el interés de los coleccionistas privados en las últimas décadas.

Desde Zaragoza, la colección Félix Palacios ha servido de aglutinante para atraer a otras que se cuentan entre las más prestigiosas del país.

Entre ellas:

  • la colección de Juan Abelló,
  • la colección de Enrique Gutiérrez de Calderón (de la galaría Caylus de Madrid)
  • y la colección Colomer (director del Centro de Estudios de Europa Hispánica y el Center for Spain in America)

Sus propietarios han cedido al Museo una espléndida selección de piezas.

También prestan fondos para esta muestra:

  • Fernando Cardera Soler, embajador de España en París,
  • Carlos Juan Fitz-James Stuart y Martínez de Irujo, duque de Alba;
  • y Ángel Navarro Pardiñas.

Destacan tesoros como una revisión de ‘Las Meninas’ salida del lápiz de Goya, estudios de la figura humana de Francisco Bayeu, unas tarjetas de visita salidas de la tinta de Mengs o unas tres Marías dibujadas en pluma por el italiano Pietro Morone, que vivió en Zaragoza en el siglo XVI.

Un antiguo tópico llevó a la creencia de que los artistas españoles del pasado no tuvieron demasiado interés en dibujar, como si el genio o la tendencia a la improvisación los hubiera impulsado a hacer solo obras mayores sin reflexión previa sobre el papel.

En realidad se sabía poco del dibujo español, pero las mencionadas investigaciones, iniciadas en la década de 1970 por los profesores Diego Angulo y Alfonso E. Pérez Sánchez, pusieron los cimientos para un cambio radical de apreciación.

Es cierto que el dibujo en España tuvo una función predominantemente práctica, al servicio de esbozar primeras ideas y de fijarlas, o de reiterar modelos para aprovechamientos de los discípulos, asumiendo que su fragilidad los había bastante efímeros.

Es cierto también que hubo poco interés en coleccionarlos, con honrosas excepciones como las demostradas por el marqués del Carpio en el siglo XVII o algunos ilustrados del siglo XVIII, entre ellos Jovellanos.

Pero los fondos que han ido atesorando la Biblioteca Nacional de España, la Academia de San Fernando o el Museo del Prado, demuestran que la práctica del dibujo fue actividad esencial entre los artistas españoles.

La exposición nos lleva primero por el siglo del Renacimiento, después por el siglo del Barroco y por el siglo de la Ilustración.  Además de detiene en la figura de Goya y nos habla de la España del Antiguo Régimen.

Mi opinión: 

Os recomiendo la visita a esta exposición porque os va a sorprender gratamente.  Un lento recorrido por la misma, merece la pena ya que podréis disfrutar de dibujos de Pietro Morene (italiano), Pablo Scheppers (flamenco), Pedro Sánchez de Ezpeleta (nacido en la villa de Alagón) y Francisco Pacheco en la parte dedicada al Renacimiento.

En el siglo del Barroco podréis ver dibujos de Eugenio Cajés, Francisco de Herrera el Viejo, Vicente Carducho, José de Ribera, Alonso Cano, Antonio del Castillo, Bartolomé Esteban Murillo, Cornelio Schut, Francisco Rizi, Claudio Coello, Jerónimo de Bobadilla, Juan Antonio Conchillos Y Pedro de Ribera.

También contemplaréis y os detendréis en dibujos de Antonio González Velázquez, José Camarón Bonanat, Anton Rafael Mengs, Joaquín Inza, Luis Paret, Mariano Salvador Maella, Francisco y Ramón Bayeu, Francisco de Goya, Manuel y Juan Antonio Salvador Carmona, Alfonso Rodríguez y Gutiérrez, Jean-Dèmosthène Dugoure, Antonio Carnicero, Vicente López, Juan Gálvez y Rosario Weiss en el siglo de la Ilustración.

Como veis en los párrafos anteriores, hay autores imprescindibles.  Incluyendo a Goya, incansable dibujante, que recreó a la sanguina «Las Meninas» de Velázquez y varias efigies de artistas.

Además, cuando vayáis, aprovechad vuestra visita para ver la sección dedicada al Renacimiento del Museo, porque acaba de abrirse de nuevo al público.  Yo estoy deseando darme una vuelta para descubrir las novedades de este espacio, sus renovadas salas con un discurso renovado y piezas nunca vistas en Zaragoza.

¡Ya me contaréis qué os ha parecido!