Reseña El cielo sobre Canfranc Mis Palabras con Letras

Reseña «El cielo sobre Canfranc»

Autora: Rosario Raro

Páginas: 530

Curiosidades

Comienzo la reseña de «El cielo sobre Canfranc», recordando que hace muy poco publiqué la reseña de otro de los libros de esta autora, Rosario Raro, muy relacionado con este (aunque totalmente independiente): «Volver a Canfranc».  Podéis verla aquí.  Ambas comparten escenario -como se desprende de sus títulos- y pensé que era una excelente idea no tardar en acercarme a esta nueva novela y, de paso, pasear de nuevo por esta preciosa localidad del Pirineo.

Aunque, a pesar de compartir ubicación, «El cielo sobre Canfranc» (Planeta, 2022) ofrece al lector una historia que nada tiene que ver con la publicada anteriormente. En este caso, nos propone retroceder hasta abril de 1944, cuando la Segunda Guerra Mundial está a punto de concluir.

Cuando le preguntan a Rosario Raro cómo surgió la idea de escribir esta novela, ella responde que surgió de varios testimonios orales que le resultaron muy sorprendentes. La dejaron perpleja y pensó que eso lo tenía que contar. También añade que, a muchas injusticias les sigue la impunidad, pero que, al menos, a quienes escriben les queda la posibilidad de hacer justicia poética.

La autora ha compartido que, cuando estaba escribiendo «Volver a Canfranc» encontró cosas muy interesantes por el camino, pero se exigió no irse por las ramas y centrarse en esa historia. Por eso, aunque este libro no es una segunda parte, muchas de las cosas que quería contar entonces, como el incendio del pueblo, las encontró en su momento y es ahora cuando las ha podido poner en el primer plano, darles su protagonismo.

Y, hay que añadir que lo que le despertó realmente la curiosidad es que un lugar con tanta importancia histórica desde la Edad Media, que es paso del Camino de Santiago aragonés y la primera población que los peregrinos atravesaban, se quedara, pese a su relevancia, sin reconstruir tras el incendio. Teniendo en cuenta, además, que se había recaudado mucho dinero. ¿Qué pasó y cómo se perdieron todos esos recursos?

Curiosamente, el pueblo nunca fue reconstruido.  Y ese dato evidencia que el dinero que se destinó a indemnizar a los damnificados por la tragedia nunca llegó a sus destinatarios. A Rosario Raro le interesa rescatar esos hechos.  Con acierto, considera que es un «escándalo» que hubiese personas que se beneficiaran de una tragedia tan grave como la sucedida en Canfranc y que no ocurriese nada. Sin olvidar que esos hechos se han ocultado durante casi ocho décadas.

Para escribirla, utilizó lo que ella llama el método Raro. En primer lugar, necesita tener la historia.  Después comienza la fase de documentación que es muy detectivesca.  Clasifica la información en una escaleta, divide en escenas, dibuja mapas mentales, ordena todo en esquemas, en cuadrículas, usando cualquier medio que le sirva de ancla para la memoria.  Sin duda, la palabra «orden» define su trabajo.

Además, la escribió durante el confinamiento de 2020 y fue para ella «una tabla de salvación». En esa situación de encierro obligado pensaba dónde le gustaría estar si pudiera elegir y la respuesta siempre era la misma: «En el Pirineo, en Canfranc».  Desde luego, para ella es un lugar muy especial.

Y volvemos con este libro a la maravillosa estación de Canfranc.  Ya os he contado cuánto me gusta ese lugar. ¿Sabéis que la Estación Internacional de Ferrocarril de Canfranc -sí, ese esplendoroso edificio con una mezcla de influencias arquitectónicas que sorprende por su magnitud- se concibió como un gran escaparate de España ante los visitantes extranjeros?  En 2002 fue declarada Bien de Interés Cultural y catalogada como monumento.

Sin duda, es un espacio único en medio de un entorno impresionante e inigualable.  Para su construcción, se tuvo que hacer auténtica ingeniería forestal para domar la naturaleza que la rodea y para protegerla de aludes.  Como ya he comentado, su papel en la Historia ha sido siempre destacado.  Las compañías Midi Francés y Norte de España presentaron el proyecto de la estación internacional entre 1909-1910, empezándose a construir en 1915, tras la Primera Guerra Mundial, y finalizándose en 1925. La estación fue inaugurada por el rey Alfonso XIII, entrando en servicio, en julio de 1928.

Por otro lado, no quiero terminar este apartado sin recordaros que Rosario Raro respondió a las 12 preguntas que le planteé en una entrevista que tuve la oportunidad de hacerle y que podéis leer aquí.  Y, además, pude escuchar sus palabras sobre sus novelas en una charla (cuando todavía no había publicado esta novela y solo nos dejó algunas pistas), que también os conté y que podéis consultar de nuevo aquí.

Sinopsis

A veces, el tren equivocado te lleva a la estación correcta.

Canfranc, 1944. La joven Valentina Báguena, colaboradora de la Resistencia contra las fuerzas de ocupación nazis en el sur de Francia, descubre que la guerra cambia por completo la forma de vivir, de pensar y, sobre todo, de amar cuando conoce al paracaidista alemán Franz Geist el mismo día en que un incendio destruye el pueblo de Canfranc.

Tras la devastación producida por el fuego, los habitantes de este lugar serán víctimas, además, de una de las mayores estafas de la historia de España. Un hecho de dimensiones extraordinarias, pero casi desconocido hasta ahora.

«El cielo sobre Canfranc» es una novela que late desde el corazón del Pirineo para desplegarse después hacia sus otros escenarios aragoneses, gallegos y franceses. Rosario Raro vuelve con esta obra al territorio mítico de su exitosa «Volver a Canfranc», para mostrarnos que, a veces, el tren equivocado puede llevarnos a la estación correcta.

Mi opinión 

Estructura

El libro comienza con unos fragmentos, una breve introducción, una frase de Valentina Báguena y un texto de Franz Grist.

Después, se divide en tres partes.

La primera parte comienza el 24 de abril de 1944 y termina el 11 de septiembre de 1944.  Va desde el capítulo 1 hasta el 63.

La segunda parte comienza el 11 de septiembre de 1944 en Huesca y termina el 5 de marzo de 1945 en Vigo.  Va desde el capítulo 64 hasta el 116.

Y la tercera parte comienza el 5 de marzo en Vigo y termina el 22 de abril de 1945 en Forges d’Abel.  Va desde el capítulo 117 hasta el 143.

El libro termina con varios apartados:  «El cielo sobre Canfranc», «Canfranc», «La Historia», «El cielo», «Volver», «Agradecimientos», «Cronología» y «Bibliografía».

La historia

«El cielo sobre Canfranc» es, sobre todo, una historia de amor en un lugar relevante y maravilloso, en un momento complicado y de conflicto.  En esta novela, esa historia de amor está en un primer plano, lo estructura todo, lo demás gira en torno a la misma.  Un amor entre personas de dos mundos muy diferentes y contrapuestos. Ella es una joven que colabora con la resistencia Él es un paracaidista del ejército alemán.

«Sin embargo, cuando él le sonrió, todo aquello se le borró de la mente por unos instantes y lo que sintió le resultó morboso, perverso.  Nunca había experimentado nada así» (página 75)

El amor y la guerra conviven en esta obra, aunque resulte paradójico.

He leído, y creo que es cierto, que la historia de amor entre Valentina y el aviador bávaro es el símbolo del idilio que Rosario Raro mantiene con Canfranc desde que lo descubrió. Ella necesitaba expresar ese amor y que sirviera de articulación para la novela. El contenido de las páginas del libro trata de simbolizar, con éxito, lo que ha supuesto su idilio con ese lugar, con  sus gentes y también con los lectores, con los que ya lo conocen y con los que desean visitarlo.

Por supuesto, hay otro tema que es también muy relevante durante la trama.  Y este hecho es el incendio que se produjo en la población de Canfranc a finales de marzo de 1944.  Fue un incendio totalmente fortuito.  Sin embargo, tuvo muchas consecuencias como nos va contando la novela, como vamos descubriendo a través de los personajes.  Ellos nos llevan de la mano para conocer todos los detalles.

«Parece que saltó una chispa del lar en la casa Ardiés. Enseguida se prendió todo como si fuera yesca.  Dicen que porque aún quedaba bastante paja en los corrales y también por la brea de los tejados.  Eso por no hablar de lo que muchos guardaban en las azoteas, resina y otros disolventes.  Y el viento soplaba tanto que les daba alas a las llamas y la calle parecía el tiro de una chimenea» (página 50)

Ese desastre arrasó todo el el pueblo en época de Franco.  Nunca llegó a reconstruirse pese a las promesas del Gobierno.   Es paradójico porque se recaudó mucho dinero. Incluso en el año 44 se obligó a todos los funcionarios civiles y militares de España a que donaran el sueldo de un día, con lo que eso supone. Y se adhirieron obreros de las fábricas y hasta campesinos. También se hicieron corridas de toros, partidos de fútbol, espectáculos de varietés, suscripciones de varios países de América y de Francia… Rosario Raro nos cuenta qué pasó y las razones por las que no llegó lo recaudado.

Esas razones nos llevan a que aparezca también el tema de la corrupción, tan presente siempre en nuestro país (por desgracia).  Se produjo una gran estafa, que se ha ocultado casi ocho décadas, por increíble que parezca.

Otro aspecto que se refleja en el libro, es la supuesta neutralidad de España durante la Segunda Guerra Mundial.  En realidad, está claro que España cambió su estado de neutralidad a un estado de no beligerancia.  Realmente apoyaba al eje alemán de una forma evidente. Por ejemplo, a través de Canfranc, se envió una gran cantidad de mineral para reforzar los carros de combate. Y eso supuso que la contienda se alargara, ya que les permitió resistir durante más tiempo. Es decir, sin ninguna duda, tuvo una parte activa

Aparece también una muestra de las fuerzas vivas (las autoridades locales, las nacionales, la falange, los distintos organismos, los tentáculos de la administración…) de los años cuarenta en nuestro país y lo que representaban.  El texto nos acerca a cómo se articulaba el régimen, cómo se organizaba, cómo desplegaba su poder, cómo llegaba hasta el último rincón y cómo reaccionaba la gente ante esas figuras representativas.

La sociedad era diferente y, por supuesto, lo era también la situación, el contexto histórico.

En relación con lo anterior, en la novela se recogen otros temas: el afán de dominio, el abuso de poder, las injusticias sociales, la avaricia, el ansia por enriquecerse a cualquier precio, la impunidad, la facilidad para ocultar delitos, la indefensión de la población, los entresijos de una dictadura…

Y la pederastia.

«Valentina pensó en lo frágil que es la inocencia y en la capacidad para romperla que tienen algunos degenerados» (página 206) 

Asimismo, el papel de la mujer, la supeditación a las decisiones del padre, los matrimonios impuestos al margen del amor y, sobre todo, la imposibilidad de estudiar o de realizar su propio proyecto vital, a pesar de ser mujeres intrépidas, con valor, inquietudes y una gran inteligencia .

«No tenía más remedio que obedecer a su padre, por mucho que le pesara» (página 127) 

Asimismo, es interesante el dilema entre la traición y el amor.

«Valentina luchaba consigo misma, con su pulsión, con ese intenso cosquilleo que sentía en la sangre; si accedía a la más mínima petición de él, si le proporcionaba algún dato, se convertiría a las claras en una traidora colaboracionista y su vida peligraría porque no tardaría en llegar a oídos de quienes luchaban contra los alemanes» (página 75) 

A todos estos elementos, hay que unir la guerra: el avance de los aliados, la crueldad de los nazis cuando atisban la derrota.

«Están rabiosos por lo del desembarco.  Han asesinado a seiscientas cuarenta personas.  A esto le llaman los hoches la «guerra total».  Yo, que estuve en la nuestra, os digo que es la guerra cobarde.  Así actúan en la zona ocupada» (página 123) 

Sin olvidar la resistencia popular al nazismo, el clima de miseria que se vivía en España, los bombardeos, el destino de los soldados alemanes,

«Sus mandos no querían saber nada de ellos, les sobraban, ya no les servían, estaban demasiado preocupados por su propia huida hacia donde les esperaban el oro, las joyas y las obras de arte con las que habían traficado durante la guerra, todo aquello de lo que habían desposeído a los judíos» (página 192) 

Y la estación como una puerta a la esperanza, el espionaje o el uso de los contactos.

Y; mientras eso sucede, los dos protagonistas luchan por su amor. Ella ayuda a la resistencia, colaborando en la salvación de muchos judíos.  A él se lo han llevado a la guerra como a tantos otros, aunque lo que quiere es volver a su vida anterior, cuando estudiaba ingeniería.

«Ella pensaba en la muerte.  Él, en la vida más allá de la guerra, de la sinrazón, de los delirios de poder y de los afanes expansionistas» (página 78) 

Los personajes

Valentina Báguena es la protagonista.  Es una joven colaboradora activa de la Resistencia contra las fuerzas de ocupación nazis, una pieza esencialTrabaja en el hotel Internacional de la estación de Canfranc, reparte toallas y pastillas de jabón por las habitaciones, recoge la ropa de cama usada y se la entrega a las lavanderas, rellena los frascos de azúcar y separa en montoncitos las hierbas para las infusiones, limpia y alinea los recipientes de metal.

Su nariz es fina y chata, la barbilla redondeada, también pecas, los ojos rasgados y brillantes, el cabello claro le enmarca la cara, en la que aparecen hoyuelos formados en las mejillas, acentuando su sonrisa. Tiene muy presente el sueño de su madre y quiere ser maestra, porque ella no lo consiguió.  Es muy trabajadora, valiente e intrépida, tiene objetivos y no quiere cumplir las órdenes de su padre sin más.  Es solidaria y responsable.

Desde que comienza a colaborar con la Resistencia, ya no es la misma.

Franz Geist es un paracaidista alemán de la división Brandeburgo. Su misión es de abastecimiento, llevar bultos y, con la ayuda de otros soldados, transportarlos hasta el puesto de la estación de Canfranc. Tiene la piel bastante tostada y los ojos turquesas. Le cae un mechón lacio con forma de medialuna sobre la frente, el único que sobresale de su cabello rapado. Ronda las veinte años. Su localidad natal es Hanau. De pequeño, le cuentan las historias maravillosas recopiladas por los hermanos Grimm.

Quiere volver a su vida anterior, continuar con sus estudios de ingeniería, ahorrar para comprarse un coche, conversar con sus padres durante horas, pasear con sus hermanas y disfrutar con sus amigos. Le gusta arreglar máquinas y escuchar música, sabe dibujar. Ha vivido muchas cosas para las que no está preparado.  Estudia español con una gramática. Parece que no ha reparado en su belleza, lo que le hace más atractivo. Sus maneras no son nada  impostadas. Trasluce bondad y serenidad, también un pesimismo inevitable.

Tiene cultura,  cita a los filósofos alemanes, ha leído mucha literatura, sabe algunos poemas de memoria, pone delicadeza en cada una de sus acciones, sabe estar. Es fiel.

Wagner es un capitán alemán.  Tiene espíritu veraneante.

Helmut Skieller es un amigo de infancia y juventud de Franz en Hanau, su ciudad natal.  Está en Canfranc en un descanso del frente.  Destaca por su jovialidad y sus ganas de vivir.

Jana Belerma es amiga y compañera de trabajo de Valentina en el hotel de la estación de Canfranc,  Para Valentina posee las mejores cualidades que alguien puede tener: bondad, inteligencia, valentía, lealtad y gran sentido del humor.  Nacida en Zaragoza, es desenvuelta, culta, chispeante y muy guapa, con rizos pelirrojos, gran estatura y talle estrecho.

Fred Deyermond es un periodista americano que dirige desde Marsella la red de evacuación.  Publica artículos en la prensa de Nueva York sobre las atrocidades que cometen los nazis contra los judíos.  Intenta salvar el mayor número posible de evadidos del Reich consiguiendo que crucen los Pirineos.

Montlum es el amigo parisino de Laurent Juste.  Trabaja en la fábrica de harina de Canfranc.  Colabora con la Resistencia, facilitando pan y agua a los judíos a los que ayudan.  Es violinista, mago y panadero.

Laurent Juste es el jefe de la aduana internacional.

Malder es una niña de Canfranc pueblo.  Su padre, Gabriel Allué Blanco, no vuelve de la guerra y su madre, Mercedes López Baños -maestra que no ejerce porque está delicada de salud-, fallece de una enfermedad que el médico del pueblo no sabe diagnosticarle.  Aunque sus vecinas se preocupan por ella, nadie quiere llevársela a casa.  Por eso vive sola a pesar de que tiene nueve años.  Tras el incendio, Valentina la acoge en su casa, porque su hogar se quema.  Su abuela era vasca. Es risueña, agradecida, despierta y se ilusiona con su nueva vida.

Eucario es el párroco de la iglesia de Canfranc pueblo.

Gervasio Casanarbone es el gobernador civil, es la máxima autoridad y tiene bajo su control el ayuntamiento, la diputación, los abastos y el racionamiento. Delega cualquier trabajo que lo suponga el menor esfuerzo de pensamiento o acción; su apatía le impide estar demasiado pendiente de lo que se gesta en los organismos a su cargo.  Es bajo y escuálido, con los ojos de un verde acuoso, blandos, y tiene el cabello ralo, apenas unas greñas castañas bastante largas le cubren la cabeza.

Tiene voz de grajo, parece siempre que habla por la nariz.

Simeón Bierge es procurador en Cortes. No es nada agraciado, se le tuerce la boca al hablar. A ese gesto se la suma que arruga la nariz aguileña con mucha frecuencia.  Tiene los pómulos marcados y los dientes muy pequeños, como de ardilla, y tampoco le favorece la raya al lado, como dibujada con escuadra y cartabón.

La familia de Franz: es nieto de un granjero de Spessart, de una obrera de fábrica de Fulda, de una profesora de danza de Alsacia y de un carpintero de Hesse.  Sus padres, Cedrik y Kerstin, le crían a él y a su hermana Katerina.  Ambos progenitores son profesores de músicaHubertus es el novio de Katerina. Y Edna es amiga suya.

Didier es un obrero de las vías que trabaja para la Resistencia.

Leonor es la madre de Valentina.  Reza en su mecedora  con un rosario que recoge en un estuche de nácar. Nunca deja de hablar de calamidades. También lleva un recuento muy exhaustivo de los fallecidos. Siempre es la primera en enterarse de quién ha muerto. Es muy supersticiosa y lo ve todo negro.  Muchos años antes de la guerra, quiere ser maestra, llega a comenzar los estudios con gran interés, pero cuando se casa, aquel sueño acaba.

No se fía de las ocupaciones de su marido y ahorra gran parte de lo que le deja en el primer cajón de la cómoda de la habitación de matrimonio. Es una mujer sarmentosa, peinada con un moño que le estira las facciones. Su carácter es cenizo, tiene una visión pesimista a la que la arrastra su amargura. Su vida no es lo que imaginaba y eso transmuta su personalidad.

Gregorio, Goyo, Báguena es el padre de Valentina. No quiere que ni su hija ni su mujer trabajen, él se basta para mantener a la familia.  No les cuenta nada acerca de sus ocupaciones.  Es muy desabrido con ellas.  Tiene un almacén en Huesca, pero las deja fuera de sus negocios. Ya no es la misma persona que de niña lleva a Valentina de la mano y le sonríe.  Se comporta como si fuese alguien que pasa por allí de vez en cuando, como si la casa fuese una fonda y ellas solo unas conocidas.

No quiere que su hija asista a los bailes de los sábados en el hotel Internacional, siempre discuten por los mismos temas.  Quiere encontrarle un buen marido, no permite que se case con cualquier pelagatos.  Valentina está convencida de que lo que su padre ve y vive en la guerra es la causa de que su carácter cambie tanto. Le atormentan algunas escenas vividas.  En su almacén recoge metal, chatarra dejada en los campos por la guerra española y lo vende para el conflicto de Europa.  Amasa una fortuna, porque le compran sin discutirle nunca el precio.

Doña Encarna es la maestra de Valentina, quien le propone que la ayude dando clases a sus alumnos.

Eberband Gröber es un mayor alemán, destinado allí para ponerles las cosas difíciles.  Trasladado a Canfranc desde Buchenwald, un campo de prisioneros cercano a la ciudad de Weimar, donde realiza labores de vigilancia y colecciona los tatuajes de los retenidos, que recortan de su piel.  Siempre está alerta.

Carmela es una mujer, compañera de Valentina, que se encarga de la limpieza de una zona en el hotel Internacional.

Alfonso Marco es el jefe de estación.

Yago Setién es el jefe provincial de la Falange y del Sindicato Español Universitario.  Es un joven de voz rasposa. Leva diez años al frente del partido, desde los dieciocho.  Es un advenedizo, un adulador hasta el paroxismo.  No cesa de hablar de sus afanes como factótum intelectual y de la gran labor que eso supone para el gobierno, omitiendo que tanto los cargos como sus aficiones como diletante de las artes los podía cultivar gracias a las influencias de su familia.

Es capaz de todo por liberarse de un sambenito que le pesa: el de hijo de papá. Tiene los ojos desproporcionadamente grandes, el cabello engominado y aires de grandeza.  Es presumido y egoísta. vive retocándose el pelo.

Francisco Villadina es el delegado nacional de Auxilio Social.  Es un hombre inquietante, obeso y sibilino.  Aunque se muestra bondadoso, genera desconfianza.  Es soltero.

Fausta Arellano es la mujer que está al frente de la Dirección General de Propaganda del Movimiento.  Tras el incendio, se encarga de la labor de aprovisionamiento. Sus pies parecen dos tubérculos gigantes, maltratados por unos mocasines negros muy masculinos.  Camina recta y con la cabeza echada hacia atrás.  Unas diminutas venas azules se le entrelazan con las arrugas cerca de las sienes.  Es una mujer enorme y muy cabal.

Crisanto Manibet es uno de los vecinos de Canfranc pueblo que interviene en las reuniones.

Jesús Tena es otro vecino de Canfranc pueblo.  Sus vecinos le respetan mucho porque saben que, por la noche, estudia leyes a la luz de un candil.  Lo hace para defenderse de quienes los quieren analfabetos para aprovecharse de su buena fe y de su ingenuidad. Sus vecinos lo eligen como representante.

Lola Robres es vecina de Valentina.  Se enamora de uno de los brigadistas alemanes.  Están decididos a hacer todo lo posible para continuar juntos.  Es muy decidida, trabajadora, leal y buena amiga.

Mimín es la esposa de Gervasio. Cultiva rosas en su invernadero. La distancia que marca con su marido es uno de los cotilleos de la comarca.  No se somete a sus dictados.

Jaime es el aguacil de Canfranc.  Para anunciar un bando, hace sonar su corneta.

Hernando Cardenete es el director general de la Dirección General de Regiones Devastadas y Reparaciones de Madrid.

Esteve Durandarte es otra de las personas que colabora con la Resistencia, quien más aporta a la prosperidad de aquel enclave, por más que algunos parroquianos quieran restarle méritos.

Markus es uno de los brigadistas alemanes en Canfranc,  Es químico.  Sus ojos son alegres, a pesar de todo.  Es atento, educado y callado, una buena persona.

Dorian Lander es un guardia del cuartel, tiene un puesto de vigilancia y está a las órdenes del sargento.

Sebastián Neira es el ayudante de Goyo y quien vigila su almacén, duerme siempre allí.  Es extremeño y el final de la guerra de España le pilla en Aragón.  No regresa a su tierra porque no tiene medios ni ganas.  Su jefe es la única persona que confía en él en años.

Cosme y Damián son otros empleados de Goyo.

Zósima Bellver es la esposa del procurador en Cortes, Simeón Bierge.  Tiene experiencia en tener invitados, no se fía de nadie y no es nada dócil, tiene mucho carácter, es fría y calculadora.  Se sacrifica mucho para mantener la silueta, come lo mismo que una oveja, aunque en menor cantidad,  pero comprueba los efectos en su cuerpo y en su mirada se siente satisfecha.  A pesar de haber perdido una hija, mira siempre hacia adelante.

Sol es la sirvienta de Zósima.  Es del pueblo de Canfranc y tiene más o menos la misma edad que Valentina.

Palmira es la criada de doña Mimín, quien la presenta como su asistente.  Siempre le acompaña.

Lolo Briones es el mejor amigo de Simeón Bierge y abogado del Estado.  Es el que corta el bacalao de verdad en toda la provincia.  Todos le obedecen, la mayoría porque le temen.  La cabeza en forma de ocho se le estrecha en las sienes como si las gafas metálicas fuesen de una alambrada que marca una división.  Solo le queda una isla de pelo con tres vértices, uno de los cuales le acaba en punta sobre la frente.

Es estrecho de hombros y tiene una barriga muy prominente.  Viste siempre traje y corbata negros con camisa blanca.   Es bajo, rechoncho y, sobre todo, viejo.

Visitación es la esposa de Lolo Briones.  Es dócil, incauta y muy confiada.  Transita por la vida como si todo el monte fuera orégano.  En su naturaleza está contentar a todo el mundo.

Marisa es prima de Yago Setién.

José Miguel Melgar de Fernamental es un sacerdote llegado de Madrid, íntimo de Gervasio.  Es asesor de Cuestiones Morales y Religiosas.  Es muy alto y lleva unas gafas de pasta negra que destacan.

Alberto y Pepe son los hijos de Zósima y Simeón.  El mayor estudia Ingeniería de MInas en Madrid.  Pepe, el pequeño, comienza la carrera de Veterinaria en Zaragoza.  Parece que ninguno quiere saber nada del Gobierno ni de sus cargos.  En eso no han salido al padre.

Álvaro es un primo de Leonor.

Argimiro es el párroco de los Arañones.

Tricio es el dueño de la fonda La Serena.

Julián es un taxista, que todos los días hacer viaje para Francia a las cuatro con salvoconducto.

Antón es un amigo de Madrid de Francisco, con el que se encuentra en un par de ocasiones.

Teresa es la tía de Yago Setién.  

Juanín es el criado de Yago Setién.

Orencio es el médico de Canfranc.  

Armin y Wilhem son otros compañeros de Franz.  

Miguel Oria es un joven, de edad parecida a Valentina, muy delgado, con el cabello largo, la ropa vieja y bastante tímido.  

Voltor es un anciano alemán al que el Gobierno del Reich le asesina a su única hija porque tiene parálisis cerebral.

Luis es el secretario de Francisco.  Es un hombre de unos cuarenta años, alto y muy delgado.  

Alfredo es un camarero de la cafetería.  

Alan Genett es un nombre que Jana le da a Valentina.   

Mathias es un marinero de un submarino.  

Elvira es la criada de Visitación.  

Günter es un anciano alemán al que conoce Franz.  Su cabello es largo, le sobresalen las clavículas y su dentadura está en buen estado.  Lo que cuentan parecen aventuras de alguien llegado de otra época. Vive solo,  Edith es su amor.

Andrés Garmendia es un investigador privado muy discreto. Sus servicios son muy caros porque no se le resiste nada, no solo por su astucia, sino por la red de conocidos con la que cuenta.

Karl Danzing es el nombre de un nazi que se cruza en la vida de Valentina.  

Étienne Guinart es el suegro de Jana.  Es una persona encantadora y con mucho sentido del humor, además de ser muy elegante, con trajes confeccionados a medida, los gemelos, la aguja de la corbata y el pañuelo en el bolsillo de la chaqueta. Jolie es su mujer.

El señor Esquinza es el encargado de una fábrica de Zaragoza.

El señor Valdivia es un abogado de Zaragoza.  Tiene un rostro redondo y risueño en el que destacan unas cejas muy pobladas.  Inspira confianza.

Gustav Weber es un joven alemán, de Offenbach, al que Franz conoce en Vigo.  Es jovial y está dispuesto a ayudar.

Ida Blume es una mujer alemana que posa como modelo para los alumnos en la Escuela de Artes y Oficios de Vigo, donde vive. Es bella y su perfección la aleja de la realidad y del presente.  Tiene los ojos de color verde oscuro y una melena dorada que le llega hasta la cintura.   No tiene hermanos.  A su imponente físico, se suma su desenvoltura, su elegancia natural y su alegría.  Tiene veinticinco años, lleva diez en España.

Nadie le han dedicado palabras de pasión.  Desde que tiene uso de razón, siempre logra tener todo lo que quiere, y no solo lo que puede comprarse.  Si no consigue lo que quiere, la situación le parece inaudita, se ofusca, se desquicia.

Cantella es un general gallego y su hija  es Mariña, que es tan etérea que da la impresión de que está a punto de volatilizarse.

Karsten y Freda son los padres de Ida, viven en Santander. El es propietario de una fábrica de cerveza, es una persona muy respetada dentro de la colonia alemana en España, tiene amistad con varios ministros a los que invita a veranear en el Cantábrico.  Tienen una casa preciosa en el paseo de Pereda.

Guzmán es el chofer de Gervasio.  

Lucio es uno de los trabajadores del puerto de Vigo, que se encarga de dirigir el rumbo de las embarcaciones hasta que entran en las instalaciones para atracar.  

Isaura es amiga de Mariña.

Greta Bauer es una profesora que organiza cursos de la Universidad de Zaragoza y que está en Canfranc con sus estudiantes.   Hans es otro de los profesores.

Manuel Bueno es un guía. Su voz suave se integra bien en la naturaleza.  Parece alguien eterno, a pesar de que aún no ha cumplido los cincuenta años, da la impresión de ser coetáneo de aquellos paisajes desde su formación.  Se nota su profundo amor por ese territorio, como si el escenario majestuoso que los rodea fuera en realidad un órgano de su cuerpo que lo ayuda a respirar, a pensar y a ser feliz.

Nicolás Gallardete es el delegado nacional de provincias.

Margarita es un ama de cría, parece una col de tela con tantas faldas.  

Román Curieses es aviador, venido desde Sariñena. Es un hombre corpulento, aunque no muy alto, que tiene el pelo como un cepillo redondo.

Javier Masueras es otro de los vecinos de Canfranc pueblo.

Otros miembros de la Guardia Civil: el cabo Gutiérrez, el sargento Esparza y otro que ya lleva bastantes años destinado allí y que se llama Florián.

Los lugares

En esta novela hay dos lugares protagonistas.  Aunque los separa poca distancia, son dos mundos muy distintos: uno rural y el otro cosmopolita; hasta el incendio, en el pueblo siempre han vivido las mismas personas, mientras que en los Arañones cambian continuamente. Además de compartir nombre, tienen una gran historia en común.

El primero de esos lugares es el pueblo originario de Canfranc, que está a dieciséis kilómetros al norte de Jaca, en la provincia de Huesca.  Su iglesia, con el pórtico abierto. la Casa del Molino, la casa Ardiés, calle Albareda, 19; el cementerio; el petril del puente medieval que había junto al cementerio.

El segundo es Canfranc Estación o los Arañones, cuatro kilómetros más arriba, en dirección a Francia.  La fonda La Serena; el restaurante Yola; el cuartel de carabineros, el antiguo hospital de Santa Cristina; el paseo de los Melancólicos, el puente del río Aragón, balaustrada de piedra.

En el entorno: las montañas del Pirineo, el Somport -el puerto más alto-, el túnel ferroviario, la fonda La Serena, el ibón de Ip y un refugio con el techo cubierto de pasto seco; la Casita Blanca, un almacén de los forestales; barranco de Estiviellas; pico Collarada;

Y, sobre todo, la estación de Canfranc, en la comarca de la Jacetania, en el Alto Aragón.  Tiene una belleza extraña, como si fuera el último palacio en pie de un imperio que ya no existe o un transatlántico lujoso lanzado durante una tormenta contra el corazón del Pirineo. Parece un palacio de hielo que con las altas temperaturas se va a derretir. Ahí se ubica también el hotel Internacional.

En la provincia de Huesca, nos acercamos a Villanúa y el viaducto de Cenarbe -prodigio de la ingeniería-, Jaca: el cuartel, la residencia universitaria, el fuerte de Rapitán, calle Mayor, Huesca: el bar Flor, la plaza de toros, calle Coso Alto, la costanilla de Lastanosa, arco de la iglesia de San Vicente, la torre central de la oficina de correos y telégrafos, el teatro Principal, Gobierno Civil, Binéfar; la carretera de Monflorite a Huesca; la Granja; Tardienta; collado de Estrecho Quinto; Chimillas; Alerre; Sabiñánigo; Castiello de Jaca; Ordesa; Portalet; Plasencia del Monte; Ayerbe y su estación; los mallos de Riglos; el embalse de la Peña; Caldearenas; balsas del Chirín.

También nos perdemos por Zaragoza: La Parisién, calle Alfonso I, número 27; café cantante El Plata; el banco de Crédito; el Gran Hotel; café Ambos Mundos; el Pilar; la plaza de España; calle Madre Sacramento; la calle Cervantes; laboratorio Kosver; calle Alfonso I; plaza del Pilar, llamada el Salón de la Ciudad; estación del Norte; barrio Jesús; el Ebro y el puente de Piedra; hotel París; facultad de Derecho; calle Espoz y Mina; pensión Floreal.

A través de las páginas del libro, visitamos Francia: Marsella, Toulouse, Les Forges d’Abel -valle de Aspe-, el hotel Métropole, la estación -su taquilla tiene los mismos adornos tallados en madera que la del vestíbulo de la estación de Canfranc- y el bosque, Aquitania, los Alpes, Oloron, Alsacia, Bayona, Biarritz, Lyon, Normandía; París; Lemosín; Oradour-sur-Vayres; Oradour-sur-Glane; Bedous; Tarbes; el Bearn; Urdos; Lourdes; NImes.

Acompañamos a los personajes hasta Pau (Aquitania): librería Tonnet, el hotel Continental, con su recibidor abovedado y las escaleras cubiertas de alfombras; la calle Maréchal Foch; iglesia de Saint-Martin; colegio del bulevar del chemin Salié; la oficina de correos.

Y a París, la gare de Austerlitz, 77 del bulevar Hausmann, calle de Anjou, Versalles, cafetería L’Etoile; rue de Vienne; el barrio de Saint Germain; café Procope; igleisia de Saint-Sulpice; el Louvre; jardines de las Tullerías; el palais Garnier; gare Saint-Lazare.

Se habla también de Alemania: Berlín. Branderburgo, Hanau -la ciudad natal de Franz-, Baviera, Leipzig -solo su terminal ferroviaria era más grande que la de Canfranc en Europa-, Fráncfort, Colonia, Spessart, Hesse, Weimar, Turingia, Münster, Osnabrück, Magdeburgo, Brunswick en la Baja Sajonia, Dresde; el balneario de Badenweiler; Franconia; Aquisgrán; Mannheim;  Selva Negra; Hamburgo; Múnich; Freigericht; Niederlahnstein; Hamm; Münster; Maguncia; Siegen; Krefeld; Wesel; Offenbach.

Otro destino es Madrid: la sierra de Guadarrama, el Preventorio del doctor Murillo; hotel del prado de La Venta; el cementerio de San Isidro del cerro de las Ánimas; calle Serrano; Cercedilla; el hospital del Ángel de Navacerrada; cementerio de la Almudena; hotel Ritz.

Llegamos hasta Galicia: La Coruña, Ferrol; Fisterra; Lugo; Santiago; Carballo.

Y a Vigo: la isla de Toralla, frente a la playa de Vigo; las islas Cíes; la Gran Vía; taberna Leticia; rúa García Barbón; Escuela de Artes y Oficios; café Colón; pazo San Flavio -Gondomar.

Se mencionan Varsovia, Budapest, Viena, Lisboa y el puerto, Irún, Estados Unidos y Nueva York, Valencia, Babia, Bilbao; Jersusalén; Mezkiritz -un pueblo del Pirineo navarro-; Pamplona; Marruecos; Miranda de Ebro; Burgos; Vizcaya y el golfo de Vizcaya; Canarias; Brasil; los pantanos del Prípiat, marismas de Pinsk, en el norte de Ucrania, hacia la Rusia blanca; Perú; Toledo; el mar Negro; el puerto de Odesa; Estambul; el Mediterráneo; norte de África; Rusia; Roma; Ítaca; Caldas de Malavella en Gerona; Nanclares de Oca; Santander; Valladolid; Logroño; dehesa de Lugar Nuevo; Cortes; Tudela.

Referencias: 

Hechos históricos:

  • El genocidio del Tercer Reich; régimen de Vichy; traslado de doce mil prisioneros al velódromo de invierno en Paris; el avance de los rusos en el frente del este; incendio del pueblo de Canfranc; incendios de los siglos XV y XVII; en 1931 se quemó la estación; la Guerra Civil española; el bando en Canfranc del 17 de mayo de 1944; torturas a prisioneros en la zona de Lyon por parte de Karl Danzig; los campos de concentración: el asedio a la capital; bombardeo de la artillería sobre el pueblo de Chinillas; el asalto a Alerre y el combate aéreo la USAF bombardea Berlín; la USAF bombardea los líneas de ferrocarril del sudoeste de Alemania; los aliados entran en Roma; Desembarco de Normandía; matanza de Oradour-sur-Glane; combates de Bedous y Forges d’Abel.

  • Contraataque del ejército alemán en Normandía; atentado fallido contra Hitler, operación Walkiria; la retirada del ejército alemán de la frontera entre Francia y España; liberación de Bayona; liberación de Marsella; liberación de París; la Gran Guerra; repliegue de las tropas alemanas desplazadas al golfo de Vizcaya; llegada de los aliados hasta la frontera alemana en el frente occidental; ataque del ejército de EE.UU a la línea Sigfrido; movilización de Alemania a todos los hombres de entre catorce y sesenta años; invasión por cuatro mil guerrilleros republicanos del valle de Arán en la operación Reconquista de España; constitución en París del gobierno provisional de la República, presidido por Charles de Gaulle; expulsión de los últimos guerrilleros del valle de Arán por el gobierno franquista; los americanos eliminan por completo las fuerzas de su ejército en las Ardenas -diciembre de 1944–.
  • Bombardeos por la USAF de los puentes del Rin, el querido río de Franz, y la ciudad de Fráncfort; 1158 bombarderos dejan caer su carga sobre Niederlahnstein, Hamm y MÚnster; la RAF se ensaña con Maguncia y Siegen; doscientos aviones destruyen Krefeld; los americanos incomunican Wesel y otras ciudades cercanas; los aliados traspasan la línea Sigfrido; Conferencia de Yalta; guerra de España;

Personajes históricos:

  • El rey  Arturo; Vichy; Franco; Karl Danzig; Hitler; don Juan de Borbón; el Diablo Rojo.

Entidades, instituciones, organizaciones, ejércitos o asociaciones: 

  • El Tercer Reich; la Resistencia; división Brandeburgo: Fuerzas Francesas de Interior; la Organización de Résistance de l’Armée; Armée Secrète; los Francs-tireurs et Partisans;  Regimiento noventa y ocho de Infantería de Montaña de Baviera; la Abwehr, la organización de inteligencia militar alemana; los Gebirgsjager, infantería de montaña; la Guardia Civil; la RAF; la Gestapo; Falange; Sindicato Español Universitario; Frente de Juventudes; Dirección General de Regiones Devastadas y Reparaciones; Ministerio de la Gobernación; Comisión Reguladora de Forrajes de Binéfar; Auxilio Social; Dirección General de Propaganda del Movimiento; Cuestiones Morales y Religiosas; Ministerio Imperial para la Ilustración Popular y Propaganda en Alemania; Escuela Normal; SEU; Ministerio de Trabajo; Ministerio de la Gobernación; Delegación de la Sección Femenina de Falange; Cruz Roja; Cuerpo de Abogados del Estado del Ministerio de Justicia; X Brigada de la Resistencia en el Bearn; Fuerzas Francesas del Interior; RENFE; Patrimonio Forestal del Estado; Dirección de Propaganda del Movimiento; Gobierno de Madrid; Ministerio de Hacienda; la Abwehr; la Sicherheitsdienst; Administración Central, Consejo de Ministros; la Kriegsmarine; Jefatura Nacional del Servicio; la Diputación; Consejo Provincial de Protectorado Municipal; Partido Social Popular; Hacienda; Dirección General de Seguridad; el Eje; Escuela de Artes y Oficios; el Vaticano; Movimiento de Falange Española Tradicionalista y de las JONS; seminario de Jaca; el Gobierno Civil; Fondo de Donación Nacional; Secretaría de Asuntos Generales; la Universidad de Zaragoza; la residencia universitaria de Jaca; Nationalsozialistische Volkswohlfahrt; la División Azul; Política Interior. la legión Cóndor; Abogacía del Estado.

Campos de concentración:

  • Dachau.
  • Auschwitz-Birkenau.
  • Bergen-Belsen.
  • Buchenwald.
  • Mauthausen.
  • Campo de prisioneros de Miranda de Ebro.
  • Campo de Nanclares de Oca.

Fenómeno visual:

  • Fata Morgana, el fenómeno óptico que produce espejismos verticales, como si los creara la misma magia de las leyendas artúricas.

Aviones:

  • Fieseler Fi 156 Storch;
  • Un bombadero americano, un B-17 Powerful Katrinka
  • Los Heinkels, alemanes, por delante con el morro como un invernadero.
  • Stuka.
  • Polikarpovs.
  • Nieuport 28.
  • Compañía Lufthansa.

Paracaídas:

  • Con forma de  umbrela de medusa.

Uniforme:

  • «Bolsa de huesos».

Vehículos:

  • Sanka;
  • Un Ford.
  • Lincoln Continental.
  • Un Alfa 24 HP.

Libros y literatura:

  • Hermanos Grimm;
  • Grandes esperanzas de Charles Dickens
  • Cumbres borrascosas de Emily Brontë
  • El conde Drácula de la novela de Bram Stoker;
  • El cuento de La Bella Durmiente.
  • El Quijote: la batalla de Roncesvalles, un caballero, su amigo Montesinos, su amada Belerma.
  • Las leyendas del Rin, recopiladas por Víctor Hugo.

Tabaco:

  • Gigantes, tabaco blanco, negro y azul.
  • Caliqueño.

Artistas:

  • Josephine Baker;

Arte:

  • Marc Chagall; Max Ernst.

Leyendas, maldiciones y mitología:

  • Leyenda sobre la flor de edelweiss, una magnolia silvestre que crece en algunas cumbres del Pirineo.
  • La maldición de la peregrina,, una mujer que cruzó Canfranc mientras recorría el Camino de Santiago.
  • Ave Fénix.
  • Leyendas del Rin, como la de la ninfa acuática Lorelei sobre una roca o el engaño de los habitantes de Aquisgrán al demonio.
  • El mito bretón: el hada Morgana, el rey Arturo, la batalla de Camlann contra los sajones.
  • Avalon.

Armas:

  • Astra; Llama; Martian; los fusiles cortos; un MP40, pistola ametralladora.

Lata de chocolate:

  • Scho-ka-kola, el chocolate fortalecedor.

Fábrica:

  • Fulda.

Librería:

  • Tonnet en Pau, la más antigua de toda Francia.

Proyectos:

  • Construcción de Viviendas.

Boletines:

  • Boletín Oficial del Estado.

Torero:

  • Mario Calvé.

Trenes:

  • El expreso de Madrid.

Vinos:

  • Vino de Franconia.

Noticiario cinematográfico:

  • NO-DO.

Música:

  • La banda de música de Jaca.
  • Un vals de Strauss.
  • Canción cómica y procaz:: Verónica, la primavera está aquí. Veronika, der Lenz ist da.

Religiosas:

  • El obispo de Jaca; Cristo, Jesucristo; San Pedro; el Apocalipsis de San Juan; Navidad; los santos sacramentos; bendición papal; Barrabás; purgatorio; pecados; la Virgen de Lourdes; Dios.

Medios de comunicación:

  • Periódico Nueva España.
  • El Faro de Vigo.

Bancos:

  • Crédit Lyonnais.
  • Banco de Crédito de Zaragoza.

Legislación:

  • Volúmenes encuadernados en cuero del Aranzadi, el repertorio de legislación.
  • La ley de 7 de octubre de 1939.
  • Ley del 25 de abril de 1939.
  • Ley de Responsabilidades Políticas.

Ferias:

  • Feria de Jaca.

Café cantante:

  • El Plata.

Licores:

  • Licor de moras de Ordesa.

Tartas:

  • Tarta Selva Negra.

Himno:

  • La marsellesa.

Submarino:

  • Un U-Boot.

Astilleros:

  • Blohm & Voss de Hamburgo.

Aparatos y artefactos:

  • ASDIC, el aparato con el que se detectaban objetos sumergidos.
  • El Bold, un artefacto que producía burbujas con las que despistar a los atacantes.

Colonia:

  • Kolibri.

Sistemas:

  • Elektra Sonne, el sistema de posicionamiento.

Red:

  • La Etappenorganisation, la red secreta de abastecimiento de la Marina.

Filosofía:

  • Nietzsche.

Enfermedades:

  • Difteria escarlata.

Estudios:

  • Magisterio; Ingeniería de Minas; Veterinaria; Derecho.

Centro:

  • Preventorio del doctor Murillo.

Espada:

  • Durandarte o Durandal, el nombre de la espada de Roldán, el sobrino de Carlomagno.

Cementerios:

  • San Isidro del cerro de las Ánimas.
  • Cementerio del pueblo de Canfranc.
  • Cementerio de la Almudena.

Balneario:

  • Caldas de Malavella.

Teatro:

  • El gran galeoto de Echegaray.
  • Reinar después de morir de Vélez de Guevara.
  • Odeón.
  • Olimpia.
  • Principal.

Movimientos artísticos:

  • Romanticismo.

Palacios:

  • El Pardo.

Aeródromo:

  • El de Sariñena, el más grande de todo el frente de Aragón.

Máquina de escribir:

  • Underwood.

Ríos:

  • Rin.
  • Aragón.
  • Gállego.
  • Isuela.

En resumen… «El cielo sobre Canfranc»

Sabéis, porque así os lo conté, que me gustó mucho el libro «Volver a Canfranc».  Pues bien, con esta novela he disfrutado todavía más.  Sencillamente, me ha encantado  (empezando por su portada, que me parece preciosa). Me ha acompañado durante mis vacaciones y la he ido alargando porque me daba pena terminarla.  Sin duda, es una historia muy bien armada, muy completa.  En sus páginas, se conjugan muchos aspectos, temas y personajes, haciéndola entretenida.

No solamente eso, te permite conocer más sobre un periodo histórico, sobre hechos que sucedieron y, sobre todo, sobre un lugar que enamora desde la primera vez que lo visitas: la estación de Canfranc. No es necesario que insista en que es un edificio mágico, impresionante.  Es tan especial que no parece real, parece sacado directamente de una historia fantástica.  Sin ningún problema, podría ser el escenario de un sueño, de un cuento, de un espejismo…

La verdad es que me siendo muy afortunada de tenerlo no demasiado lejos y de haber podido disfrutarlo  en bastantes ocasiones. Su papel en el pasado ha sido muy relevante y fue protagonista durante la Segunda Guerra Mundial.  Dar otra vuelta por Canfranc es excusa suficiente para leer «El cielo sobre Canfranc».

Sin embargo como he desarrollado en el apartado «La historia», hay mucho más.  Como os decía antes, es una trama muy completa, en la que se van asomando personajes que aparecieron en la anterior (siendo un placer volver a encontrarlos, aunque sea de forma breve con apariciones anecdóticas) y en la que nos centramos en Valentina, una joven que nos impresiona por su implicación en la red de evacuación de judíos por el horror nazi.  Es una mujer valiente y decidida, que no se conforma con un papel secundario o con no actuar frente a la barbarie.

Os voy a contar lo que ha dicho Rosario Raro sobre Valentina.  Ha dicho que la protagonista es la hija que le hubiera gustado tener, porque tiene dos hijos, pero no tiene chicas. Y resalta que la joven de la novela es intrépida, pero todo lo intrépida que se podía ser en 1944, no como ahora.

Su sueño era ser maestra y ella es profesora.  Aunque la autora subraya que, en su caso, lo ha tenido mucho más fácil que las mujeres que tienen ahora 70, 80 y 90 años.

Además,  través de Valentina, la escritora nos acerca a distintas generaciones de mujeres en nuestro país durante la posguerra y durante la dictadura.  A unas mujeres que no contaban, que no eran tenidas en cuenta, que no podían crecer. El sueño de Valentina es ser maestra porque su madre no lo pudo conseguir porque tuvo que renunciar a esa aspiración cuando se casó.  Las mujeres entonces vivían para los demás, obligadas a amoldarse al papel que les asignaba la sociedad, conducidas al matrimonio, obligadas a obedecer al padre y después al marido.

Algunas de esas mujeres eran muy capaces, pero no tuvieron medios, no tuvieron la posibilidad, no pudieron alcanzar o acercarse a sus sueños. Entre Valentina y Leonor empezamos a encontrar diferencias, a ver una evolución, a tener esperanza en que las cosas pueden cambiar.

Por otra parte, me ha sorprendido mucho el recuerdo del incendio de Canfranc pueblo, porque no conocía este hecho hasta ahora.  Y, si ese desastre fortuito me ha llamado la atención, imaginad mi reacción cuando he ido descubriendo todo lo que se ocultó alrededor.  ¿Cómo es posible que no se sepa un delito de corrupción tan grave en la historia de nuestro país? ¿Cómo es posible que sucediese algo así y no sea algo público y notorio?

¿Qué hay detrás de que se oculte durante tanto tiempo? ¿Cómo puede lucrarse alguien con la desgracia de otras personas?  ¿Cómo alguien puede aprovecharse de unos vecinos que lo han perdido todo? ¡Cuántos casos de esos ha habido!  Muchos silenciados, bastantes tapados, numerosos secretos.  Por si fuese poco, aparece también la figura de Franco, conocedor de semejantes chanchullos, consentidor y partícipe.  Aunque si lo pienso, tampoco hemos cambiado tanto

Cambiemos de tema, que me tenso y no me conviene. No puedo evitarlo.  También me ha enganchado la historia de amor llena de obstáculos.  Me ha atrapado esa atracción imposible entre dos personajes que proceden de mundos tan distintos, que pertenecen a dos bandos enfrentados, Pues sí.  Soy de las que piensan que el amor puede con todo, que se abre paso ante las dificultades y los contratiempos.  Llamadme romántica, no me importa.  ¿Qué nos queda si no creemos en el amor?

Eso sí, tiene que ser un sentimiento verdadero, auténtico y sincero.  Ese que te hace debatirte entre tus creencias y lo que sientes, que te genera dudas y quebraderos de cabeza.  Como le ocurre a Valentina, que teme traicionar todo en lo que ha puesto su esfuerzo y coraje, comprometiendo incluso su vida.   A pesar de eso, no puede evitar enamorarse y ocultar este hecho a la persona que más admira.  Como lectora, estas tramas nunca dejarán de atraerme. La verdad, el amor está por encima de todo.

 “El mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos”

Representan intereses opuestos, pero el amor no se puede dirigir.  Me ha gustado especialmente cómo Franz, un soldado pacifista -aunque parezcan absolutamente contradictorios estos dos términos- va abriendo los ojos de Valentina sobre la guerra, sobre lo injusto que es todo lo que genera, sobre las personas que participan en la misma, sobre como se convierten en víctimas sean del país que sean, sea su origen el que sea, sobre como altera la vida de quienes no le encuentran sentido:

«Él le había dicho que entre las víctimas no había diferencias, que los niños eran iguales en cualquier lugar y el ciaño que sus  padres sentían por ellos también» (página 107)

El paracaidista es un joven que estaba estudiando, que tenía una existencia normal, su familia, sus aficiones, sus amigos…  De pronto, el conflicto llega para cambiarlo todo.  Ser alemán no lo convierte en una mala persona.  Su única pretensión es volver a sus días anteriores, a disfrutar de las cosas sencillas, a recuperar lo habitual, a reparar máquinas, a escuchar música, a estudiar y reír.

Por otra parte, no sabéis la repugnancia que he sentido con el pederasta que aparece en el libro.  No os voy a decir quién es, pero es un tema escabroso que produce un inmenso rechazo.

«Aquellas niñas no le importaban a nadie, y hasta se las llevaba a casa en coche» (página 297)

Me ha dado especial asco como comercia con la inocencia de las niñas, con su pobreza, con su soledad, con el abandono que sufren, con el trato que reciben, con sus ganas de jugar e, incluso, con su hambre y sus necesidades.  Lo peor es que no se arrepiente y piensa que les está haciendo un favor, que también les agrada y que no es un horror lo que les hace.

Hay algo más que quiero destacar.  Es curioso que dos personajes tan cercanos a Valentina, como son su padre y Franz, sean a la vez tan opuestos y representen dos opciones tan distantes, tan lejanas de planteamiento.  Lo que piensa Franz sobre la guerra y sus consecuencias está ya claro.

El padre, Goyo, usa la contienda para enriquecerse, para hacer negocio, para sacar provecho.  Recoge material de una guerra anterior para venderlo a los agentes de otra. La chatarra que ha quedado de la Guerra Civil la vende para la Segunda Guerra Mundial.  No le importa proporcionársela a ingleses o a alemanes. Sencillamente, solamente se preocupa por el dinero.

Ese personaje está basado en un abuelo de la escritora. Se ha basado en esa experiencia familiar para crear a este personaje. Por este motivo, asegura que, al final, todos los personajes tienen algún rasgo que les vincula con el escritor.

Tampoco puedo olvidar el tema de la propaganda.  Se muestra cómo eran las fuerzas vivas, cómo funcionaban, cómo se movían en la sociedad, cómo hacían y deshacían a su antojo, cómo no servía de nada denunciarles, acusarles de algo o enfrentarse a ellos.

Esa propaganda queda reflejada en la figura de Fausta.  Ella es un producto de esa época, con sus principios y valores firmes e inamovibles.

Y, hablando de personajes, si en «Volver a Canfranc» la figura de Esteve (en este libro aparece muy poquito) me apasionó, ahora me ha fascinado la personalidad de Günter.  Ese anciano solitario, que vive con lo imprescindible, con lo justo, pero lleno de sabiduría y buenos consejos.

Con sus palabras y sus silencios es capaz de sanar, de crear un vínculo especial y eterno.  Su calma reconforta y su experiencia muestra el camino, sin aspavientos, sin grandes discursos y sin imposiciones.  ¡Cuánto bien le hace a Franz escucharle!

El componente social siempre es el motor argumental de las novelas de Rosario Raro. Su intención, su principal objetivo, es escribir algo que sirva para algo, no escribir por escribir. Y no solamente de acontecimientos del pasado, o de la historia más o menos reciente. También de situaciones o injusticias actuales. Ahora mismo hay muchísimas situaciones de injusticia social que deben salir a la luz. La realidad siempre supera a la ficción y hoy siguen produciéndose abusos y tropelías que merecen ser denunciadas.

Este tipo de cuestiones son las que hay que poner de manifiesto, las que la escritora quiere que sean conocidas, que nos hagan reflexionar, poner el dedo en la llaga. Describir lo incómodo, hablar de aquello que muchas personas, por intereses sobre todo económicos, preferirían que no se supiese nada, que no se escribiese, que fuese olvidado…

Y en este sentido, en «El cielo sobre Canfranc», ella reflexiona sobre los paralelismos entre el pasado y el presente. Lo hace porque parece que no aprendemos de los errores pasados. A estas alturas del segundo milenio seguimos cayendo en abismos, en comportamientos que, aunque parezca mentira, se siguen repitiendo.  Y la autora considera que esto tenemos que verlo con nuestros ojos actuales, aunque se haya avanzado mucho o nos parezca que hemos evolucionado mucho.

Precisamente en este libro, hay un fragmento que habla de Ucrania. Aparecen una serie de hechos que sucedieron allí, porque durante la primera guerra mundial fue una de las zonas más masacradas. En la Segunda Guerra Mundial volvió a ocurrir lo mismo.  Y ahora, vuelve a pasar con el ataque de Rusia.   Ataque que no termina, que se está cobrando un montón de víctimas y que se está prolongando en exceso.  A veces, cuando veo las noticias, me cuesta creer que esto está sucediendo ahora y no tan lejos.

Hablando de cosas que pasan por el mundo.  Esta obra es ha sido una tabla de salvación para su autora durante el confinamiento, en ese periodo de encierro, en ese tiempo de querer borrar paredes, de querer estar en nuestros lugares preferidos, ella «se trasladaba a Canfranc», escapando así de esa complicada situación.

¿Os pasó lo mismo?  ¿A veces imaginabais que estabais en otro lugar?

Como en otras ocasiones, he disfrutado visitando mi ciudad, Zaragoza, a través de las hojas, aunque no sea el lugar protagonista.  He recorrido calles conocidas, lugares familiares y me han hecho ilusión varios aspectos.  El primero que se hable de la devoción que sentimos los zaragozanos por la Virgen del Pilar, una visita obligada cada vez que estamos cerca o cuando necesitamos un pelín de ayuda o que nos reconforten:

«Lola entró en el Pilar para rezar antes de disponerse a recorrer la calle Alfonso I (página 346)

También he sonreído cuando se menciona El Plata, el cabaret.  Me da pena que no esté funcionando como tal ahora mismo.  Este famoso local abrió sus puertas en 1920. En aquella época era una lujosa sala de espectáculos, con casino y restaurante. En 1943 se transformó en Café Cantante, siguiendo la moda que triunfaba por toda Europa. Cerró sus puertas en 1992 y reabrió en 2008 conservando la decoración y mucho de los elementos que le hicieron famoso desde su inicio. Entonces, el director de cine Bigas Luna recuperó el espíritu y la identidad de su mejor época de café cantante con un aire más ibérico. Hasta que llegó la pandemia, era el café cantante más antiguo en activo de Europa. Precisamente, en 2020 cumplía 100 años alegrando las tardes/noches zaragozanas.  ¡Ojalá se otro paréntesis en su historia!

En el libro se ve claramente la importante labor de documentación que ha realizado Rosario Raro, quien confiesa que cuánto más se documenta más rápido escribe.  También ha aclarado que su proceso de documentación es tan exhaustivo porque no es historiadora. Tiene que comprobar y confirmar cada dato porque, después, los lectores sí que son especialistas, cada uno en su oficio. A ella le impone muchísimo y quiero hacer las cosas lo mejor posible.

Como lo que escribe es ficción, lo que hace es que la documentación sea mixta. En algunas ocasiones, para escribir un capítulo es necesario que se lea un libro entero o para escribir un párrafo un artículo. Después, todo esto se lo tiene que mostrar al lector de una forma muy fácil para que en ningún momento se encasquille, que no haya nada que le chirríe y que devore las páginas.

También, ve muchos documentales de la época y películas ambientadas en ese momento porque le sirve para ver la forma de las casas, lo que comen, su vestimenta, la forma de relacionarse Para esta obra, ha visto incluso el No-Do y ha consultado el BOE.  Quiere que el lector no sienta que le está contando una historia, quiere que sienta que forma parte de ella y que está en ese lugar.

En definitiva, Rosario Raro consigue una novela con una trama muy completa, porque tiene una parte histórica, otra romántica, pero también tiene partes de novela negra, policiaca, de misterio, de intriga…

Por tanto, reúne muchos elementos que suman.

Su división en capítulos cortos hace la lectura muy dinámica.  En todo momento sabes dónde estás y en qué personaje se centra.  Además, la historia no transcurre solamente en Canfranc, viajamos también a otros lugares.

El libro cuenta con un narrador que nos va llevando por lo que ocurre utilizando el pasado.

Os recomiendo, sin ninguna duda, su lectura.  Creo que ya ha quedado claro que no es necesario leer la anterior, porque son independientes.

En lo que sí coinciden es que ambas son un homenaje, un claro reconocimiento, a esas personas que se pusieron en riesgo por ayudar a otras, que no se quedaron indiferentes ante el horror, que lucharon por un mundo más justo en un rincón del Pirineo.  También debe servirnos para no caer en errores que ya se han cometido y en saber más de nuestra historia, a veces tapada y olvidada por interés.

En cualquier caso, os invito a leer «El cielo sobre Canfranc».  Después, como siempre, cuando la hayáis leído ¡dejad vuestros comentarios!

Mis fragmentos preferidos 

«Pensó en lo que había escuchado algunas veces sobre que el miedo y la desesperación pueden olerse» (página 49)

«A veces, le decía que los abismos en los que puede caer el alma humana son insondables, sin describirle nada concreto.  A ella le bastaba con ver su mirada perdida para saber que ciertos horrores habían regresado a su mente» (página 57)

«Se había enamorado de quien no debía, como sucedía en alguna de las novelas que había leído esas semanas, pero estaba segura de que amor siempre encuentra su camino…» (página 145)

«Quería que la niña se sintiera afortunada por fin, que solo le pasaran cosas buenas.  Aquello era una definición acertada de lo que significa querer a alguien» (página 156)

«Lola consideraba a su familia su gran bendición y le reconfortaba pensar que siempre podía contar con su ayuda y que, aunque pareciera una contradicción, eso hacía que apenas los necesitara.  Precisamente porque el amor que le dieron la había hecho muy fuerte» (página 182)

«Todos querían tenerla, se la pasaban unos a otros, se daban toque en los hombros y en la cabeza con ella y creian que nada cambiaba, pero no era así, porque el prodigio sí que se había producido: entre todos habían conseguido algo formidable durante aquel tiempo especial, nada más y nada menos que borrar la guerra, el dolor y la tristeza» (página 280)

«Era como si tuviera su infancia ante los ojos indicándole qué era lo único importante, aquello que nunca debía olvidar para convertirse en quien quería ser» (página 288)

«Sin duda, pensó, la mayor importancia se la dan a un lugar las personas que se encuentran en él»  (página 321)

«Esa es la única forma de eternidad que existe: habitar en la memoria de los vivos»  (páginas 359 y 360)

«En las vísperas de los días importantes, pensaba, la calma siempre huye»  (página 379)

«Sus palabras resonaban dentro de su cabeza, le había dicho que cuando alguien ayuda a otra persona a alcanzar su sueño, se convierte en parte de él, y que esa era la única forma de eternidad que le  interesaba, que no lo olvidara»  (página 438)

«Consideraba que no se podía hablar de civilización en la historia de la humanidad mientras hubiera guerras»  (página 454)

Los fragmentos que me hicieron reflexionar

«Las vidas humanas también se compran y se venden.  Por dinero se delata, se calla, se miente, se mata… Así que, hazme caso,,te conviene, porque tal vez cuando tú sepas todas estas cosas, ya sea tarde» (página 57)

«El cinismo y el sadismo se caracterizan precisamente porque nacen ocultos, pero no tienen límites» (página 77)

«Ese era un efecto de la muerte: mantener diálogos con quienes ya no estaban»  (página 186)

«Valentina pensó en lo frágil que es la inocencia y en la capacidad para romperla que tienen algunos degenerados»  (página 206)

«¿Sabes lo más difícil que hay en esta vida? (…)» Estar seguro de lo que uno quiere»  (página 287)

«Es un acto de soberbia planear nuestro futuro»  (página 304)

«Valentina pensó que la amistad consistía en vivir en carne propia los mismos sentimientos que la persona estimada»  (página 349)

«Su sabiduría , decía, le curaba la ceguera de la mente»  (página 359)

«Durante las guerras, e incluso tiempo después de que terminen, las palabras se esconden»  (página 466)

«Pensó que a veces mentir sirve no solo para verse a uno mismo en una fantasía, sino para que los demás crean que el sueño que la da sentido a una vida ya es real»  (página 467)

Palabras aprendidas

  • Cotolengo: No está en el diccionario de la RAE. En internet he encontrado lo siguiente: Se conoce comúnmente como «cotolengo’» (o cottolengo) a algunas instituciones de carácter religioso en donde se da cobijo y cuidados a personas con necesidades especiales y que no pueden valerse por si mismas (ancianos, discapacitados mentales o físicos …).
  • Ruejo: Piedra redonda. Rodillo de Piedra. Teruel y Zaragoza: rueda de molino.
  • Rendibú:  Acatamiento, agasajo que se hace a alguien, por lo general con la intención de adularlo.

 

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