Reseña Violeta Mis Palabras con Letras

Reseña «Violeta»

Autora: Isabel Allende

Páginas: 396

Curiosidades

No puedo empezar la reseña de «Violeta» de Isabel Allende sin recordaros, una vez más, que es una autora que me encanta.  Sin duda, está entre mis preferidas y he leído casi todos sus libros en distintas etapas de mi vida.  En la web, podéis encontrar otras reseñas de algunas de sus novelas:  «Más allá del invierno» y «Largo pétalo de mar».

La escritora ha señalado que todas las vidas tienen momentos luminosos, momentos muy oscuros y un montón de grises entremedio. También que cuando narramos nuestra propia vida a los demás o a nosotros mismos, tenemos que saltarnos todos esos grises y quedarnos solo con los momentos luminosos y las tragedias. Entonces nuestra vida resulta interesante.  Es cierto ¿no os parece?

Y, de una mala época, se pueden extraer cosas positivas. Es lo que le ha pasado a Isabel Allende. La pandemia le ha ayudado a ser más productiva y escribir más. De hecho, su última novela, «Violeta», la escribió en pleno confinamiento.  Curiosamente, es una historia que empieza con la mal llamada gripe española y termina con la pandemia de covid.  Es decir, recorre la historia de todo un siglo.

Por tanto, a la escritora, estar confinada le ha ayudado mucho, porque lo que más necesita un escritor es tiempo, silencio y soledad. Y, gracias a las circunstancias que hemos vivido, ha tenido las tres cosas en abundancia. En ese tiempo de encierro, pudo escribir «Mujeres del alma mía», «Violeta» y otra novela que ya está terminada.  Le sirvió para ser muy productiva.

Isabel Allende escribe sobre lo que le importa.  Y sobre la gente que le importa y sus vidas, aunque a veces sean dramáticas. Escoge temas que tienen que ver con la mujer, con el amor, con la violencia, con la muerte, el coraje, la justicia.  Son temas que están presentes en su vida y eso se transmite. Cuando narra, no tiene intención de dar un mensaje o de enseñar algo. Habla de lo que le apetece y así consigue libros maravillosos.

Os recuerdo que siempre empieza a escribir sus libros un 8 de enero. Si se le ocurre algo, por ejemplo, en marzo, toma notas e inicia la documentación, pero no comienza la novela en cuestión. Ella indica que no es solo una cuestión de superstición, que es disciplina. Es una fecha que ella respeta y en la que se sienta a trabajar.

Violeta es una mujer que Isabel Allende ha construido con las fortalezas y debilidades de muchas mujeres. Tiene un poquito de cada una de ellas: de la propia narradora, de su madre, de las amigas de su madre y de otras a quienes Isabel ayuda a través de su Fundación, creada el 9 de diciembre de 1996, en tributo a su hija Paula (os recomiendo el libro que le dedicó su madre).

Lo más llamativo de la vida de Violeta, larga y llena de vivencias, no son los amores -bien o mal elegidos- que la hacen evolucionar, sino que su vida se extiende entre la pandemia de 1920 hasta la actual que comenzó en 2020. Un siglo en la historia de una mujer, un siglo acompañado y salpicado por los acontecimientos que suceden en el mundo y en un país, que no se nombra, pero que recuerda a Chile

Y voy a contaros algos más.  «Violeta» empezó como una novela sobre la madre de Isabel Allende, porque no hacía mucho que había muerto. Y resultó un personaje parecido que no es ella, pero sí es su época, la clase social en que vivió y el círculo en que se movió casi toda su vida. Junto a las similitudes con su madre, también hay cosas de la vida de la escritora que le prestó a Violeta.

Por ejemplo, los amores, su hija Nieves y la Fundación que crea al final de su vida. Pero su despertar a los acontecimientos políticos y sociales, y el feminismo fueron mucho más de la madre que suyos. Ella, desde niña, tuvo conciencia de las clases sociales y el feminismo. Por eso, esa trayectoria de ir evolucionando es más de su madre. Además, hay elementos autobiográficos, como el amor de la vejez, que es el de Isabel con Roger.

Su Fundación, mencionada más arriba, apoya a mujeres que han sido maltratadas. Basada en los ideales de servicio y compasión de su hija, Paula, fue creada para continuar su trabajo de voluntaria en comunidades marginales en Venezuela y España, ofreciendo su tiempo, su dedicación total y sus habilidades como educadora y psicóloga. Los fondos iniciales para la fundación procedieron de la venta de «Paula»

Su misión es invertir en el poder de las mujeres y las niñas para garantizar los derechos reproductivos, la independencia económica y la protección contra la violencia.

Sinopsis

Violeta viene al mundo un tormentoso día de 1920, siendo la primera niña de una familia de cinco bulliciosos hermanos. Desde el principio su vida estará marcada por acontecimientos extraordinarios, pues todavía se sienten las ondas expansivas de la Gran Guerra cuando la gripe española llega a las orillas de su país sudamericano natal, casi en el momento exacto de su nacimiento.

Gracias a la clarividencia del padre, la familia saldrá indemne de esta crisis para darse de bruces con una nueva, cuando la Gran Depresión altera la elegante vida urbana que Violeta ha conocido hasta ahora. Su familia lo perderá todo y se verá obligada a retirarse a una región salvaje y remota del país. Allí Violeta alcanzará la mayoría de edad y tendrá su primer pretendiente

En una carta dirigida a una persona a la que ama por encima de todas las demás, Violeta rememora devastadores desengaños amorosos y romances apasionados, momentos de pobreza y también de prosperidad, pérdidas terribles e inmensas alegrías. Moldearán su vida algunos de los grandes sucesos de la historia: la lucha por los derechos de la mujer, el auge y caída de tiranos y, en última instancia, no una, sino dos pandemias.

Vista con los ojos de una mujer poseedora de una pasión, una determinación y un sentido del humor inolvidables que la sostienen a lo largo de una vida turbulenta, Isabel Allende nos regala, una vez más, una historia épica furiosamente inspiradora y profundamente emotiva.

Mi opinión 

Estructura

El libro comienza con una dedicatoria a Camilo, firmada por Violeta en 2020, en la que se explica que la intención de esas páginas es dejarle un testimonio, porque su vida es digna de ser contada.

Después, se divide en varias partes:

  • Primera parte: El Destierro (1920-1940)  Del capítulo 1 al 6.
  • Segunda parte: La pasión (1940-1960).  Del capítulo 7 al 13.
  • Tercera parte: Los ausentes (1960-1983)  Del capítulo 14 al 20.
  • Cuarta parte: Renacer (1983-2020)  Del capítulo 21 al 28.

Se completa con: «Adiós, Camilo» y «Agradecimientos»

El libro está narrado en primera persona, desde la confianza y con un carácter íntimo, familiar, desde el amor más profundo. Una abuela cuenta, a través de sus recuerdos, su vida a su nieto/hijo.

La historia

«Violeta»  es la historia de una larga vida de un siglo y, por tanto, una larga trayectoria por una gran cantidad de acontecimientos históricos, lugares y temas. Pero, la vida de Violeta es mucho más que la historia de dos pandemias separadas por un siglo: en una carta dirigida a la persona que más ama, recordando su familia, su niñez, sus desengaños amorosos y romances, los momentos de pobreza y prosperidad, destierros y arraigos, alegrías y penas, pérdidas y encuentros.

La protagonista es, al principio, una niña que nace en el seno de una familia (chilena) conservadora y acomodada.  Sin embargo, la situación familiar cambia radicalmente cuando se quedan sin nada por la Gran Depresión.

Después, Violeta es una mujer fuerte que se va enfrentando a distintas situaciones, episodios, sucesos y obstáculos. Cuando se los va contando a su nieto Camilo, a quien ha criado desde el día en que nació, nos va transmitiendo detalles de su familia, de su primer amor, de sus pasiones amorosas y del amor conforme va quemando etapas.

Sin ninguna duda, el amor forma parte importante de la existencia de la protagonista.  Distintos amores, diferentes formas de vivirlos, variados tipos.

Y también tienen un papel fundamental las pérdidas, las ausencias, la muerte.

Además, hay numerosos temas que se van recogiendo en la historia.

Se refleja la evolución del papel de la mujer durante ese siglo en relación con el trabajo, el marido, los hijos, frente al sexo…  Incluso se trata la distinta posición dentro de un matrimonio y el divorcio, que allí no llegó hasta el siglo XXI.

No se elude el maltrato en la pareja, las relaciones conflictivas y sus consecuencias, el adulterio.

«Me dijo que la violencia contra la mujer era un secreto a voces que se debía ventilar para que fuera conocido de todos» (página 357)

Y la droga, con todo lo que conlleva.  Desde la producción, transporte, corrupción y crimen vinculado al producto hasta la última degradación del adicto. La abstinencia, la desintoxicación, las secuelas.

Las consecuencias de los golpes militares y las dictaduras, sus duras restricciones e imposición del poder, la desapariciones, las torturas, los campos, el toque de queda, los registros, la obligatoriedad de ser prudentes con el lenguaje, evitar ciertos temas, no llamar la atención y obedecer las reglas.

«Los soldados, enardecidos, echaban gente a empujones y culatazos en camiones del ejército y se la llevaban a un destino desconocido, y encendían hogueras en la plaza donde quemaban libros, documentos y registros electorales, porque la democracia quedaba suspendida hasta nueva orden, ya se vería en su debido momento si volveríamos a votar» (página 268) 

Y, sobre todo, la necesidad de encontrar a los tuyos una vez que ha pasado el horror.

La escasa educación en las zona rurales porque el gobierno las tiene abandonadas.  La educación básica de cuatro años es obligatoria, pero resulta difícil impartirla en todo el territorio, porque faltan caminos, recursos y maestros dispuestos a instalarte por esos lados, los alumnos no pueden desplazarse.  ¿No os recuerda a situaciones actuales muy similares?

También se menciona la pobreza del mundo rural y que en ese entorno existen dramas como el alcoholismo, las mujeres y los niños golpeados, las riñas a cuchillos, las violaciones o el incesto.

Asimismo, se recoge la situación de los indígenas, pobres y discriminados por el resto de la población.  Eso sí, tienen su lengua, su religión, su propia economía y no desean cosas materiales.  Y se explica que es un país muy racista por la forma en la que se ha tratado a los indígenas.

Habla también sobre los anticonceptivos y los primeros métodos que se usaban. Además, se detalla cómo los hombres proponían a las mujeres la ligadura de trompas como método para no tener más hijos, sin plantearse la vasectomía como alternativa.

«Julián decidió que aprovecharíamos la operación de cesárea para ligarme las trompas.  Si hubiera sido mi marido, posiblemente el médico lo habría hecho sin preguntarme, pero como no lo era tuvo que pedir mi aprobación.  Lo hice porque fue la condición que me puso Julián para quedarse conmigo, y pensé que dos hijos son suficientes, sin imaginar el resentimiento insuperable contra él que habría de sentir siempre por haberme obligado a ello» (página 181) 

También habla de la situación de los refugiados, cuando llegan a un país y los problemas con los que se encuentran en un nuevo entorno, muchas veces con otro idioma, sin dinero, sin conocer la burocracia, sin recursos.

Se hace referencia a la castidad en la Iglesia:

«A propósito, la castidad es un lastre; tal vez antes inspiraba respeto, pero ahora es sospechosa, nadie deja a un niño solo con un cura» (página 362)

Y el papel de los misioneros:

«Pretendías, como ese cura francés, compartir hasta las últimas consecuencias la suerte de la gente más vulnerable.  Supe de las peleas tribales, la guerra, la pobreza, los grupos armados, los campos de refugiados, el maltrato brutal que sufren las mujeres, que valen menos que le ganado, el hecho de que se puede perder la vida en cualquier momento sin otra causa que la mala suerte» (páginas 376 y 377)

Se habla del clasismo en la sociedad, de la ostentación, de riqueza y de su pérdida.

Los personajes

Violeta Del Valle nace un viernes de tormenta en 1920. Tienes cinco hermanos mayores.  Es una niña insoportable y malcriada por sus tías. El tiempo en la granja, la cambia, el trabajo físico y el contacto con la naturaleza.  A los dieciocho años es bonita, tiene los ojos negros, es muy pálida y tiene una mata indómita de cabello oscuro y brillante, se viste con la ropa que le cosen sus tías.

Para conocer el resto de su historia, tenéis que leer toda la novela.

María Gracia es la madre de Violeta.  Calcula que ha pasado toda su vida adulta preñada, recién parida o reponiéndose de un aborto espontáneo. Ha sido la debutante más bella de la capital, espigada, con un rostro inolvidable de ojos verdes y piel traslúcida, pero la maternidad le han deformado el cuerpo y agotado el ánimo.  Prefiere mantener a sus hijos a una confortable distancia.

Es poco sociable y sale lo menos posible. La mujeres como ella se recluyen para ocultar la barriga del embarazo a los ojos del mundo, y no amamantan a su descendencia, es de pésimo gusto.  Pasa la mayor parte del tiempo enferma, descansando y melancólica.

José Antonio Delvalle es el hermano mayor de Violeta, tienen diecisiete años más que ella.  Estudia leyes, no por vocación, le parece mejor que las otras dos opciones: medicina o ingeniería.  Trabaja con su padre en el manejo de sus negocios, aunque no siempre está de acuerdo con sus decisiones, que le parecen imprudentes.  Incluso le advierte que está abarcando demasiado y hace malabarismos con sus deudas.  Es muy privado y, cuando tiene sus propios negocios, cambia su apellido y antepone la honradez.  Es buen amigo, perseverante en su amor y siempre cuida y protege a Violeta.

Pilar es una de las hermanas mayores de María Gracia  y tía de Violeta.  Es guapa, pero hace lo posible para no parecerlo y se burla de las virtudes y adornos de la feminidad.  Lamenta no haber nacido medio siglo más tarde, porque habría cumplido su ambición de ser la primera mujer en escalar el Everest. Es alta, fuerte y ágil, con el temperamento autoritario de un coronel; hace de ama de llaves y se encarga de las reparaciones.  Tiene talento para la mecánica, inventa artefactos domésticos y se le ocurren maneras originales de resolver desperfectos.

Torito, Apolonio Toro es el muchacho empleado para todo servicio en la casa.  Sus padres le inscriben en el registro civil en la pubertad y en el certificado aparece con doce o trece años menos de los que le corresponden.  Su signo zodiacal debe ser tauro. Es un adolescente gigantesco, por ser tan grandote, se nueve con lentitud de paquidermo y eso acentúa su aspecto de bruto, lo que contradice con su verdadera naturaleza dócil.

Tiene la frente estrecha, los ojos pequeños y hundidos, la mandíbula protuberante y la boca siempre entreabierta. Suponen que es huérfano. A él le toca acarrear leña y carbón, lijar y encerar el parquet y otras tareas pesadas que no requieren razonamiento.  Adora a Violeta, la cuida y la protege. No es el idiota del pueblo, sino el gigante sabio. Es muy cabezota y leal.

Pía es la otra hermana de María Gracia y tía de Violeta. Es abstemia y no cree en remedios de botica. Es una mujercita dulce, conocedora de las propiedades de las plantas, con el don de imponer las manos para sanar.  Su prometido falleció súbitamente dos meses antes de la boda.  Se considera viuda de un solo amor, se viste de luto riguroso y no ha vuelto a aceptar a otros pretendientes.  Las dos tías se ocupan de Violeta los primeros años de su vida, consintiéndole.

Arsenio del Valle es el padre de Violeta. Es el único de sus hermanos que va a recuperar el prestigio de hombre rico que distinguió al bisabuelo de Violeta. Es un hombre poderoso, volcado en los negocios, a menudo ni limpios ni honrados. Le fascina la aeronáutica.  Presenta a José Antonio como su hijo predilecto, su brazo derecho.

Marko Kusanovic es el capataz croata. Ha emigrado desde Croacia a finales del siglo XIX, a los catorce años, solo y sin dinero. Tiene don de mando y le gusta la vida ruda en la cordillera, allí trabaja durante once años, hasta que lo cierran.  Se asocia con José Antonio. Sabe de madera.

MIss Josephine Taylor es la institutriz de Violeta.  Es una joven de unos veintitantos años, más bien baja de estatura y algo entrada en carnes, sin ser gorda.  Tiene ojos redondos de un azul cerúleo pintados con Kohl negro, que acentúan su expresión asustada, cabello de un rubio pajizo y esa piel como papel de arroz.  Es fresca como una manzana, no parece la típica institutriz inglesa. Aporrea el piano con más entusiasmo que talento y canta baladas con una vocecita anémica, pero bien entonada.  Su buen oído le sirve para aprender rápidamente un español aguado y comprensible.

No puede soportar la comida pesada.  Sostiene que algo que no aparece en la enciclopedia, es porque no existe.  Su vestuario consiste en dos tenidas de salir con sus respectivos sombreros.

Florencia es una prima.

Teresa Rivas conoce a miss Taylor en una fiesta, se hacen amigas. Es una de las pocas mujeres que ha adoptado el pantalón ancho y el chaleco de hombre. Vive en la buhardilla de un caserón antiguo, en una calle pobretona y sucia.  Sus padres son maestros en una escuela en una provincia del sur.  A ella le gusta la aventura. Trabaja en el Compañía Nacional de Teléfonos. Es feminista y lucha por los derechos de las mujeres, por las reivindicaciones femeninas, lo que le traerá problemas.

Roberto Rivas es el hermano de Teresa y es mago, como pasatiempo.  Debe hacer el servicio militar y por eso se atrasa en sus estudios, pero se gradúa de técnico agrícola.  Estudia de día y trabaja de mesonero en un restaurante por las noches. Es un hijo responsable y generoso.

Abel Rivas es el padre de Teresa y Roberto.  Es de mediana estatura y edad indefinida, con la piel curtida por la intemperie, pelo duro y gris, lentes redondos de marco metálico y manos grandes deformadas por la artritis.  Él y Lucinda, su esposa, son los únicos maestros en muchos kilómetros a la redonda.  Viven en la granja de la familia de Abel, que está en manos de Bruno, su hermano menor. Aprovechan el bueno tiempo para ir a enseñar.  Se desplazan a caballo y mula por una vasta región con cajas de cuadernos y lápices. Es parsimonioso y a ratos taciturno.

Lucinda es la mujer de Abel Rivas y la madre de Teresa y Roberto. Es diminuta, eternamente en movimiento, mandona y efusiva en su cariño, No discrimina entre familia y desconocidos, entre gente y animales.  Es ágil y rápida como una muchacha, a pesar de sus casi sesenta años.

Bruno Rivas es el hermano mucho menor que Abel, tiene unos cincuenta años, hombre de la tierra, trabajador, fuerte de cuerpo y corazón.  Ha perdido a su esposa y su bebé en un primer parto, que termina mal, y no se le conoce otro amor.  Se vuelve serio y callado, pero sigue siendo amable, siempre dispuesto a ayudar, a prestar sus herramientas o sus mulas, a regalar los huevos o la leche que le sobran.

Facunda es una joven indígena, expresiva de rostro, ancha de espaldas y fuerte como un estibador; trabaja en la casa de los Rivas desde hace varios años.  Tiene un marido en alguna parte y un par de hijos que cría la abuela y ella ve poco.  Es un genio para hornear pan, tartas y empanadas, pasa la vida cantando y adora al señor Bruno, a quien regaña y mima como una madre, aunque puede ser su hija en edad.

Yaima es una curandera indígena. Recita encantamientos y golpea rítmicamente un tambor de cuero con dibujos que representan las estaciones, los puntos cardinales, el cielo, la tierra y debajo de la tierra. Proviene de una estirpe de curanderos que le han transmitido el don de curar, de los sueños premonitorios y de las revelaciones sobrenaturales, que ella desarrolla con la práctica y con su buena conducta. Ella es el vínculo entre los espíritus y la tierra, sabe de plantas y ritos, puede extirpar la energía negativa y restaurar la salud, cuando se requiere.

Bernardo Pascual Freire es el trabajador de una hacienda cercana, administrador del fundo vecino, el de los Moreau.  Es un tipo mal afeitado, con voz mandona y porte arrogante, que habla desde su montura.  Es insolente y hace un chasquido de lengua característico. Tiene mala fama de ebrio y pendenciero.  Ha tenido más de un encuentro con la ley.

Fabian Schmidt-Engler es el hijo menor de una numerosa familia de inmigrantes alemanes. Termina sus estudios de veterinaria y anda ofreciendo sus servicios para hacer la práctica requerida para sacar el diploma.  Se peina a la gomina y tiene aire de extranjeros desorientado.  Es tan desabrido y formal, tan empecinado y puntual que parece recién llegado de muy lejos. Es tan neutro y aburrido que inspira confianza instantánea. No es un tipo parlanchín y prefiere no dar su opinión si no es experto en el tema. Esa prudencia no le impide tener un éxito inusitado en su encomiable profesión de curar animales.

Es un hombre alto, flaco, rígido de postura, solemne de modales y puritano de costumbres.  Se convierte en el primer novio de Violeta y, después, en su marido.

Familia de Fabian.  Es una numerosa familia de inmigrantes alemanes, que llegan al país sin nada y en un par de décadas de trabajo duro con visión de futuro, con tierra y préstamos del gobierno, se convierten en ciudadanos prósperos.  El padre es dueño de la mejor lechería de la zona, y su madre y sus hermanas manejan un hotel encantador a orillas del lago, a cuatro kilómetros de Nahuel, favorito de las turistas que acuden a pescar.

Nivea es la abuela de Violeta, la madre de su padre.  Muere decapitada en un escalofriante accidente de automóvil.

Julián Bravo ha sido piloto en la Real Fuerza Aérea de Gran Bretaña durante la guerra, condecorado por actos de valentía y su habilidad suicida para batirse en duelo en el aire con los aviones alemanes. Tiene fama de guerrero, es el héroe de las novelas, tiene también tórax y brazos de atleta, una irresistible energía viril. Irradia algo sexual y peligroso, como la fuerza contenida de un animal grande. En cuanto lo ve, Violeta siente una gran atracción hacia él y se enamora por completo. Es deseo simple y puro, deseo brutal, descarnado, sin ambages ni remordimientos, se abandonan al placer absoluto.

Es imposible intimidarlo, se ha jugado la vida en la guerra, ama los deportes extremos, se lanza en paracaídas, hace surf en la olas más altas, escala, baila con la muerte.  Su temeridad implacable lo conduce naturalmente a los negocios ilícitos y lo recluta la mafia.  Es piloto comercial, transporta pasajeros y mercadería en lugares donde no existen pistas de aterrizaje.  Es un hombre deslumbrante, con una increíble capacidad de captar a los demás, como un poderoso imán, es vivaz, inteligente, gran narrador y contador de chistes.  Exagera y miente.  Es mujeriego y manipulador.

Juan Martín es el primer hijo de Violeta y Julián.  Lee, se junta con niñas en el colegio, lleva el pelo muy largo. No le gusta jugar al fútbol, ni las mismas cosas que a su padre. Crece con la aspiración imposible de obtener la aprobación de su padre, sabiendo que nada de lo que haga será suficiente. Después, se vuelve un desconocido, con su barba greñuda y su melena sucia, flaco y apasionado, poco queda del muchacho timorato que ha sido.

Sus ideas comunistas le acarrean terribles consecuencias con los golpes militares y las posteriores dictaduras.  Se convierte en un refugiado y comienza otra vida. De flaco, desgarbado y peludo pasa a ser un hombre macizo, con lentes y calvicie prematura.

Nieves es la hija de Violeta y Julián.  Nace el día en que el volcán amaneció humeando y nevado hasta su base. Es hermosa, nace sin esfuerzo, con cara de muñeca y los ojos abiertos, chillona, quisquillosa y hambrienta.  Tiene la temeridad y el sentido de la aventura de su padre.  Es muy bonita y seductora. Canta con voz ronca y sensual, inadecuada para su edad. Consigue todo lo que pide. Es indómita, atrevida y dispuesta a hacer lo que le de la gana sin consideración por nadie. Cae en el mundo de las drogas.

Leonora es la madre de Julián. 

Los Moreau son vecinos en Santa Clara.  Plantan viñedos.

Narcisa es una de las hijas de Facunda.  Tiene tres niños en cinco años, tan diferentes entre sí que resulta obvio que no comparten el mismo padre. Con el tiempo, se convierte en una matrona gorda y autoritaria.

Zoraida Abreu es una joven puertorriqueña exuberante y amazona.  Ha sido reina de belleza.  Es alta, fachosa, con una melena abundante, no es vulgar a pesar de su pinta de pindonga en busca de combate.  También es contadora de oficio, eficiente, discreta, dispuesta y metódica, una mujer imponente, mandona, segura de sí misma y de sus opiniones.  Julián se enamora de ella. 

Joe Santoro se presenta como agente, pero es sólo un actor de poca monta, uno de esos jóvenes americanos guapos, de pocas luces y menos escrúpulos, que se dan a montones. Conoce a Nieves y se la lleva a Las Vegas de la noche a la mañana con la promesa de amor y del éxito en las tablas.

Roy Cooper es un detective, un exconvicto que se especializa en chantaje.  Le contrata Julián para vigilar a su hija. Es un tipo sigiloso y extraño, que no facilita ninguna información sobre sí mismo.  Se mantiene en buena forma.  Tiene facciones toscas, expresión hostil y la piel marcada de viruela, pero hay cierta belleza en ese rostro de gladiador sufrido.  Se convierte en el apoyo de Violeta, en los momentos duros con su hija, le toma cariño y admiración, aunque tienen pocos temas de conversación o intereses comunes.

Es de pocas palabras, con un sentido del humor chabacano y una cultura de la calle, lo único que lee son las páginas deportivas de los periódicos y novelas policiales en ediciones de bolsillo.  Huele a cigarrillo y una colonia dulzona, tiene manos ásperas de albañil, sus modales en la mesa chocan y parece vestirse con ropa de segunda mano, porque le queda estrecha y pasada de moda.  Tiene pinta de guardaespaldas de algún criminal, pero es delicado de sentimientos y, a su manera, muy galante.  Se convierte en el amante de Violeta, nadie la ha hecho sentir tan bella y celebrada como él, la trata con respeto, ternura y deseo.

Anton Kusanovic es el hijo de Marko, a quien reemplaza.

Rita Linares es una señora mexicana, modista y dueña de una casa en un barrio mexicano de Los Ángeles similar a otras de la misma calle, de cemento, modesta, cómoda, con un angosto jardín y tejado de tejas, con unos muebles -ordinarios y pretenciosos- cubiertos con fundas de plástico, un televisor enorme y un refrigerador en la sala.  Ha llegado a Estados Unidos a pie, por el desierto de Sonora, a los doce años, buscando a su padre, y lleva más de treinta años indocumentada.  Es amiga de Roy desde siempre. Está viuda, sus hijos viven en otros estados.  Necesita compañía y alguien a quien cuidar.

Anushka es una chica veintitantos años más joven que Julián, con la que anda.

Etelvina Muñoz es la nieta mayor de Facunda.  Narcisa, su madre, la tiene a los quince años.  La joven ayuda a su abuela a criar a sus hermanos y cultivar la granja; es ancha de espalda, hábil de menos y redonda de cara, con una inteligencia prodigiosa para los aspectos fundamentales de la existencia.  No va a la escuela, apenas sabe leer y escribe gracias a Lucinda Rivas, que le enseña lo que pudo antes de ser derrotada por la vejez.

Es la mujer que trabaja en su casa durante cuarenta años y es más importante en la vida de Violeta que sus maridos y la suma de todos los hombres que le quieren.

Harald Fiske es un extranjero, alto como un jugador de baloncesto, con pies enormes, la piel oscura del sol, el pelo casi blanco y los ojos celestes.  Habla un español de diccionario. Es uno de los observadores de pájaros.  Tiene el cuerpo desgarbado de un muchacho que crece en un solo estirón y arrugas prematuras por exceso de sol.  Anda con una mochila descomunal, tres binoculares, varias cámaras fotográficas y una gruesa libreta con anotaciones en clave, como un espía.  Es muy despistado.

Es funcionario del Servicio Exterior de Noruega, encargado de negocios en Holanda. Tiene esposa y dos hijos cuando Violeta lo conoce. Después, se convierte en marido de la protagonista. Es de pocas palabras, ferozmente independiente y demasiado práctico.  Evita manifestaciones románticas o sentimentales, las considera sospechosas. Le gusta mucho la música y evita hablar de sí mismo.

Camilo es el nieto de Violeta. Es un mocoso muy travieso, no da tregua. Es muy bajito y flaco, se estira en la adolescencia.  Tiene el coraje de su madre y el idealismo de su tío Juan Martín.  Lo regala todo, es muy generoso. Se gradúa con las peores notas de su clase, pero con el premio al mejor compañero.  Después de su primer desengaño, cambia de novia cada dos semanas.  Se inscribe en la universidad para estudiar ingeniería mecánica.  Con el tiempo, se convierte en sacerdote.

Los gemelos Sepúlveda son los porteros amables y muy parecidos, que atienden la entrada del edificio en el que está el apartamento donde vive Violeta, frente al Parque Japonés.

Crispín es un doberman pinscher, mascota de Camilo.

Vania Halperin es una amiga de Juan Martín, hija de judíos sobrevivientes del Holocausto, frágil, pálida, de ojos y cabellos negros, con un rostro de madona renacentista. Toca el violín en la Orquesta Sinfónica.  

Ulla es la novia noruega y posterior esposa de Juan Martín, madre de sus dos hijos.  Es una muchacha bronceada por el sol del invierno y la nieve del invierno, deportiva, fuerte y alegre, sin complicaciones existencias o políticas.

Albert Benoit es un misionero y activista francés, que vive en una población marginal. Es uno de esos curas disidentes que llevan la cuenta de las víctimas de la represión, es detenido y torturado.

Digna, Rosario, Gladys, María, Malva, Dionisia y Sonia – madre de los cuatro hermanos Navarro, baja fornida, firme como un roble- son mujeres que tienen familiares o seres queridos desaparecidos.

Susana es la nieta de Facunda y hermana menor de Etelvina.

Mailén es hija de Anton Kusanovic, una chiquilla de doce años, flaca, puros codos, rodillas y nariz, pero con la seriedad de un notario, que se presenta como feminista.  Después se convierte en una amazona, que defiende y se manifiesta por los derechos de las mujeres.

Frida es la gata de Violeta.

Los lugares

A lo largo del libro, la escritora no especifica el escenario principal, el país, dónde suceden los hechos.  Como lectora, piensas que se está refiriendo a Chile.  Sin embargo, no se indica en ningún momento.  se habla del santuario del padre Juan Quiroga, de la capilla en el Cerro de San Pedro con treinta y dos escalones para subir hasta allí, y de la Colonia Esperanza.

«Según la comunidad científica, nos habíamos librado del contagio por el aislamiento geográfico, la barrera natural de las montañas por un lado y del océano por el otro, las bondades del clima y la lejanía, que nos protegía del tráfico innecesario de extranjeros» (página 19) 

En la capital -una de las ciudades más segregadas del mundo, según la protagonista-, pasa sus primeros años de vida Violeta.  Se habla de la estación de San Bartolomé, el portal de los turcos, el salón de té Versalles, el Club de la Unión -con salones decorados a la inglesa, en verde y rojo oscuro-, la plaza de Armas, la heladería de los gallegos, el colegio San Ignacio, el cementerio, el Parque Japonés -luego Parque de la Patria-, la Clínica Inglesa, el Monumento a los Salvadores de la Patria -después Monumento a la Libertad-.

Allí, durante su niñez y la primera parte del libro, la protagonista es la casa de su familia: «la casa grande de las camelias».

«La puerta principal, de caoba tallada, daba a un amplio vestíbulo oscuro donde convergían dos salones, la biblioteca, el comedor oficial de visitas, la pieza del billar y otra cerrada, que llamaban la «oficina» (…) La segunda parte de la casa estaba separada de la primera por un patio de azulejos de Portugal, con una fuente morisca cuyo mecanismo para el agua no funcionaba, y una profusión de camelias plantadas en maceteros; esas flores le dieron el nombre a la propiedad» (páginas 25 y 26)

Después se van hasta Nahuel, la última estación para llegar al sur. Se compone de una calle corta con varias casas de madera bastante destartaladas, un pequeño almacén y una construcción de ladrillo con múltiples usos.

«De allí hacia el sur se viajaba en carretas, a caballo y después por mar, porque el territorio se desmiembra en islas, canales y fiordos, hasta los glaciares azules» (página 78) 

En el sur, comienza la segunda etapa de su vida, que la familia llama El Destierro.

Santa Clara es una propiedad pequeña, que da para abastecer a la familia y hacer trueque o vender algunos productos de la tierra. Además de la casa principal, en la granja hay un par de viviendas básicas, una pieza para ahumar, cobertizos para la tina metálica del baño, el horno de pan y herramientas, una cochinera y el establo de las vacas, los caballos y la dos mulas.

Pasé los nueve años siguientes en esa provincia semidespoblada, al sur del país, que hoy es una destinación turística, un paisaje de inmensos bosques fríos, volcanes nevados, lagos color esmeralda y ríos caudalosos» (página 81) 

La Pajarera es una cabaña a pocos metros de la casa principal que le construyen a Violeta, para que tenga un espacio para ella sola.  Su forma es hexagonal y tiene un tragaluz en el techo.  Allí tiene espacio para la soledad necesaria y privacidad para estudiar, leer o soñar.

En la zona de Santa Clara, se sitúan el Hotel Bavaria -un hotel encantador a orillas del lago, a cuatro kilómetros de Nahuel- y Club Hípico

Sacramento es la capital de la provincia, a dos horas en tren y un corto trecho en mula. Es una ciudad somnolienta de gente mojigata, intolerante y chismosa. Allí pasamos por el hospital San Lucas y el Banco Regional.  En la provincia también está el Royal British College.

Allí, en la capital de provincia, pasa un tiempo Violeta, cuando empieza a ahogarse en el ambiente minúsculo de Santa Clara, necesita ver algo de mundo.

«Mi madre y mis tías estuvieron de acuerdo en que me haría bien pasar un año o dos en Sacramento» (página 126) 

Junto a Julián, hace un viaje a Cuba, en La Habana se alojan en el recién inaugurado hotel Riviera y pasan por el cabaret Tropicana, varias discotecas e incluso el palacio presidencial.

Violeta también vive en Miami.  La ciudad está llena de cubanos exiliados, algunos con mucho dinero.  El aire vibra con música latina y conversaciones a gritos ese acento de consonantes que suenan como vocales.  Ya no es ni sombra de la sala de espera de la muerta para ancianos jubilados que ha sido antes. Los personajes se mueven por el hotel Fontainebleau y Coconut Grove.

Allí vive en una villa aislada cerca del mar, con una cortina de palmeras y una piscina con chorros de agua y luces. La decoración interior era tan pretenciosa como su aspectos externo de pastel rosado.

También nos acercamos a Las Vegas, conociendo un poco lo que se mueve tras ese escaparate de luces y juego. Y visitamos el famoso Strip o el Caesars Palace.

Argentina es otro lugar destacado en el libro: Buenos Aires -sofisticada y fascinante, con una vida cultural exuberante, la cuna de los escritores conocidos en el mundo entero-, el teatro Colón, la Escuela Mecánica de la Armada, el cementerio de la Recoleta, la embajada de Alemania. La Patagonia y el río Futaleufú.

Noruega también es un país que aparece en el libro: Oslo y la pequeña ciudad de Ulefoss, donde las ocupaciones principales son el hierro, la madera y el comercio.

Se mencionan Europa, Estados Unidos, México, Sudamérica, España, Vaticano; Indonesia, Portugal, el Everest, Londres, América Latina, Irlanda, Nueva York, El Cairo, la cuenca amazónica de Bolivia, el Altiplano, Bohemia, Inglaterra, Europa Central, Croacia, Pernambuco; Japón; Río de Janeiro y la playa de Copacabana; Gran Bretaña; Dinamarca; el Amazonas; los Andes; Uruguay; Hawái; Panamá; el desierto de Mojave; Italia; Florida; Nevada y el desierto; San Francisco; California y el Valle de la Muerte; Vietnam; India; Viena; Los Ángeles y Hollywood; Utah; Siberia; Unión Soviética; Portland; el Lejano Oeste; Holanda. el Cono Sur; Bermudas; Suiza; Alaska; Borneo; Guatemala; Ártico; Calabria; Alemania; Antártida; Santiago de Compostela; Oviedo; el Congo; París.

Referencias 

Hechos históricos:

  • La peste de 1920, la influenza española y sus consecuencias; la Independencia a principios del siglo XIX; la guerra de Europa, la Gran Guerra y firma del armisticio; la neutralidad de España; un coronel se presenta como candidato único a las elecciones presidenciales y obtiene todos los votos; defensa en 1846 en Irlanda de los derechos de los obreros y exigencia del sufragio universal para los hombres, aunque no fuera propietarios; la lucha de las sufragistas inglesas por el voto femenino; el desastre de la Bolsa de Valores en Estados Unidos de 1929 y la bancarrota posterior, brotes de violencia y aumento del crimen, huelgas y protestas contra el general; caída del gobierno; asesinato de indígenas desde el siglo XVI; terremoto del año en que nació José Antonio; la Segunda Guerra Mundial; el Eje y los Aliados; los campos de exterminio y del genocidio sistematizado; en 1941 Japón bombardea a la escuadra americana en Pearl Harbor y el presidente Roosevelt declara la guerra al Eje; la lucha feminista; fin de la guerra, derrota de Alemania, muerte de Hitler, la paz el 2 de septiembre; el Holocausto; la dictadura de Fulgencio Batista en Cuba y su posterior escapada en 1958; terremoto de 1960; la revolución de Fidel Castro; la Guerra Fría; Verano del Amor en San Francisco; Woodstock; la guerra de Vietnam; crisis económica y social profunda en el país en los setenta; los gulags de Siberia; golpe militar y el país bajo el mando militar; la larga dictadura; la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética; golpe militar en Argentina; la Operación Cóndor; el Tercer Reich; caída del muro de Berlín en 1989; fin de la Guerra Fría; la pandemia de 2020.

Personajes históricos:

  • El padre Juan Quiroga; Hitler; Roosevelt; la reina Juana de Portugal; Juan Perón; Fulgencio Batista; Fidel Castro; el célebre gángster Lucky Luciano.

Entidades, instituciones, ejércitos o asociaciones: 

  • El Congreso; la Corona británica; el Hospital Militar; Fuerzas Armadas; Cuerpo Diplomático; Compañía Nacional de Teléfonos; el Imperio británico; la Real Fuerza Aérea de Gran Bretaña; la CIA; la Universidad Católica; la Universidad Nacional; la Junta de Gobierno; Servicios Exterior de Noruega; la Junta de los generales; Escuela de las Américas en Panamá; Escuela Mecánica de la Armada; Consejo Noruego para Refugiados; Cruz Roja; Comisión de Derechos Humanos; Oficina de Impuestos Internos; el Banco Central; la Vicaría; la Dirección de Seguridad.

Religiosas:

  • Apocalipsis.
  • Papa.
  • Judit y Holofernes.
  • Iglesia.
  • Dios.
  • El Niño Jesús.
  • La Virgen María.
  • Jesús.

Armas:

  • Revólver inglés Webley.

Azulejos:

  • Azulejos de Portugal.

Montañas:

  • Everest.  El sherpa Tenzing Norgay y el neozelandés Edmund Hillay lo escalaron en 1953.

Vehículos:

  • Un Ford T.
  • Cadillacs.
  • Un Volvo.

Medios de comunicación:

  • The Times.
  • Revista Playboy.

Libros, literatura, enciclopedias:

  • Enciclopedia británica, publicada en 1911.
  • Albert Camus.
  • Franz Kafka.
  • Antonio Machado.

Muebles y decoración:

  • Muebles Chippendale.
  • Lámpara Tiffany.
  • Loza pintada de China.
  • Escritorio estilo Reina Ana.

Tejido:

  • Cachemira de la India.

Empresas:

  • Casas Rústicas.
  • Air Gaviota.

Aviones:

  • Spitfire.

Cine:

  • Los vaqueros de las películas del Oeste.

Razas de vaca:

  • Holstein, Jersey y Montbéliarde.

Moda:

  • Dior.
  • Estilo de Jacqueline Kennedy.
  • Bolso de Gucci.

Música:

  • Frank Sinatra.
  • Pianista Liberace.
  • Vivaldi.
  • Pavarotti.

Bebidas:

  • Ron Boricua.
  • Té Darjeeling.

Psicología:

  • Complejo de Electra.

Drogas:

  • LSD.
  • Marihuana.

Psiquiatría:

  • Carl Jung.

Embarazo:

  • Eclampsia.

Dibujos animados:

  • Disney.

Peregrinaje:

  • Camino de Santiago.

En resumen… «Violeta»

Me ha encantado el libro.  Así, sin más.  He disfrutado descubriendo la vida de Violeta, a lo largo de un siglo.  Me he divertido, me he emocionado y he compartido con ella las distintas etapas de su vida, su evolución y su manera de afrontar cada situación, he conocido a las personas que le han marcado, he entendido muchas de sus reacciones y los matices de su comportamiento.  Una existencia tan prolongada da para mucho, la verdad.

A estas alturas, ya sabéis que Isabel Allende es una de mis autoras preferidas.  Pocas veces me defrauda.  Y, en esta ocasión, me ha llevado por una historia encantadora que supone evolución, que incluye amores y desamores, alegrías, recuerdos, destierro, pérdidas, desencuentros, consuelo, pasión, machismo, dictaduras, drogas, emigración, tenacidad, familia…  Buenos y variados ingredientes para atraparme desde la primera página.

Lo primero que llama la atención es que la autora no concreta el país en el que sucede la trama.  Como ya he indicado, lo lógico es pensar, por lo que se va contando y describiendo, que es Chile.  Lo cierto es que lo vamos recorriendo a través de los sucesos que van pasando, sin tener la certeza, pero sí muchos indicios.

Y esta no concreción del lugar, este singular recurso, lo ha utilizado Isabel Allende en varias de sus obras.  Ella misma ha explicado que es por una cuestión de libertad. Así, con esta licencia, puede mover una fecha o un terremoto, puede hacer que ocurra cuando toca o más tarde, sin que nadie pueda molestarse. Ella trata de ser lo más fiel posible a los hechos históricos y de moverse dentro de una geografía posible también. Pero es evidente que al no mencionar exactamente el país, podría haber ocurrido en cualquier otra nación cercana.  Eso le lleva a inventar también los nombres de los pueblos o de las provincias.

Hay otro aspecto precioso en esta novela, su formato de carta.  Y hay una similitud que me ha encantado. Cuando Isabel Allende estaba cerca de cumplir los cuarenta, su abuelo se estaba muriendo en Chile. Ella le empezó a escribir una carta que acabó siendo «La casa de los espíritus». Sin duda, una historia llena de magia. Ni siquiera ella era consciente de que estaba escribiendo una novela. Una novela de gran éxito.

Aquella carta para su abuelo fue una especie de catarsis. Supuso una purificación, una liberación, una transformación interior por esa pérdida.  El libro fue una forma de sacarse de dentro toda la nostalgia por su país.  Fue una manera de recuperar todo lo que había perdido: su casa, su familia, su trabajo, sus amigas, su pasado… Y así salió es increíble historia que fue un éxito absoluto, una lectura imprescindible y emocionante.

¿Y sabéis que formato tiene «Violeta»? Pues sí, se trata de otra novela-carta que recorre el siglo XX. En este caso, de una abuela a un nieto. Además, en este caso se inspira en las cartas que se envió, durante casi toda su vida, con su madre, Francisca Llona. En estas páginas, una mujer de cien años, que se está muriendo, le cuenta su vida a su nieto, desde el amor que siente por él.

Sin ninguna duda, en la obra hay experiencias de Isabel Allende, retazos de su vida. Ella reconoce que cualquier autor o autora escribe con el material que tiene. Y el material que tiene es la memoria, su pasado, los demonios, las obsesiones y las cosas que a uno lo atormentan . En definitiva, cada uno escribe de lo que le importa.  Es cierto, hay cosas sobre las que no puedes escribir si no las has pasado.

Volvamos a la madre de Isabel Allende. Le han preguntado, en casi todas las entrevistas sobre esta obra, si es la historia de su madre.  Ella ha contado que tuvo la idea después de que muriera su progenitora, casi como sucedió con su abuelo.  Murió poco antes de la pandemia de covid-19 y nació con la llegada de la influenza española a Chile, en 1920. Aunque realmente vivió 98 años, la autora se imaginó que, si hubiese vivido dos años más, habría nacido en una pandemia y muerto en otra.  Así se gestó la protagonista.

Su madre era una mujer extraordinaria. En cambio, no tuvo una vida extraordinaria por diversas circunstancias. Primero por el padre y posteriormente por el marido. Y un aspecto muy importante y determinante fue que nunca tuvo libertad económica.  Por ese motivo, nunca tuvo la posibilidad de desarrollar esa capacidad comercial que tenía. Y al depender de otros, su existencia fue muy limitada.

De ahí surge Violeta porque, a diferencia de su madre, dispone de esa independencia económica que la permite ser libre, tomar sus decisiones y elegir su camino.  Es una mujer guapa, fuerte, interesante, con personalidad, vitalista, resuelta, decidida, romántica, apasionada, valiente, generosa, con sentido del humor, irónica, atrevida, con capacidad de adaptarse, con dudas y certezas. Es una mujer independiente que se va enfrentando a las cuestiones que se le van planteando.

«Y eso es lo que le di a Violeta, un personaje parecido a mi madre en el sentido de que es fuerte, interesante e irónica, con una gran visión respecto al futuro. Pero, a diferencia de mi madre, puede ser independiente económicamente. No hay feminismo sin independencia económica»

A partir de ahí, es el amor el que mueve la historia y la vida de la protagonista.  Y compartimos con ella distintos tipos de amor. El primero es con Fabián.  Una relación que es el reflejo de cómo se vivía antes, en otra época, el amor.  Entonces, las mujeres se casaban para siempre, para tener hijos y ser madres de familia, sin más pretensiones, supeditadas a sus maridos, a sus decisiones, a sus deseos. Un momento marcado por el patriarcado.

Y Violeta se deja llevar por esa pauta marcada socialmente, sin mucha convicción y sin escuchar algunos consejos bienintencionados. ¿Qué ocurre?  Sencillamente, que no es feliz, que su marido es aburrido y su compañía no le llena.  Aunque no pasa nada, no toma decisiones al respecto.  Hasta que aparece otro hombre en su camino, de forma inesperada.  Y encuentra un segundo tipo de amor.

Se enamora perdidamente y sin remedio de Julián. Él es un tipo extraordinariamente atractivo y seductor, pero peligroso al mismo tiempo. Y vive con él el amor apasionado, ese amor que te hace hacer tonterías, que te hace tomar decisiones sin pensar demasiado, que hace dejarlo todo sin tener en cuenta las consecuencias, que te hace perder el control y convertir todo en extraordinario olvidando lo que parecía normal hasta hace nada.

Pasa después, con Roy, a otro amor libre y espontáneo, el de dos personas que tienen muy poco en común.  Por eso, acaban siendo compañeros de aventura, sin ataduras, sin complicaciones. Y, en su vejez, encuentra un amor reposado, comprometido y feliz con XX.  Ambos se aceptan mutuamente, se respetan y se lo pasan bien juntos. Es cierto que vienen de mundos muy diferentes, casi opuestos, pero se complementan perfectamente.

Isabel Allende también ha vivido esos tipos de amor.  De hecho, se ha casado varias veces.  La última a los 77 años.  Se casó con un señor de origen polaco con el que tampoco tiene nada en común. Además, justo les pilló la pandemia y han podido disfrutar una auténtica luna de miel durante el confinamiento, en la pequeña casa que comparten.  Volvemos al tema de que se puede escribir sobre lo que se ha vivido y se conoce.

Ella está convencida de que el amor mueve el mundo.

«En mi propia vida, lo que más me ha movilizado a hacer las brutalidades más grandes, y también los hechos heroicos, ha sido el amor».

Además de la similitud que ya os he contado del formato carta con «La casa de los espíritus», también han llamado mi atención las coincidencias que hay con otras obras suyas en este libro.  Por ejemplo, lo que le sucede a Nieves, me ha llevado a su libro «El cuaderno de Maya»,  que cuenta la historia de una chica estadounidense de 19 años de edad, que encuentra refugio en una isla remota en la costa de Chile después de caer en una vida de drogas, delincuencia y prostitución.

La inspiración para crear el personaje de Nieves lo sacó de su hijastra, Jennifer, que era drogadicta, también dio luz a una niñita y después murió . Isabel Allende estuvo casada con un hombre que tenía tres hijos, los tres eran adictos y los tres murieron. Por tanto, vivió en primera persona la tragedia de la adicción.

La muerte de Nieves me ha recordado a «Paula». Escribió y contó mucho sobre la muerte de su hija, conectándole con infinidad de lectores y lectoras en todo el mundo. Paula está presente a diario en el trabajo que realiza su fundación y su espíritu le acompaña siempre. El dolor paralizante del principio se ha ido transformando en un recuerdo vívido y poético.

Para la escritora fue muy duro escribir la escena de la muerte de Nieves.  Ella sabe lo que sintió cuando murió Paula.  Por eso, no fue difícil ponerse en la piel de Violeta porque ella lo ha vivido con su propia hija. En este sentido, a ella le gusta decir que una novela siempre es una combinación de memoria, experiencia, imaginación e intuición.

También quiero hacer referencia a la relación que Violeta mantiene con Julián.  Sorprende que ella, que es una mujer fuerte y con una gran personalidad, que dispone de independencia económica, dependa de él emocionalmente.  Queda claro que la somete a un maltrato psicológico y que incluso le pega en algunas ocasiones.  Por eso, cuesta entender que ella no se rebele, no se oponga a esa situación, que la tolere durante tanto tiempo, que no pueda salir.

Se trata de una relación tóxica y es muy difícil escapar de este tipo de relaciones. Las mujeres maltratadas, a veces, vuelven porque existe una relación de dependencia. Y creen que pueden cambiar al maltratador, que las cosas pueden mejorar.  Eso le pasa a nuestra protagonista, a pesar de que es una mujer independiente. Tarda años en darse cuenta de la situación y solo se da cuenta cuando lo ve en otras personas.

“Me daba vergüenza que me tratara tan mal. Y más vergüenza me daba la reconciliación”

Por otro lado, me ha parecido fascinante el recorrido que se hace por los acontecimientos históricos que sirven de escenario a la historia de Violeta: el crac del 29, la Segunda Guerra Mundial, la Conferencia de La Habana y la dictadura de Batista en Cuba, el apogeo de las drogas, la lucha del movimiento feminista y la promulgación del sufragio universal femenino, las dictaduras y sus consecuencias, la guerra fría, los sesenta, Vietnam, los hippies, los ochenta, la caída del muro…

Realmente, si nos paramos a pensarlo, es un siglo fascinante. Un siglo de guerra, de violencia, de terrorismo, de revoluciones, del holocausto, de bombas atómicas… Y, al mismo tiempo, de grandes avances. Además, es curioso como todo esto influye en los personajes, porque cambian o les pasan cosas por los hechos políticos y sociales que rodean sus vidas. Les afecta, como no no puede ser de otra forma, lo que va pasando a su alrededor.

Acompañan a Violeta, personajes maravillosos.  Especialmente las mujeres tienen una fuerza especial.  Es, sin ninguna duda, una novela feminista. En mi opinión, la novela es un homenaje a la mujer y al siglo. Y, relacionando a ambos: a los cambios que se dieron -el derecho al voto, el movimiento de liberación femenina o la píldora y a los acontecimientos sociales y políticos que han afectado a las mujeres.

«Personas como mi madre, que se educaron en una cultura machista, autoritaria, patriarcal, conservadora, católica, no tenían por dónde imaginar que las mujeres tenían otro destino» 

Se nota que sus personajes casi siempre están inspirados en gente que conoce. Con esa persona en mente le resulta más fácil crear un personaje creíble, porque las personas son complejas y contradictorias, tienen muchas facetas y no todas están a simple vista. Por ejemplo, Camilo es en realidad un sacerdote jesuita que se llama Felipe y es buen amigo de la escritora.  Nieves se inspira en Jennifer. Etelvina está basada en Berta Beltrán, la mujer que trabajó con los padres de la autora durante más de cuarenta años.  Torito está basado en alguien de la casa de su abuelo al que llamaban «el hombrecito».

Aunque lo que les va pasando a los personajes no lo tiene planificado previamente.

Para ir terminando, os quiero dejar una de las frases más bonitas del libro y que sirve de colofón a todo lo que os he ido contando en esta reseña:

«El viaje de la vida se hace de largos trechos tediosos, paso a paso, día a día, sin que suceda nada impactante, pero la memoria se hace con los acontecimientos inesperados que marcan el trayecto.  Esos son los que vale la pena narrar» (páginas 150 y 151)

Vivamos con intensidad esos acontecimientos inesperados porque marcan nuestro viaje.  Debemos disfrutarlos al máximo cuando son buenos y agradables y tenemos que afrontarlos o asumirlos cuando no lo son.  En eso consiste nuestra existencia.

En cualquier caso, os invito a leer «Violeta».  Después, como siempre, cuando la hayáis leído ¡dejad vuestros comentarios!

Mis fragmentos preferidos 

«Fiel a su lema de que lo más simple es decir la verdad» (página 50)

«Le sugerí a mi hermano que mejor le leyera de la enciclopedia, pero él estaba en la etapa romántica de los sentimientos aún no declarados» (página 53)

«Los veía crecer año tras año, y entrar en la vida adulta sin pesar por las incertidumbres de la adolescencia, porque las exigencias cotidianas no dejaban espacio para la imaginación» (página 92)

«Su condición de enferma eterna es la causa de mi buena salud, para no seguir sus pasos, he vivido ignorando orgullosamente los malestares que me han tocado.  Así aprendí que, en general, se curan todo si los trato con indiferencia y le doy tiempo a la naturaleza» (página 100)

«Camilo, porque con los años la urgencia del deseo se pierde y ese tipo de recuerdo se vuelve absurdo como una crisis psicótica ocurrida a otra persona» (página 121)

«Es imposible de explicar esa mezcla obscena de atracción y rechazo, de pasión y rabia, esa costumbre necesaria de querellarnos y reconciliarnos, yo misma no lo entiendo, porque con el tiempo se recuerdan los hechos, pero se borran las emociones» (página 222)

«Hay encrucijadas en el destino que no podemos reconocer en el momento en el que se presentan, pero si se vive tan largo como he vivido yo se pueden ver con nitidez.  Allí donde se cruzan o bifurcan los caminos debemos decidir la dirección que vamos a tomar.  Esa decisión puede determinar el curso del resto de nuestra vida» (página 316)

«Me fui integrando al grupo de a poco, con prudencia para no ofender.  Me resigné a ser diferente a ellas sin disimularlo, porque habría sido inútil. Aprendí a escuchar sin tratar de resolver los problemas o dar consejo» (página 334)

«La bondad desgasta mucho, te lo he advertido.  Los malos se divierten más y llegan a viejos en mejores condiciones que los santos como tú.  Si ya no existe el infierno y hay dudas sobre el cielo, me parece poco razonable esmerarse tanto en ser buen persona» (página 381)

Los fragmentos que me hicieron reflexionar

«Todavía recuerdo con perfecta claridad la sensación de vacío y calma terrible que se apoderó de mí y habría de durar hasta mucho después del funeral» (página 73)

«Nunca he creído eso, porque he visto que tanto la maldad como la bondad se dan en todas partes» (página 93)

«… con él aprendí (…) a aceptar la pena inevitable de despedirme de la gente y los animales, porque no hay vida sin muerte, como él sostenía»  (página 102)

«Visto desde afuera, eso era cierto, pero nada es tan simple como parece, nadie sabe lo que sucede en la intimidad de una pareja ni por qué alguien soporta aquello que para otros es inexcusable» (página 174)

«La realidad es que cada uno es responsable de su propia vida.  Nacemos con ciertas cartas del naipe, y con ellas jugamos nuestro juego; a algunos les tocan malas cartas y lo pierden todo, pero otros juegan magistralmente con esas mismas cartas y triunfan» (página 215)

«Nos pasamos la vida negando el hecho irrefutable de que nos vamos a morir, y eso no cambia a los noventa» (página 380)

«Como el proceso de envejecer fue paulatino, la ancianidad me tomó por sorpresa.  Vejez y ancianidad no son la misma cosa» (página 382)

«Hay un tiempo para vivir y un tiempo para morir.  Entre ambos hay tiempo para recordar» (página 386)

Palabras aprendidas

  • Influenza: Gripe.
  • Sahumerio: Acción y efecto de sahumar.  Humo que produce una materia aromática que se echa en el fuego para sahumar.  Materia quemada para sahumar.  Sahumar: Dar humo aromático a algo a fin de purificarlo o para que huela bien.
  • Tenida: Bolivia, Chile y Perú: traje (vestido completo de persona).
  • Motacú: Bolivia: Variedad de palmera, de brotes y frutos arracimados y comestibles, con cuyo aceite se fabrica un tónico para el cabello.
  • Bagred: (página 81). No está en el diccionario de la RAE.
  • Charqui: Argentina, Bolivia, Chile, Perú y Uruguay: Carne salada y secada al aire o al sol para que se conserve.
  • Predio: Heredad, hacienda, tierra o posesión inmueble.
  • Overol: América: mono (prenda de vestir).
  • Chúcaro: América: Dicho principalmente del ganado vacuno y del caballar y mular aún no desbravado.  Arisco, bravío.
  • Bosta: Excremento del ganado vacuno o del caballar.
  • Bonobos: No está en el diccionario de la RAE. En internet, he encontrado que el bonobo, antes conocido como chimpancé pigmeo, es una especie diferenciada de simio antropomorfo que vive únicamente en los bosques de la orilla izquierda del río Congo.

 

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