Reseña “Más allá del invierno”

Isabel Allende 

Páginas: 350

Curiosidades

Isabel Allende siempre comienza a escribir sus libros el 8 de enero, acompañada de un plato con dos gardenias flotando, cuando se le “presenta la musa caprichosa de la inspiración literaria”.

La autora chilena Isabel Allende se ganó el reconocimiento de todo el mundo cuando su primera novela, La Casa de los Espíritus, publicada en 1982, se transformó en un best seller. Desde entonces, ha escrito 23 obras.

Escribe porque necesita recordar y superar. Es a partir de la memoria y un sentimiento de pérdida que la pasión de crear surge. Para la autora, cada libro es un acto de amor, una ofrenda que prepara con gran cuidado, con la esperanza de que será bien recibida.

Sinopsis

Isabel Allende parte de la célebre cita de Albert Camus -“en medio del invierno aprendí por fin que había en mí un verano invencible”- para urdir una trama que presenta la geografía humana de unos personajes propios de la América de hoy que se hallan “en el más profundo invierno de sus vidas”: una chilena, una joven guatemalteca ilegal y un maduro norteamericano. Los tres sobreviven a un terrible temporal de nieve que cae en pleno invierno sobre Nueva York y acaban aprendiendo que más allá del invierno hay sitio para el amor inesperado y para el verano invencible que siempre ofrece la vida cuando menos se espera.

Más allá del invierno es una de sus historias más personales: una obra absolutamente actual que aborda la realidad de la emigración y la identidad de la América de hoy a través de unos personajes que encuentran la esperanza en el amor y en las segundas oportunidades.

Mi opinión personal

¿Qué puedo decir de Isabel Allende? Me he leído casi todos sus libros, desde “La casa de los espíritus” hasta “El amante japonés”.  Me encanta su sencillez cuando escribe, cómo cuenta las historias, cómo mima a sus personajes… Empezando por ahí, supongo que podéis imaginar mi opinión sobre esta nueva novela. Cuando fui a la librería a canjear uno de mis premios, no dudé en elegirlo como primera opción.

Como siempre, las descripciones y las vivencias de los personajes, te hacen sentirte parte de su vida y de sus problemas.  Te acerca tanto a ellos, que puedes casi conocer su alma y compartir sus preocupaciones, sus temores, sus recuerdos.  No puedes evitar identificarte con su aventura, reírte con algunos episodios, sufrir con sus percances y tener sentimientos por ellos, especialmente en las dificultades que les ha tocado vivir.

Desde el principio es imposible no ponerte de su parte y esperar que todo les salga bien, porque los tres protagonistas no lo han tenido nada fácil.  A través de ellos, se abordan otros temas actuales, como la inmigración, la trata de personas, la campaña de Trump, y otros pasados, como el golpe de Estado y la dictadura en Chile.

Y además nos adentramos a lo largo de la historia, en sus almas, en sus sentimientos más profundos, en sus reacciones, sus debilidades y también sus fortalezas, en sus distintos caracteres y sus formas de reaccionar ante los mismos sucesos. Unos corazones que empiezan solos y un poco maltrechos, pero que conforme avanza la trama, se van entrelazando y creando vínculos, que los unirán para siempre.

Recomiendo su lectura y vivir la historia intensamente, a través de Lucía, Evelyn y Richard.

Tras el invierno, llega la primavera y el verano.

Mi fragmento preferido 

“En esos últimos días de su madre, Lucía comprendió que la muerte no era un final, no era ausencia de vida, sino una poderosa ola oceánica, agua fresca y luminosa, que se la llevaba a otra dimensión.  Lena se iba desprendiendo de la tierra firme y se iba dejando llevar por la ola, libre de ancla y de la fuerza de la gravedad, liviana, pez translúcido impulsado por la corriente.  Lucía dejó de luchar contra lo inminente y descansó. Sentada junto a su madre respiraba a conciencia, lentamente, y la iba invadiendo una inmensa quietud, un deseo de irse con ella, dejarse arrastrar y disolverse en el océano .  Por primera vez sentía su propia alma como una luz incandescente  por dentro, sosteniéndola, una luz eterna e invulnerable a los afanes de la existencia.  Encontró un punto de calma absoluta en el centro de sí misma”.

Palabras aprendidas

  • Prístina: Antigua, primera, primitiva, original.
  • Cornucopia: Vaso en forma de cuerno que representa la abundancia.  Espejo de marco tallado y dorado, que suele tener en la parte inferior uno o más brazos para poner velas cuya luz reverbere en el mismo espejo.
  • Conscripción: Servicio militar (Arg., Bol., Ec). Cuartel en que los conscriptos cumplen el servicio militar obligatorio.
  • Paila: Vasija grande de metal, redonda y poco profunda. En América: sartén, vasija.
  • Tabuco: Aposento pequeño.
  • Aventón: Según el país de América: autostop o empujón.
  • Atávico: Perteneciente o relativo al atavismo (Comportamiento que hace pervivir ideas o formas de vida propias de los antepasados).
  • Sarape: (Méx.) Especie de frazada de lana o colcha de algodón generalmente de colores vivos, con abertura o sin ella en el centro para la cabeza, que se lleva para abrigarse.
  • Seminola: Dicho de una persona: de una tribu indica que se asentó en la península de Florida.
  • Greda: Arcilla arenosa, por lo común de color blanco azulado, usada principalmente para absorber grasa y en la fabricación de cerámica.
  • Coima: Concubina.  En América; soborno
  • Creosota: Líquido viscoso y cáustico, de color pardo amarillento y sabor urente, que se extraía del alquitrán y servía, entre otros usos, para preservar de la putrefacción las carnes y las maderas.

 

 

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