Reseña «La chica a la que no supiste amar»

Marta Robles 

Reseña La chica a la que no supiste amar Mis Palabras con Letras 1

Páginas: 324

Curiosidades

En relación con la reseña de «La chica a la que no supiste amar», os diré que este es el tercer caso de Tony Roures.  Su autora, Marta Robles, ha comentado que cree que seguirá utilizando en más ocasiones al detective, aunque por ahora, va a dejarlo descansar un poco. Las tres novelas en las que aparece como protagonista, son muy entretenidas de leer, pero abarcan unos temas muy duros que logran estremecer al lector y le extenúan como escritora, porque se deja el alma y la tripa en ellos.

«A menos de cinco centímetros» fue la primera entrega de esta serie y  «La mala suerte», la segunda de la saga. Las tres pertenecen al género negro y cuentan con el detective como personaje principal, aunque son títulos independientes y tramas diferentes.  Para mí, es la primera lectura sobre este antiguo corresponsal de guerra y, por supuesto, me encantaría leer las anteriores ahora que le he conocido un poquito mejor.

Para Marta Robles, ha sido tan intenso el viaje que ha tenido que hacer para construir al detective Roures y llevarlo de la mano por tres casos complejos, que necesita un poco de distancia.  De hecho, confiesa que va a hacer ahora una breve pausa para darse un paseo, digamos que por la historia, pero un paseo poco convencional. Luego volverá a Roures, que espera que le aguarde con los brazos abiertos, porque no sabe vivir sin él.

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Es una historia de ficción de principio a fin y no hay nada de realidad, salvo los datos en los que se apuntalan todas las novelas, sean actuales o del siglo XVI, para que resulten verosímiles, que no reales. No podemos reconocer a nadie; lo que podemos ver en ficción son las caras de muchas personas, con las que a lo mejor nos tomamos café.

Para la autora, la novela negra es buen vehículo de denuncia social, es un género que tiene un tipo de estructura y vocabulario que hace que el lector se enganche. Tiene una narrativa muy absorbente y, además, es entretenida. El género no responde a textos que resulten engorrosos de leer. Que quepa denuncia social le parece especialmente interesante.

Os recomiendo que os deis una vuelta por la entrevista que le hice en su día a Marta Robles, porque es realmente interesante.

 

 

Sinopsis

El antiguo reportero de guerra y ahora detective Tony Roures, cínico y sentimental, recibe la inesperada visita de un viejo compañero, Alberto Llorens, a quien creía felizmente casado con una rica empresaria de Castellón.  La realidad es que tiene problemas en su matrimonio y lleva tiempo frecuentando el club de alterne más famoso de todo Levante.  Allí conoció a Blessing, una joven nigeriana prostituida por una red de trata de mujeres, a la que se encuentra atada no solo por la deuda del viaje sino, además, por un ritual de vudú.

Tras serle detectado un cáncer de mamá del que es operada chapucera y clandestinamente, la joven se convierte en «mercancía estropeada» y es asesinada. Será entonces cuando Llorens comience a recibir terribles amenazas con distintos elementos de vudú y, asustado, recurra a su amigo. Roures inicia una peligrosa investigación, en la que poco a poco irá saliendo a la luz una trama criminal de una inusitada crueldad.

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La novela, con un texto de una espléndida calidad, incluye varios niveles de lectura: desde una superficie donde se desarrolla una trama endiablada, hasta un fondo que, como es característico en la autora, interpela al lector a través de unos personajes dotados de una ambigüedad moral irresistible.

 

Mi opinión 

 
Estructura

La novela cuenta con 36 capítulos.  También aparece una «Nota de la autora», una sección de «Agradecimientos» y la «Banda sonora original», en la que se recogen las canciones que van apareciendo.

En la mayor parte del relato, el narrador, que cuenta lo que va sucediendo en tercera persona, se centra principalmente en Roures.  No obstante, la autora inserta capítulos breves en los que la atención se desvía en otros personajes, también relevantes en la historia.

 

La historia

«La chica a la que no supiste amar» tiene una trama principal, un hecho que es el hilo conductor de la novela de principio a fin: la muerte de una prostituta nigeriana llamada Blessing.  Un viejo amigo de batallas del antes corresponsal Roures, Alberto Llorens, se ha enamorado de ella, poniendo su vida en peligro a causa de ello. Ante su llamada de auxilio, el detective debe averiguar qué le pasó a la chica y quién está tras las amenazas a su antiguo colega.

Esa es la historia principal, que unas veces discurre en paralelo como un tema independiente y otras se cruza con distintos asuntos de índole variada.  Hay otras cuestiones de investigación, de prostitución, de drogas, de tugurios, de encuentros causales, policiales e incluso sentimentales.  De estas últimas, aparecen las relaciones de Llorens con su mujer Ana o con Blessing.  O la relación entre Tony y la jueza Carlota Aguado, que ni él mismo sabe definir, porque no pasan del «me gustas» al «te quiero», porque no sabe qué es ella para él.  Ella le embriaga como si le hubiera dado a beber un filtro amoroso.  Incluso no logra entender por qué lo quiere para ella.

Para el detective, cada uno ama como puede.  Algunos no pueden amar. Otros no saben hacerlo.  Algunos ni siquiera juegan limpio en el amor porque se esconden destrás de continuos simulacros y seducen con expectativas imposibles.

 

Además, el despacho de Roures lleva otros dos asuntos:

  • El de un seguimiento por infidelidad.  El abogado Arcadio Miralles les pide que investiguen a su mujer, porque sospecha ser un cornudo.  En principio, no encuentran nada raro, salvo que ella tiene una guarida. Por eso, en el libro aparece el tema de la infidelidad. ¿Dónde está la infidelidad? ¿Solo en el cuerpo? ¿Solo en la cabeza? ¿En la cabeza y en el cuerpo?  La barrera entre la lealtad y la fidelidad solo está en las reglas pactadas. Y algunas no necesitan palabras.
«Arrojar una infidelidad a la cara del contrario lo inmoviliza más que el veneno de una mamba negra, aunque tenga motivos para ser infiel, si es que hacen falta.  ¡Y hay tantos tipos de infidelidad! Infidelidades son casi todas las que lo parecen y muchas de las que no»  (página 48)

 

  • Y el de una joven que se ha enamorado de un chico que está en caída libre por culpa de las drogas.
«Si se quiere hacer rico con la droga. Que les pasa a muchos niños pijos, aunque tengan los polos de marca pagados hasta que el máster los deja colocados en alguna empresa del Ibex 35 y ya se los pueden comprar ellos mismos de seis en seis. (…) O si existe cualquier otra circunstancia. Que se haya hecho adicto.  Que su necesidad le haya vuelto vulnerable ante los camellos»  (página 168)

 

Otro tema protagonista en la novela es la prostitución de diversos tipos.

La prostitución miserable de las guerras.  En los días de guerra, las mujeres y las niñas ofrecen sexo a cambio de muy poco.  Y ellos no se sienten mal contratando sus servicios. Van a los hoteles de los reporteros buscando cualquier cosa.  Comer algo, unas monedas, beber, ducharse, incluso curiosear y que les presten atención.  Son chicas llenas de vida después de que ellos hayan mirado a los ojos a la muerte. En la guerras los seres humanos cambian.

 

La prostitución actual.  La quimera de la emigración del siglo XXI hacia una Europa feliz, a donde las mujeres viajan adormecidas por las pastillas de soma de los sueños.  En el trayecto dejan hipotecadas sus casas y a sus familias y pierden la libertad.  Lo único que ha cambiado desde los noventa son los chulos.  Ahora son proxenetas.  Durante muchos años, todo se les ha ido poniendo a favor: los deseos de las mujeres de salvar a sus familias, la desidia de los legisladores y la ambición de los profesionales de todos los ámbitos que quieren sacar provecho de un negocio cada vez más floreciente.

En la alegal España hay la suficiente manga ancha como para que las carreteras estén llenas de puticlubs, las publicaciones repletas de anuncios de prostitución e incluso para que los amos de los negocios del sexo tengan su propia asociación.  Todo en orden.

«Y en vez de atar a sus mujeres con la cuerda de los sentimientos, lo hacen con las cadenas de la deuda del viaje y las amenazas a sus familias, que serán castigadas si ellas no se desloman trabajando para devolver a sus amos lo que les deben, o tratan de denunciarlos»  (página 57)

 

Aunque la mayoría de la sociedad piensa que los que van de putas son los que no pueden ir con otras mujeres porque no tienen oportunidad, porque nadie les atiende, nadie les quiere o porque les niegan el sexo en casa, no es del todo cierto.  Muchos lo hacen por diversión, para que ellas les hagan algo en concreto que no se atreven a pedir en casa, para demostrar su poder sobre ellas o solo para denigrarlas.  Lo más repugnantes son lo que te cuentan que ellas solo les cobraron en la primera visita, porque después se hicieron colegas.  Esos no hablan de esclavas, disfrutan viendo el miedo en sus ojos. Su miedo es mejor que el falso deseo, la clandestinidad o el tenerse que inventar justificaciones y coartadas.

Les importa una mierda el nombre o la cara de la mujer que compran.  No la consideran más que un producto que se puede pagar.

 

Asimismo, a través de las páginas del libro, descubrimos que la prostitución callejera es diferente a la de un club.

En la calle, es sorprendente la naturalidad con la que se desarrolla todo, las prostitutas esperan que demanden sus servicios bajo una sombrilla.  Todas son extranjeras y los acentos cortantes de las rumanas se mezclan con los dulces y suaves de las latinoamericanas y el espanglish de las nigerianas.  La prostitución callejera en Castellón es la más visible, pero menos numerosa.

Todas prefieren trabajar en un club porque se gana más dinero, pero allí no quieren nigerianas.  No saben que las cosas allí tampoco son como las pintan, pero se sienten más protegidas.  La mayoría de las chicas del club duermen amontonadas en las habitaciones de las literas, que solo cambian por otras para ofrecer sus servicios.   Solamente las afortunadas viven en la habitación en la que trabajan.

 

La prostitución y el racismo. Las negras, cuando no tienen otra opción más que del sexo para pagar sus deudas y liberarse de los maleficios, se encuentran encima con la barrera del racismo, que se lo pone más difícil que a las demás.  Es un drama no poder dejar de ser puta, pero más dejarse el alma en la calle, en un club o en un piso de mala muerte, sin conseguir los suficientes clientes como para poder sobrevivir e ir pagando la deuda. Ver que el tiempo pasa y que la deuda en vez disminuir, aumenta.  Saben que serán más infelices todavía si no las eligen para lo que más aborrecen.

 

La prostitución y los jóvenes.  Las mujeres de pago, que conocen bien a los chicos, los temen más que a los otros.  Sus comentarios obscenos siempre anticipan esas borracheras que les animan a exigirlo todo.  Tríos.  Grupos.  Besos en la boca y en el ano.  Sexo sin preservativo por delante y por detrás.  Cualquier cosa que hayan visto en esas películas porno a las que son adictos, a espaldas de sus padres, desde los doce años. Y si no consiguen lo que quieren, se enfadan y son crueles con ellas por el alcohol y las drogas.  Les divierte humillarlas e incluso ser violentos.  ¿Somos conscientes de esta situación?

 

Otro protagonista es el tema del vudú, las mujeres nigerianas suelen ser vendidas por sus familias, pero contraen una deuda con sus captores por los costes del trayecto desde sus países de origen hasta España. Este débito se va haciendo cada vez más grande, ya que las mujeres no pueden abonar esa cantidad en los plazos estipulados. Los proxenetas también les hacen un ritual de vudú a las mujeres para someterlas y evitar que se escapen. Estos ritos son un conjunto de creencias ancestrales que existen en los países africanos, donde, sobre todo las mujeres, creen fervientemente en estas prácticas.

El vudú es magia negra que se utiliza para hacer callar a alguien, para amenazarle, para mandar mensajes.  Puede lograr cosas increíbles pero solo si crees que puede hacerlas, solo sirve como arma contra los infelices que creen en él.  En realidad, no hacen magia, creen en ella y hacen lo posible para que parezca magia lo que no lo es.  La puesta en escena del vudú consiste en provocar pavor.

 

«También se ve a sí misma, desnuda e indefensa, mientras le cortan las uñas, el pelo de las axilas y el del pubis, le hacen marcas con un cuchillo por todo el cuerpo y sale sangre de sus hombros, de su escote, de su espalda, de su tripa… El sacerdote le introduce en ellos una mezcla de sustancias que llama medicamento y parece agua sucia»  (página 73)

 

Las crónicas de las guerras, trozos de guerras con periodos de hasta mil muertos diarios a causa de los combates y el hombre.  Una guerra sin visitantes ni ONG, en la que los testigos de las tragedias son chicos muy jóvenes, que estrenaban el miedo en un mundo sin teléfonos móviles ni más tecnología que una máquina de escribir portátil o una de fotos un una pesada cámara de televisión.

«Uno no se podía apiadar del hombre que yacía muerto bajo el pie de un soldado sonriente y orgulloso de su hazaña, como si fuera un trofeo de caza, porque había que correr a contarlo y buscar dónde y cómo hacerlo.  Nada podía frenar el ritmo»  (página 111)

 

Otro tema que aparece reflejado, aunque no sea profundamente, es el tema del Alzhéimer, que convierte a las personas en un vegetal limpio y bonito, pero sin recuerdos.  Un vegetal que tiene algunos segundos de intermitente lucidez, qué quién sabe si hacen al enfermo feliz o infeliz.

 

Los personajes

En la novela, todos los personajes tienen un pasado que ha moldeado su presente, que ha condicionado su carácter y su forma de ver las cosas. No son ni malos, malos, ni buenos, buenos. No son de una pieza, tienen sus matices, como todas las personas en general.

 

Tony Roures tiene más de sesenta tacos, aunque su aspecto sea el de un hombre diez años más joven.  Tiene un cuerpo bastante digno para su edad.  Ayuda ser delgado de constitución, pero mucho más la tortura de esos cien abdominales a los que se obliga cada mañana. No soporta los lloros y ya no duerme tan bien como antes.  Es detective. Desde que resolviera el caso de la chica desaparecida en Mallorca, su fama ha corrido de boca en boca, las recomendaciones han multiplicado sus clientes.  Es un exreportero de viejas guerras, en las que él contaba las historias.

Es un tipo duro, aunque la edad le haya reblandecido el corazón.  Tiene tantos años que ya no sabe cuándo estuvo enamorado y cuándo no.   Estuvo casado con Belinda, pero los desencuentros a causa de una paternidad no deseada por Roures primero, y la infidelidad de ella después, rompieron el matrimonio, aunque a veces la recuerda.  Ahora tiene una relación con la jueza Carlota Aguado.  Está mayor y no quiere perderse en nostalgias que no le permitan disfrutar del presente.  No quiere aferrarse a Carlota.

No quiere agarrarse a nada.  Quiere andar solo por el alambre de la vida.  Pero no puede evitar que los sentimientos le debiliten.  Hace mucho que dejó de creerse Superman.  Es un amigo leal. No está orgulloso de buena parte de su pasado.  En concreto, le asquea pensar en la prostitución miserable de las guerras.  Eran muy jóvenes y creían que aquello era casi un juego, en cualquier caso, no tiene justificación.

 

Alberto Llorens fue compañero de Roures en aquellas viejas guerras.  Él, fotógrafo, hacía las fotos artísticas con sus Leycas III F de 35mm, más pendiente de hacer arte que de contar la guerra.  Era el más afectado de todos al ver a tantos soldados angoleños, casi niños, luchando con una furia devastadora. No era el más valiente, pero en una ocasión defendió su cámara casi con su vida.  Él no estuvo en tantas guerras, porque ganó un par de premios de fotografía internacionales y a partir de ahí ingresó en el mundo del arte. Siempre fue de jugárselo todo.

Ahora, supuestamente, está felizmente retirado entre Castellón y Benicàssim junto a su simpática mujer, Ana.  Una vida placentera y sin urgencias.  Antes por lo menos, parecían una pareja diseñada por ordenador, tan guapos, sonrientes y felices.  Es atractivo, un tipo elegante y tiene un pelo canoso abundante.  Su rostro ha envejecido bien y exhibe las arrugas justas.  Los ojos verdes parecen más tristes que antes, pero siguen conservando cierta magia. Si no hubiera engordado, seguiría siendo el tipo que seducía con solo alzar la vista.

En la guerra, él afeaba la conducta de sus compañeros cuando jugaban con alguna joven local, con una honestidad casi grimosa.  En cambio, en este momento está relacionado con una prostituta nigeriana con cáncer.  Nadie sospecharía su condición de putero.  Defiende que siempre fue tímido y le costó ligar, que siempre le gustaron las cosas ordenadas y las relaciones tranquilas, su trabajo relajado y reconocido, viajes, cenas, lectura y también el sexo.  Y, por la falta de sexo en su matrimonio, justifica muchas cosas.  Le divierten las partidas de póker, en las que es capaz de dejarse fortunas, o largarse a dar vueltas por la provincia. Para su mujer, ha dejado de ser un hombre de sueños y planes, es un hombre taciturno y enigmático, vencido por la desidia.

 

 

Carlota Aguado es la jueza que está en la vida de Roures. ¿Su compañera? ¿Amiga? ¿Amante? Tiene la capacidad de pasar de ser la mujer más dura y resolutiva del universo, a convertirse en una cría entusiasmada en cuestión de segundos.  Y eso resulta muy atractivo, tanto como ese físico suyo espectacular que perturba a hombres y mujeres.  Tiene la voz grave, la piel morena, el pelo negro, largo, pesado y unos ojos azules hipnóticos.  Su cuerpo es delgado, fibroso y flexible.  Puede parecer que apenas sobrepasa la treintena, aunque haya cruzado ya el umbral de los cuarenta.

Ella es capaz de descubrir casi todo en la mirada de Roures.  Tiene dotes de mando y una risa que lo llena todo.  No ve el momento de ponerle fin a la noche. Es, en lo profesional, inteligente, íntegra y efectiva; en lo personal, tiene un punto transgresor, que puede resultar peligroso.  Como el resto de los personajes, oculta también algún secreto.

 

Blessing es la prostituta nigeriana que aparece asesinada.  Ha tenido cáncer y le han amputado los dos pechos.  Trabajaba primero en el Caminás y después en el club Cocoa, es la única negra allí, es una beldad de piel oscura que da un toque de exotismo al local.  Tiene un físico espectacular, es perfecto, como una diosa. Su piel es muy oscura e irisada, posee unos ojos oscuros grandes y brillantes, labios gruesos, nariz algo más fina de lo habitual para su raza, melena larga y rizada de pelo fosco, cuello y piernas interminables, cintura fina y el culo alto, abultado y duro. Es alegre, tiene sueños, se ríe…

De niña su madre le pegaba cada día, sin motivo.  Su padre les zurraba a todos, excepto a su hermana.  Con ocho años recién estrenados, la vendieron para trabajar como criada.  Después, la obligaron a abandonar las clases y a salir a los campos de su padre para cultivar plátano verde, azúcar de caña y ñames, bajo un sol implacable.  Su madre la vuelve a vender, esta vez por quince mil euros, para que tenga que venderse ella misma, para ser una esclava, le hacen firmar un contrato, tiene que pagar una deuda de sesenta mil euros. Su familia y su casa son la garantía.

Ella cree que Alberto le ayudará, desea hijos, pagar la deuda y ser libre, volver un día a Nigeria a ver a sus padres y reencontrarse con su hermana enferma.

 

Ana Beltrán es la mujer de Llorens, una castellonense gordita y guapetona, de familia de pasta. Tiene un rostro amable y hospitalario siempre y un brillo intenso en sus grandes ojos oscuros.  Trabaja en la fábrica de cerámica Garza, de su padre.  En los primeros años de matrimonio, intentan tener hijos, al final desisten.  Al principio, se llevan muy bien, con la encantadora magia de la rutina de una pareja bien avenida. Según Alberto, ella deja de interesarse por el sexo cuando sabe que no va a poder ser madre y por una menopausia precoz.

También se descuida en lo físico, ganando peso y dejándose físicamente. Eso es lo que lleva al fotógrafo a recurrir a las profesionales. O eso dice él.  A ella le gustaría que Alberto volviera a ser el hombre lleno de ganas de otros tiempos.  Apenas habla con ella.  Casi no la mira.  A veces se pregunta si hay otra persona, pero luego lo descarta, no cree que tenga ánimos para eso.  Aún así, Ana lo ama con toda el alma, aunque tiene miedo a perderlo.  No quiere vivir sola.  En la empresa todo es distinto, allí todo el mundo se preocupa por ella, se siente bien, poderosa y segura, casi protegida. Le alegra haber trabajado codo con codo con su padre.

Es tan activa y pone en marcha tantas iniciativas no solo empresariales, sino también sociales, que ahora aparece de cuando en cuando en la prensa local, donde siempre se alaban sus méritos. Es un muro de contención y comprensión.

 

Antonio el Mula es el dueño del Cocoa.  Parece gilipollas, pero nada se mueve en su antro sin que él se entere.  Ni cuando no está.  Es un tipo muy básico y lleva toda la vida en el negocio de la prostitución.  Al principio, es un macarra de veinte años que va enamorando mujeres para ponerlas a trabajar en los clubes de otros y apropiarse de su pasta.  A la gente como él, los jefes de los garitos, los tratan como si fueran gente importante y ellos se sienten los dueños del mundo. Ahora sigue, pero ya no guapo y simpático, sino con sesenta y cinco, gordo, calvo, sin cuello y una papada que se le sale por los lados.

Es una bestia, no sabe leer, no sabe escribir.  Cualquier cosa hay que explicársela dos veces, sorprende que sea el dueño del club, pero no hay nada como estar en el sitio adecuado en el momento idóneo.  Y, sobre todo, como no tener escrúpulos.  Es un tipo siniestro que asegura que un buen chulo debe odiar a todas las mujeres, empezando por su madre. Esa que abandonó a su padre por otro hombre.  El mismo con el que él la vio en la cama, de niño, antes de robarle a su padre lo poco que tenía y largarse.

Pese a carecer de formación, tienen inteligencia natural para el mal.  Por eso sabe delegar y rodearse de la gente adecuada: la que se puede manejar sin contratiempos.  Pero es solo él quien se encarga de elegir a las mujeres de su club.  Es un ser abyecto, peligroso y sin escrúpulos.

 

El Mazinger es el hombre de confianza del Mula, su mano derecha, y es un animal repartiendo hostias. Es el típico tipo musculado y de gimnasio diario, capaz de pegar una paliza o un tiro si su jefe se lo pide alguna vez.  Es un hombre alto, grande, fornido, con el pelo largo, pantalón, chaqueta y camisa negros, con una cadena de oro bien visible y un relojazo de marca, de oro y acero.

 

Otros personajes son:

 

La portera de Roures, que limpia su casa y es adicta a una tipa de moda que lo ordena todo en internet. Es un prodigio del sentido común y está desesperada por todo los vinilos y libros que atesora el detective y le hacen tardar demasiado en adecentar una casa tan pequeña.

Alejandro Mara es otro compañero de Roures y Llorens en las viejas guerras.  Él pone las imágenes para la televisión.

La familia de Blessing. Una familia grande donde nadie quiere tantas bocas para alimentar.

Los niños brujos a los que perforan la cabeza con clavos, les fuerzan a beber cemento o queman con fuego y ácido a los más peligrosos.

El pastor Isaac Obi que intenta liberar a los niños poseídos.

Belinda es la ex mujer de Tony Roures.  Buena chef.  Con ella vive la tranquilidad de unos años felices de matrimonio, que él se niega a vender por un plato de lentejas. En realidad, no cree que ella le dejara por negarse a tener hijos.  Él la quiso mucho, pero no tanto como para traicionar sus principios, agradece no tener hijos, pero no haberla perdido a ella.  Es la única mujer con la que se casó. Algo hay de distinto en firmar papeles.

Prieto es amigo de Roures y un pez gordo de la UCRIF.  Es un policía comprometido como ninguno.  Su compromiso va más allá del trabajo, se deja la vida luchando contra la trata. Y lo hace sabiendo que si una vez logró cazar a uno de los mayores tratantes de mujeres –Cabeza de Cerdo-, otras muchas ha tenido que dejarlos escapar.  Conoce a todos y sabe por dónde se mueven, incluso quiénes son sus víctimas.  Aunque sabe que la ley no está de su parte, no se rinde y ha conseguido muchas cosas, por ejemplo, que el delito sea visible, que la sociedad se conciencie.

El Manos es un colaborador de Tony y un experto en hackear dispositivos electrónicos. En la novela, se encarga de seguir los pasos de la esposa de un cliente, para saber si le es infiel.

Arcadio Miralles es el abogado que sospecha que su mujer le es infiel.

Noah Miralles es la esposa.  Es una mujer de cuarenta y pocos años, quizás cuarenta.  Es muy delgadita, con el pelo muy corto, como un chico, ojos pequeñitos, nariz chata y labios carnosos, tal vez retocados.  Una chica normalita, sin más, nada del otro mundo.  Es alta, con las extremidades largas.

Gabriel es el primo del colaborador de Roures y les proporciona otro caso, el de una compañera de universidad que estuvo a punto de palmarla en una fiesta por unas pastillas. Las vende el novio de una amiga de su compañera. Son pastillas de las chungas, de las que llevan mil cosas y te pueden reventar la cabeza.

Teresa es la compañera de Gabriel.

Alejandra, la chica que tiene un novio que vende pastillas, amiga de la anterior. Debe tener diecisiete o dieciocho años y se nota que es hija de su padre.  Se le parece mucho, aunque sus ojos son verdes y no castaños.  Tiene una melena castaña tirando a ceniza, larga y sedosa.

El padre de la chica, de edad parecida al detective, muy moreno de tez, muy delgado, más alto que él, con las facciones muy definidas y vestido con un traje de lino beige y camisa blanca.

El novio de la chica, Fede, que no solo se come pirulas, sino que las vende. Es un guapito de los que se lo creen.  Uno de esos que se consideran que pueden hacer exactamente lo que les apetezca, incluso si hay droga de por medio.  No parece mal chico, solo eso, un niño mimado al que la vida aún no le ha dado ni media hostia.  Le gusta el poder que le da tener las pastillas, hacerse en enrollado y, encima, que le paguen por ello. Es un chaval que tienen más de los que se puede desear, pero es capaz de poner en juego su libertad.

Marilú es una puta vieja y alcohólica que ya no sirve para dar servicio a los clientes, pero sí para controlar a las otras mujeres del club, el único y miserable espacio en el que puede estar, después de una vida mezquina y sin sentido.

José Manuel Novoa, un viejo amigo y colega de Roures, que les echa una mano en todo lo relacionado con el vudú, excolega de guerras, reciclado en director de cine de documentales.

Charity es una prostituta nigeriana que trabaja en el Caminás.  Está cerca de los treinta, pero su aspecto es el de un mujer gastada. Está bastante gorda y se le marcan varios rollos de carne en la tripa y en los brazos.  Tiene bonitas piernas y la mirada perdida.  Lleva un cortísimo vestido azul cobalto y una sandalias de plástico con tacón altísimo y plataforma.  Su cara es muy redonda, su nariz muy chata, sus labios muy gruesos y su piel muy oscura.  Huele a esencia de vainilla barata mezclada con el olor intenso de su piel al sol y el del tabaco.

Verónica Martínez es la secretaria de Ana y es otra mujer con la que se acuesta Llorens, aunque no le excita ni la cuarta parte que Blessing, ni la mitad que cualquier chica del Cocoa.  Es delgada, no muy alta, de melena corta, castaña, con mechas no muy marcadas.  No es ni guapa ni fea.  Tiene uno de esos rostros poco singulares que se transforman en interesantes o no dependiendo de la relación que se establezca con sus propietarios.

El Berebere un tipo con pinta de moro pasado por la tintorería, que recibe trajeado en las partidas de una urbanizacón de Puzol.

Paulina es una chica negra de ojos brillantes que perseguía a Roures en una guerra, como si fuera un hada de cuento.  Revoloteaba a su lado repartiendo purpurina mágica, cada vez que llegaba al hotel con ganas de quitarse las botas, el polvo y las imágenes en la retina del hombre convertido en alimaña. Todo boca, toda sonrisa.

Isabel, con quien Roures comparte abrazos durante varias guerras.  Ella fotografía las caras de las niñas perdidas en el bosque de la sangre y las armas. No puede evitar dejar de amarla cuando no es capaz de impedir que la violen grupalmente en la guerra de Sierra Leona, cuando le obligan a contemplar cómo lo hacen.  Después, la mata un tiro perdido en una clínica de México de vientres de alquiler.

Kenia es una prostituta dominicana, la chica latina más bonita del Club.

El padre de Ana, Vicente Beltrán.  Desde que murió su madre, él anda marchitándose, lleva meses sin pasar por la fábrica y ha decidido colocarla oficialmente a ella al frente de todo.  Fue él quien le insistió a su hija en las metas, educándola para no resignarse y para alcanzar la luna si se lo proponía.  Para su familia, es un hombre íntegro y de costumbres muy estrictas.

La madre de Ana, que no se separó jamás de su marido hasta que un infarto se la llevó un par de años atrás.  Pertenecía a esa generación de mujeres que fueron felices al margen del mundo, en otro aparte y más reducido. Fue feliz como esposa de, madre de y sin ningún título propio ni personal ni profesional.

Natalia Colina, una mujer hermosa y enigmática con la que el detective coincide en el tren de Castellón a Madrid.  Es rubia, de media melena, de cuarenta y tantos, muy atractiva, una de esas mujeres elegantes hasta para caerse por las escaleras.  Tienes unas piernas largas y huele a un aroma cítrico no excesivamente intenso.  Tiene la piel muy blanca, los ojos verdes y rasgados con las pestañas muy largas, unos pómulos muy marcados y una sonrisa de esas que lo llenan todo de dientes.  Es una mujer muy llamativa.

Antonio Expósito Martínez quiere comprar un solar de Ana.  Es gordo, sus dedos parecen salchichas pasadas de fecha.  Además la tiene sudada y resulta muy desagradable el contacto.   También le suda la cara y resopla una y otra vez.  Desprecia a las mujeres.  Es un indeseable y tiene muy malas formas.

Al anterior le acompaña un abogadillo, un petimetre clásico, de traje azul, igual que tantos, de rostro anodino.

Viorica, o Campanilla como la de Peter Pan, es una chica rumana del Cocoa.

Juan García Pérez es el comprador de un solar.

El Conejo es un traficante de Pozuelo.  A sus más de cincuenta años, sigue vistiendo como un jovenzuelo, con sus vaqueros pitillo, sus camisetas apretadas o sus camisas de manga corta estampadas. Está moreno y cuadrado. Anda sonado por las drogas, tienen mala leche y la cabeza perdida.

Armando Artigas en un personaje de «A menos de cinco centímetros» de Marta Robles

 

Los lugares

La trama se desarrolla en distintos lugares:

Empezando por Madrid:

Es la ciudad en la que vive y tiene su despacho Tony Roures.  Su pequeña casa está en Malasaña, un barrio tantas veces transformado.  El piso está abarrotado de vinilos y de libros, es su mundo, su refugio, su guarida, su fortaleza, el sitio al que regresar, aunque nadie le espere.  Con el detective también visitamos la línea 1 del Metro, con parada en Tribunal.

A lo largo del libro hay referencias a:

  • Los restaurantes del casino de Torrelodones.
  • Garitos de siempre: Vía Láctea, El Penta, el Siroco o el Free Way.
  • Bares de tapas como El Maño, la Bodega de la Ardosa o Casa Camacho.
  • Los speakeasy con contraseña, como el Hemingway al que se accede a través de la puerta escondida en los baños del hotel NH Collection Suecia o la trastienda del espacio de arte Kikekeller.
  • El Válgame Dios, el nuevo Sácame por Dios, el after del Válgame.  Estos dos no son clandestinos y están en Chueca.
  • La Cava Baja. Lugares con tradición para comer como Casa Fidel o Casa Lucio, que es infalible si eliges los platos estrella y tampoco es tan caro si no haces tonterías con el vino.
  • El Café Comercial, en el que ahora pasan demasiadas cosas.
  • La estación de Atocha.
  • Barajas.
  • La Complu.
  • La Cubierta de Leganés.
  • Barrutia y el 9, antes El 9 de toda la vida. Un local cuidado, limpio y remozado, pero con sus azulejos de siempre.
  • La Manduca de Azagra, buena calidad, las mejores verduras de Madrid.
  • La carretera de La Coruña, la carretera de los poderosos, que siempre se quedan con lo mejor, de los presidentes, de los reyes, lo era de Franco… Lleva al palacio de la Moncloa, al de la Zarzuela, al del Pardo.  En el kilómetro nueve cruza la autopista por debajo del puente y se dirige a la carretera de las dos Castillas.
  • O’Hara es una de las mejores cervecerías de Madrid.  Ofrece más de treinta variedades de cerveza y unas buenas hamburguesas.
  • Fundación Jiménez Díaz.

 

Benicàssim

  • El hotel Thermas El Palasiet.  Desde su terraza se divisa toda la bahía.  El azul del agua refulge bajos los rayos del sol.  A la derecha se adivinan las famosas villas del esplendor de principios del siglo XX.
  • Los festivales de música, el Festival Independiente de Benicàssim
  • Hotel Voramar, el sitio al que hay que ir en Benicàssim si eres culto y quieres tirarte el folio repasando su historia.
  • La bonita casa de verano de los Llorens.
  • Restaurante El Torreón frente a la playa.
  • El desierto de Las Palmas, que es todo menos un desierto y que más que palmas tienen palmitos.  Un parque natural con una vistas increíbles sobre la bahía.
  • La Lluna, que tiene también mesitas fuera y una terraza interior.
  • Sus cincuenta y tantas villas, casi todas con nombre de mujer.  Entre las del «infierno» las más cercanas al Voramar, donde se celebraban las escandalosas fiestas, y las de la «corte celestial», las más próximas a la torre de San Vicente, que eran puro silencio y quietud, se encuentran los jardines de Comín.  También había algunas villas en el «limbo».  Casi todas tuvieron famosos habitantes.

 

Castellón 

  • Cafetería Sella, al lado de la Comisaría.
  • Las playas del Graos.  Entre ellas se encuentra la del Serradal, entre la desembocadura del río Seco y el límite con el término municipal del propio Benicàssim. La playa está separada de la carretera, las casas, los apartamentos de pocas plantas y algún restaurante, por un amplio paseo marítimo.  Y en esa playa cuidadísima se encuentra la acequia del Motor.
  • El restaurante Rafael con su afamada cocina mediterránea, el de más solera de entre los del Grao. Un local próximo a las dársenas del puerto, con ese tipo de decoración clásica, en tonos azules, con lámparas de luz cálida, un saloncito de espera con dos sofás Chester, cuadros, jarrones, fotografías de clientes famosos, murales e incrustaciones de cerámica.
  • El Café Barista con su terraza.
  • Playa del Gurugú.
  • Sus monumentos: la concatedral, el Fadrí, el mercado central, la basílica del Lledó, el teatro Principal, la lonja del Cáñamo…
  • La iglesia de Santa María la Mayor.
  • El Hospital General.
  • El espectacular Museo de Bellas Artes, diseñados por los aclamados arquitectos Tuñón y Mansilla.  Un edificio reconocido con numerosos premios de arquitectura.

 

En la historia, también se describen:

  • Los descampados con esqueletos de edificios sin acabar, restos de la burbuja inmobiliaria que se cebó con la costa mediterránea.
  • Los puticlubs que jalonan las carreteras de la provincia:
    • El Caminás un lugar con mucho movimiento un domingo a la hora de la sobremesa, en el que chicas medio desnudas venden su cuerpo por un puñado de euros y se calientan como pueden alrededor de hogueras improvisadas. Es sorprendente la naturalidad con la que se desarrolla todo. Cada una con su puesto y su silla asignados. Está a menos de un kilómetro de la comisaría de la Policía Nacional y de la Consejería de Igualdad.  Las prostitutas ofrecen sus servicios meneando sus culos y llamando a gritos a sus clientes.  Allí se regatea.
    • El Club Cocoa, es el puticlub más famoso de Castellón.  Fuera de la sala, los reservados para striptease privados o las suites de lujo, el resto de las habitaciones está hecho un asco, aunque intenten disimularlo con una luz tenue.  Cuenta con pases en la sala o en espectáculos privados de las showgirls, suites con hidromasaje, música, jacuzzi, televisión, vídeo y servicio de habitaciones, parking vigilado, taxi y primera copa de reconocimiento gratuitos, terraza barbacoa con shows calientes, masajes con final feliz, fiestas temáticas casi todas las semanas, servicios de día e incluso habitaciones a mejor precio para clientes fieles o de menor poder adquisitivo.  Tiene una entrada A y otra B, una visible y la otra clandestina.  En la puerta del local, bajo un enorme letrero iluminado donde pone «club», un tipo de las dimensiones de un armario de tres puertas, con gesto de matón, te invita a pasar con un ademán característico.

 

Dirección Valencia

  • La urbanización Los Monasterios en Puzol.

 

Oropesa 

  • Urbanización Playetas con villas espectaculares, a pocos metros de la zona rocosa de la playa nudista de Torre Bellver.
  • Playa de la Renegá, medio aislada por la proximidad de la vía férrea.  Dividida en mil y unas calas con rocas esculpidas por el cincel del mar y el viento y escudada por frondosas pinadas que casi alcanzan la orilla, un lugar mágico.  Con una vegetación enrevesada, con praderas de posidonia y el agua limpia.

 

 

La provincia de Castellón 

Morella con su bello centro histórico; Villafamés, con sus espectaculares vistas; Mascarell, el único de la provincia completamente amurallado; Segorbe, con su acueducto; Culla, con sus casas de piedra.

 

Peñíscola 

  • Los guisos de pescadores en las mesas junto al mar en Casa Jaime.

 

Viaje de Blessing

Salen de Port Harcourt, rumbo a Benin City, una ciudad inhóspita repartida entre avenidas asfaltadas que recorren coches desvencijados, viejos autobuses bicolores y cientos de motos, y calles embarradas. Se alternan los edificios poderosos y las chabolas de uralita. Desde Assamakka, todavía en territorio nigeriano, cruzan a Argelia por In Guezzam.  Siguen por la ruta de Tamanrasset hacia Djanet, ambas en Argelia. Pasan por el eje fronterizo formado por Maghnia en Argelia y Oujda en Marruecos.  Cruzan la frontera a través de las zonas desérticas de las afueras de la ciudad y desde Oujda hasta la frontera de Melilla.  Llegan a Melilla y después a un CETI.

 

Asimismo, se mencionan Manacor y Cala Bona, Alicante, Mallorca, Port Vell, México, Casablanca, Holanda, Suecia, Alemania, Asturias, Nueva Orleans, Villalba, Pozuelo, Somosaguas, Roma, Escocia, Irlanda del Norte, Hollywood, el Savoy el club Romaní en Valencia.

 

Referencias históricas
Hechos históricos:

La guerra de Angola, a principios de los ochenta.  Cuando Jonás Savimbi lideraba uno de los bandos durante la guerra civil.  Un país saturado de petróleo y diamantes es siempre una buena excusa para la violencia y un jugoso cebo para que las potencias occidentales apoyen a unos y a otros.  Fue una guerra interminable que ocupó cuarenta segundos diarios en los informativos durante años y a la que, pasados unos cuantos, ya nadie prestaba atención.  Dejó de interesar, aunque fuera un conflicto del que huyeran cientos de miles de angoleños y dejara sin piernas a la mitad de la población por las mimas antipersonas sembradas por todo el país.

Las villas de Benicàssim fueron incautadas en la Guerra Civil por las Brigadas Internacionales, entre ellas la del famoso hotel Voramar que se reconvirtió en hospital militar.

Los días de guerra en Luanda.

La inacabable guerra de Uganda.  En ese país la guerra siguió después del secuestro de más de cuarenta mil niños.  Pero las guerras en África son de segunda. Guerras con negros en las que difícilmente se interviene más allá del expolio.

La liberación de los secuestrados por las FARC en Colombia.

 

Referencias conocidas por diversos motivos:

Referencia a Circe de la mitología griega.

Los hermanos Sandulache, proxenetas que operaban en Asturias para los que se pidieron seiscientos años de cárcel por trata de seres humanos, entre otros delitos.  Esos tipos obligaban a comer billetes a las chics si no conseguían recaudación suficiente.

«Cuando los combatientes angoleños violan a niñas o ancianas sin piedad, cuando los niños soldados de Sierra Leona dejan de sentir el dolor de los mutilados por sus machetes, cuando los hutus se encuentran a gusto aniquilando a sus hermanos tutsis, cuando los servios disfrutan preñando a las mujeres bosnias, cuando los soldados alemanes se divierten obligando a los judíos a empujar a otros judíos a las cámaras de gas… Cuando ya no sientes el dolor del otro, eres un monstruo»  (página 189 y 190)

Presidentes del Gobierno de España, como José María Aznar y Pedro Sánchez. El dictador Franco. Hitler. La diosa Ayelala. Nelson Mandela,.el efecto Mandela, recuerdos colectivos de momentos que nunca existieron. Felipe y Letizia. Galeno. Isabel Preysler. Matusalén. San Mateo. ConfucioFleming. Nietszche. JesuscritoEspíritu SantoZipi y ZapeGandhi. Al Capone, la periodista de guerra Martha Gellhorn. Alá, el periodista Alvite.  El ejército de Inmortales de Jerjes. Einsten. Platón

Entidades o instituciones:

UCRIF

CETI: Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes.

Las ONG.

El Ibex 35.

El BOE.

 

Acrónimos:
  • USB
  • GPS
  • FIB
  • ERES
  • UCI
  • GEOS
  • ADN

 

Música:
  • El puro reguetón de «Callaíta» de Bad Bunny.
  • La triste canción «Cartinha da Saudade», que escuchaban en la radio durante la guerra en la capital, Luanda, de Jacinto Tchipa.  Estaba dedicada a esos chicos que reclutaban y no regresaban.
  • «Mi vida rosa» y lo de los cuentos de hadas que le enseñaron sus papás y que no era lo que ella quería, de Los Romeos.  Este fue el grupo heredero del de Morcillo el Bellaco con Los Rítmicos.  José Antonio Morcillo debutó con Los Auténticos como bajista y luego lideró su propio proyecto con Los Rítmicos. Después de reciclaron en Los Romeos, con Patrizia Escoin de solista.
  • «A Devil in Her Heart» de Los Beatles. A vecés ángel, a veces demonio.
  • «That World Outside» de «Le Chat Bleu», de Willy DeVille, cuando aún era Mink y estaba al frente de la banda.
  • «Fade Into You» de Mazzy Star, con la voz increíble de Hope Sandoval.
  • «Only the Lonely» de Roy Orbison.
  • «Pretty Woman» de Roy Orbison.
  • «Corazón partío» de Alejandro Sanz.
  • La versión de «Stranded in the Jungle» de los New York Dolls.  Está en el álbum «Too Much Too Soon» de 1974, el segundo de la banda estadounidense de hard rock.  La creó el grupo americano The Jayhawks en 1956, de sonido doo-wop.
  • «Bad Detective» de New York Dolls, en la cara B del LP mencionado arriba.
  • «Horsin’ Around» de Prefab Sprout.  Esta canción y las siguientes son del disco «Steve Mcqueen», quizás el disco favorito de Roures.  Se lo regaló él a la jueza poco después de conocerse, cuando ella le contó que, de niña, llevaba una foto en la carpeta del actor americano.
  • «Desire As» de Prefab Sprout.
  • «Blueberry Pies» de Prefab Sprout.
  • «When the Angels» de Prefab Sprout.
  • El rango vocal de cuatro octavas y media del virtuoso Jeff Buckley, desplegado en ese «Last Goodbye» que abría su primer y único álbum de estudio titulado «Grace».  Una obra maestra de una carrera efímera porque se ahogó en el río Wolf, cerca de Tennessee.  Su voz es increíble, cálida y lírica unas veces y otras furiosa y desgarradaa.  Nunca cantaba una canción de la misma manera, todo dependía de su estado de ánimo.
  • «Kiss and Say Goodbye» de The Manhattans.  Una canción blandita de los ochenta, perfecta para un estado de ánimo triste.
  • «Holocene» de Bon Iver. El vídeo de esa canción es casi una obra de arte, con la nieve derritiéndose, más allá del propio nombre del grupo y la era geológica.  Tiene un verso en el estribillo que recoger ese estado de sentirse diminuto en la naturaleza.  Esa canción invita a superar un mal momento.
  • «Born to be Wild (Easy Rider)» de Steppenwolf.
  • «Harvest» de Neil Young. Neil Young siempre es una buena elección.  Y eso disco le trae a Roures recuerdos de adolescencia.  De cuando todo eran planes y recuerdos de adolescencia.  Le tranquiliza el country rock.
  • «I Know It’s Over» de The Smiths.
  • «Just Like Honey (Lost in Translation)» de Jesus and the Mary Chain.  Esa canción sonaba en la película cuando Scarlett avanza entre la multitud y Bill Murray la descubre desde la ventana de su taxi y no puede evitar preguntarse por qué no acabó con ella en vez de una con una desconocida.
  • «More than This» (Lost In Translation) de Roxy Music.
  • «No One’s Easy to Love» de Sharon Van Etten.

 

Hay otras alusiones:

  • La banda de los Sonic Youth en la vieja camiseta, ya muy desgastada, de Roures.
  • Gloria Stephan.
  • Ricky Martin.
  • The Charlatans.
  • Supergrass.
  • Los Planetas.
  • Jimmy Hendrix, The Byrds, The Band, Steppenwolf participaron en Easy Rider.

 

Literatura: 
  • «Divina Comedia»
  • Dos Passos, Malraux, Miguel Hernández
  • El ubicuo y conspicuo Hemingway
  • Penélope y Telémaco de «La Odisea».
  • «Matria», el último y premiado poemario de Raquel Lanseros.
  • El poeta argentino Juan Gelman.
  • El libro de poesía de Carlos Zanón, «Rock & Roll» y su poema «Hielo».
  • Oscar Wilde y una escena de la madre de Lady Windermere.
  • «La sospecha de Sofía» de Paloma Sánchez-Garnica.  ¿Recordáis mi reseña de esa novela?
  • Un libro de Cortázar.
  • Un encuentro de escritores: Arturo Pérez-Reverte, Javier Marías y Vargas Llosa.
  • El duque de Gloster de Shakespeare, que no es otro que el propio Ricardo III.
  • Watson.
  • Alejo Carpentier.
  • Malraux.
  • MIguel Hernández.
  • Buero Vallejo.
  • Georges Simenon.
  • Homero.
  • Jack Kerouac.
  • El discurso del Calígula de Camus cuando se encuentra con Quereas.
  • Don Quijote.

 

Cine: 
  • Berlanga.
  • Una sonrisa a lo Julia Roberts, de esas que lo llenan todo de dientes.
  • Hacerlo es como estar una fiesta y que nadie te haga caso.  Lo decía Marilyn.
  • La película «Habitación en Roma» de Medem.
  • El restaurador Lucio, que al paso que va, será tan inmortal como Kirk Douglas.
  • Superman.
  • Sofía Coppola y «Lost in Translation».
  • «Easy Rider», la read movie que siempre hacer creer que hasta los más inverosímil es posible.

 

Televisión: 
  • El programa Sorpresa, Sorpresa.
  • La familia Telerín.
  • Corrupción en Miami.
  • La 1.

 

Arte: 
  • La Venus de Botticelli.

 

Juegos: 
  • El videojuego Call of Duty: .Black Ops II, en el que usan como referencia a Jonás Savimbi.
  • La ruleta o el Black Jack.
  • El Clash Royale en el móvil.
  • Juegos de póker: Omaha -cuatro cartas de la mano y cinco de la mesa- y Texas Holdem -cinco de la mesa, dos de la mano-.

 

Aplicaciones: 
  • WhatsApp.
  • Spotify.

 

Marcas:
  • El reloj de Corto Maltés, al que se hace referencia en varias ocasiones.
  • Un par de Actrones.
  • Las cámaras Leycas III F de 35 mm.
  • Ron Appleton.
  • Un Havana 7.
  • NH Collection.
  • Una botella de Alcovi, un vino blanco joven y premiado de Castellón.
  • Kinder.
  • Trankimazin.
  • Zumosol.
  • Johnny Walker.
  • Harley Davidson Capitán América.
  • Coca-Cola.

 

Campaña:

«Real men don’t buy girls».  Ese es el eslogan de la campaña de la fundación ADN contra la prostitución infantil.  La que promocionaron Aston Kutcher y su ex, Demi Moore, y que dio la vuelta al mundo en mil y una fotos de actores famosos que exhibían caras inocentes, mientras sujetaban el cartel con la frase de marras.

 

Armas: 
  • La 9 mm Parabellum.

 

Drogas: 

  • Tipos de pastillas: Sound Clock, Rolex y Audi.
  • Hachís, cocaína, ketamina, pirulas, caballo.

 

Ciencias: 
  • La fórmula de Dirac.  Cuando dos cuerpos han estado relacionados en algún momento de su existencia durante un cierto tiempo, aunque se separen, mantieniien una relación invisible. Al menos uno sigue influyendo sobre el otro, pese al tiempo y la distancia. Dos sistemas que se convierten en uno.  Pura conexión cuántica.
  • El teorema de Liouville.
 
Filosofía: 
  • Filosofía Feng Shui.
  • Nietzsche.

 

Informática: 

  • Deep Web: el 96% de Internet no es accesible a través de buscadores estándar. Se puede encontrar de todo por ahí: porno infantil, blanqueo de bitcoins, compra de narcóticos…

 

Tenis: 
  • Álex Corretja.  Su abuela le decía «quien hace lo que puede no está obligado a más».  Yo utilizo muchas veces esa frase.

 

En resumen… «La chica a la que no supiste amar»

Sin ningún género de duda, os recomiendo la lectura de este libro y os animo a que descubráis mucho más sobre la prostitución, mientras disfrutáis de la historia de los distintos personajes.

La prostitución es un tema que debe preocuparnos a todos y al que, demasiado a menudo, no prestamos la atención necesaria, cuando está pasando a nuestro lado, en las calles de nuestras ciudades, muy cerca de nuestras casas.  A través de las páginas de la novela, nos adentramos en el sórdido mundo de la trata de mujeres con fines de explotación sexual y la prostitución, con todas sus mafias y vergüenzas, dejando clara su relación o más bien interrelación.

Es evidente la importante labor de documentación que ha llevado a cabo la escritora para preparar el contenido.  De hecho, conversó con cinco chicas nigerianas, a las que escuchó con atención antes de escribir este relato que te sacude muchas veces, que incluso llega a dejarte noqueada y sin respiración.  No me sorprende en absoluto que, alguno de los episodios que compartieron esas muchachas con Marta Robles, aún le sobresalten por la noche y que sus testimonios los tenga esculpidos en el corazón.

Contó con esas valiosas palabras, pero también con varios informes policiales, una tesis sobre el itinerario de la trata en África, varios libros y documentales.  Y además de su imaginación, cierra el círculo su deseo de contribuir a dar a conocer un poco más lo que sucede en el escalafón más bajo del mundo de la venta de carne humana.  Desde luego, lo ha conseguido porque después de su lectura, es complicado no pensar en el tema y reflexionar sobre la cruel vida de esas mujeres, muy dura desde su niñez.

 

«En España hay tres burdeles por cada hospital público y solo el año pasado, Interior «censó» catorce mil mujeres dedicadas a la prostitución, aunque es más que probable que el número real triplique esta cifra. Hay informes que incluso hablan de cien mil. Y, según los cálculos de la policía, el ochenta por ciento de ellas son víctimas de trata. Mujeres que ejercen forzadas la prostitución. Esclavas que apenas perciben ingresos por tan ingrata tarea. Jóvenes —a veces niñas— rodeadas de precariedad y engaño, empujadas por malvados dedicados al negocio o incluso por sus familias, a las que la necesidad les roba los remordimientos.»  (página 177)

 

Ahí surge el vudú.  Las redes de trata utilizan la magia para convertir en esclavas a las jóvenes a las que, casi siempre, compran a sus familias. Se suceden las palizas, padecen un yuyu tras otro. Les hacen rituales con el fin de que obedezcan.  Y cuando ya las tienen atrapadas, comienza el horrible camino a través del continente africano con destino a Europa. En ese viaje pasan todo tipo de calamidades, de ínfimas condiciones, de robos, incluso sufren secuestros para extraerles los órganos.  Las violan, las abandonan, las matan…

Para terminar en burdeles, llenos de miseria, en los que gente sin escrúpulos las explotan, las maltratan mientras les sirven.  Pero a los que acuden los puteros, personas que nos sorprendería encontrar allí porque las consideramos normales, de nuestro entorno.  Desde ejecutivos supuestamente estresados que van a relajarse a los clubs, hasta jóvenes que, en manada, humillan a las prostitutas. Todos ellos creen que el dinero les da carta blanca para abusar de mujeres explotadas e indefensas.

Entendamos de una vez que son mujeres que ejercen forzadas la prostitución, que son esclavas que apenas perciben ingresos por tan ingrata tarea. Son jóvenes -a veces niñas- rodeadas de precariedad y engaño, empujadas por malvados dedicados al negocio o incluso por sus familias, a las que la necesidad les roba los remordimientos.   Hay que hacer algo, no podemos permitir este tipo de esclavitud en este siglo.  Vigilemos a nuestros hijos, que pueden convertirse en crueles clientes.

Es por tanto, una novela que refleja la realidad, pero desde la ficción. Junto a lo anteriormente expuesto, encuentran una trama capaz de atraparte y de no dejarte escapar hasta el final.  Varias historias se van entremezclando conforme avanzan los capítulos.  Temas paralelos acaban relacionados y, en cualquier caso, ninguno de ellos deja de sorprendernos.  Casi nada es lo que parece y, casi todos, esconden algún secreto inconfesable.

 

A mí, como a la autora, me ha gustado muchísimo Roures.  Un tipo que no es tan duro cómo quiere aparentar, que no quiere aferrarse, que no quiere perderse en nostalgias que no le permitan disfrutar del presente.  Se ríe se si mismo.  De todos los hombres duros.  Además, comparto su visión de la amistad y de la lealtad, tan denostada normalmente.  Coincido con él en que no soporta los funerales y que aborrece la hipocresía de las despedidas.  Quiere andar solo por el alambre de la vida y no puede evitar que los sentimientos le debiliten.

Tiene dudas y cicatrices de su pasado.  Nunca quiso ser periodista, solo reportero, quería convertirse en superhéroe.  Tras las guerras, no fue capaz de acostumbrarse al periodismo de fuera de ellas.  Se había interesado por la maldad, así que estudió criminología y se hizo detective, para seguir mirando la vida de desde la primera fila, aunque fuera de otra manera.  Solo a veces le gusta su trabajo.  Ha vivido cien veces y muerto otras tantas.  Se hace preguntas constantemente sobre su pasado, sobre el amor, sobre las personas… es de carne y hueso.

En general, los personajes están muy bien descritos, tanto física como psicológicamente.  Llegamos a meternos en su piel y a entender su forma de comportarse, a través de sus pensamientos, de los hechos que les han sucedido en el pasado, de los rasgos de su carácter, de su entorno familiar y social, de su lugar de origen, de las acciones de quienes les rodean.  Aunque hay víctimas y verdugos, los malos no son únicamente malos, ni los buenos son perfectos e intachables en su vida.  La vida tiene tonos grises.

 

Debo reconocer que nunca he sido muy aficionada al género negro, pero después de varias novelas de este tipo, creo que me estoy haciendo con él.  Hay que atreverse con todo y, además, me ha parecido muy acertado emplear una trama de ficción para concienciarnos de una realidad social, una situación que no podemos pasar por alto.  En definitiva, os recomiendo su lectura, os aseguro que la trama no dejará de sorprenderos desde el primer capítulo.  El comienzo te deja un poco conmocionada por su crudeza, pero sin regodearse en detalles innecesarios.

Después, no puedes dejar de acompañar al detective buscando pistas, descubriendo sorpresas, arrepintiéndose de algunos de sus actos del pasado, demostrando su amistad, debatiéndose con sus sentimientos, haciéndose preguntas sobre su presente o recordando situaciones que le han marcado profundamente.

Es el primer libro que leo de Marta Robles, pero me ha gustado su estilo, así que tendré que repetir…

Con esta nueva situación, tenéis más tiempo ¿qué os parece esta novela para vuestros ratos de lectura y desconexión? Animaros y, como siempre, ya sabéis, cuando lo hayáis leído ¡contadme vuestra opinión!

 

Mis fragmentos preferidos 

«a él le queda, si todo va bien, menos de media vida para vivir y demasiada nostalgia para aprovecharla» (página 14)

«Los remordimientos son cosa de cada cual.  Bastante tiene él con los suyos» (página 20)

«La libertad no solo se pierde por no tener dinero o no tener amor.  El peor enemigo de la libertad es el miedo.  No se puede ser libre si se tiene miedo» (páginas 67)

«Su última alternativa es competir por hacer lo que más les repugna» (páginas 92)

«La memoria suele sacarse de la manga lo que le da la gana y convertir unas cosas en otros.  Reinventar la historia» (páginas 107)

«De los dos, de los que se asusta con las lágrimas y de los que las aborrecen. Como casi todos los hombres.  No sabemos qué hacer con una mujer que llora.  Sobre todo, cuando tenemos la culpa de sus lágrimas» (páginas 129)

«La maldad aparece en toda su magnitud cuando deja de dolerte el dolor de los otros» (páginas 189)

«Todos los hijos sienten esa terrible sensación de orfandad cuando mueren sus padres.  Lo mismo da la edad que tengan y la relación que haya habido entre ellos.  Cuando los padres desaparecen, los hijos se quedan en primera línea de combate.  Y eso proporciona una inevitable fragilidad» (páginas 209)

«Cuando no se sabe distinguir que el fulgor del éxito puede durar menos que la belleza de unan amapola y que es tan fortuito como el fracaso, es imposible aceptar su repentino abandono y no morir un poco cuando se produce» (páginas 231)

 

Los fragmentos que me hicieron reflexionar

«Revolver las historias oscuras es peligroso.  Nadie suele salir indemne» (página 17)

«¿Por qué piensa que son faltas y no pecados, ya que no delitos, en una sociedad que siempre castiga más a las putas que a los puteros?» (página 45)

«Todos los dolores revierten poco a poco, excepto los que matan.  Alguna vez pensó que su cabeza le mataría.  Ahora sabe que solo podrá matarle el corazón» (páginas 110)

 

Palabras aprendidas

  • Chorlitejo: No está en el diccionario de la RAE.  De acuerdo con el libro es: un pajarito pequeño y de patas largas, cuya supervivencia anda en peligro, que anida en las playas del Grao de Castellón.
  • Cárdeno: Amoratado.  Dicho de un toro: De pelo negro y blanco.  Dicho del agua: De color opalino.

 

Palabras en otro idioma 

Striptease, suites, pidgin, pizzas, Mami, ma’kafia, diamba, liamba, showgirls, parking, shows, Madames, guide man, boyfriends, conection man, espanglish, happy, flop, full, freelance,ciao, yuyu, trolley, gin-tonic, speakeasy, after, doo-wop, influencer, play, voyeur, casting, soundtrack, carpe diem, kick boxing, bourbon, rien ne va plus, road movie. 

 

 

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