Sin darnos cuenta -o por lo menos a mí me pasa-, ya estamos en abril y hoy comparto con vosotros una entrevista al escritor y periodista Juan Ramón Lucas, un periodista que, según su bio en Instagram, dejó la Radio para navegar en el Podcast.
Su última novela se titula «Melina», en sus páginas el autor vuelve a poner al servicio de la literatura su gran capacidad fabuladora y su extraordinario rigor a la hora de documentar sus novelas. La historia de Melina es la de muchas mujeres que, silenciosas y constantes, marcaron sendas en el camino a la igualdad que nunca llegaron a disfrutar.
Como suele ser habitual, ha respondido a las 12 preguntas sobre diversos temas relacionados con la literatura, con su forma de escribir y sobre sus libros. De modo, que es una excelente oportunidad para conocerlo un poquito mejor. El escritor ha contestado a todas las cuestiones planteadas con mucha generosidad, así que, no os perdáis nada.

Esta foto de Juan Ramón Lucas está hecha en Asturias, con su yegua Bel-la. Pasan muchas horas juntos pie a tierra, creando lazos de confianza y cariño. Para el autor, los caballos son la puerta a la Naturaleza y una forma de descubrirse a él mismo totalmente infalible.
Os lo presento:
Juan Ramón Lucas es un periodista de larga trayectoria profesional en radio, televisión y prensa. También es autor de tres novelas, «La Maldición de la Casa Grande», «Agua de Luna» y «Melina» y los ensayos «Inmunofitness, la salud también se entrena», «Diario de vida» y «Hablemos sobre felicidad».
En sus más de cuarenta años de trayectoria profesional ha sido galardonado con dos Premios Ondas, uno de ellos a toda su trayectoria, un Premio de la Academia de Televisión como Mejor Presentador, y varias Antenas de Oro y de Plata por los programas de radio que ha puesto en marcha. En su última etapa en la radio dirigió y presentó el programa «La Brújula» en Onda Cero.
Actualmente produce y dirige programas y series de televisión y su productora, 21×21, está tras alguno de los pódcast de referencia como «Así Funciona esto» o «Cambiar sin cambiar». Forma parte del Patronato de la Fundación Sandra Ibarra de Solidaridad Frente al Cáncer de la que, además, es Secretario General.
Sus libros:
La Maldición de la Casa Grande (novela)
Agua de Luna (novela)
Melina (novela)
Inmunofitness, la salud también se entrena (ensayo)
Diario de vida (ensayo)
Hablemos sobre felicidad (ensayo)

Y aquí está la entrevista:
1.- Esta primera pregunta se ha convertido en un clásico y es obligatoria en mis entrevistas, ya que me interesa mucho conocer vuestra respuesta y profundizar en vuestras referencias literarias. Estoy convencida de que, siendo escritor, eres primero un gran y apasionado lector. ¿Qué te gusta leer y cuáles son tus autores preferidos?
Leo sobre todo novela, más aún en periodos de creación, cuando estoy escribiendo. Los clásicos españoles -Cervantes, por supuesto, Pérez Galdós, Valle o Delibes- ayudan a desatascar los bloqueos; aprendo mucho también de los latinoamericanos: Borges es esencial para conocer nuestra lengua, o Cortázar para reactivar la imaginación, o García Márquez para mirar alrededor. Leo poesía: Luis García Montero, José Hierro…Por supuesto, Lorca.
Como ves, no sólo por el placer de leer, sino, sobre todo, por el afán de aprender. Disfruto mucho con el Quijote, que tengo siempre de cabecera cuando escribo, y acabo de realizar el descubrimiento tardío de Murakami. Ahora estoy a punto de empezar “Tan poca vida” de Hanya Yanagihara. Leo también ensayos sobre cuestiones que me interesan, como la salud o la organización social. Ahora mismo estoy con “La Biblia de la Inteligencia Artificial” o “La consagración de la autenticidad” de Gilles Lipovetsky, sobre el cultivo excesivo de “lo auténtico”.
2.- Tengo la seguridad de que todos los principios son difíciles para cualquier autor. Por eso, quiero pedirte que nos cuentes con detalle cómo comenzó tu aventura de escribir, cómo fueron esos primeros pasos dando forma a tus palabras.
Escribo desde muy pequeño. A los siete años escribí un cuento ilustrado por mí mismo, “Las aventuras de Manolito”, que aún conservo. Un niño se perdía en una cueva y era capaz de librarse del monstruo que la habitaba. Seguí escribiendo de adolescente, sobre todo poesía. Y ya un poco más tarde empecé con la novela, pero nunca me atreví a enseñarle nada a nadie, me parecía demasiado flojo. Hasta que Palmira Márquez, de la agencia Dospassos leyó las primeras páginas del manuscrito de lo que sería “La Maldición de la Casa Grande” y le gustó tanto que me animó a terminarla. Desde entonces es mi agente literaria.
3.- Es momento un momento complicado para los libros, las librerías y la lectura. En ese contexto y teniendo en cuenta que has trabajado como periodista en diversos medios de comunicación y que has publicado tres novelas: “Agua de luna”, “La maldición de la Casa Grande” y “Melina”, además de otros libros como “Hablemos sobre felicidad”, “Diario de vida” o “Inmunofitness: la salud también se entrena”, ¿puedes contarnos si te gustaría vivir solamente de la profesión de escribir? ¿Cómo ha sido tu relación con las editoriales?
Me encantaría poder vivir de lo que escribo. En realidad, mi profesión siempre ha tenido la escritura como cimiento, aunque lo que contara no fuera ficción. El periodismo es una suerte de literatura condicionada, ahí está García Márquez y sus “Jirafas” en El Heraldo, o los orígenes de muchos de los grandes escritores.
Pero novelar es otra cosa, es hablar también de la condición humana, pero con más libertad. Como decía Milan Kundera, la novela tiene que contar lo que ninguna otra forma de relato es capaz de contar. En ese sentido, estoy de acuerdo con él en que la literatura habla mejor de nosotros, porque es más libre, no está sujeta a una verdad objetiva, sino a una mirada más profunda que permite una verdadera exploración. A estas alturas, me encantaría poder vivir de las novelas, por supuesto.
En cuanto a la relación con las editoriales, siempre ha sido buena. En realidad, me buscaron ellas por distintas razones. Al principio más comerciales, aprovechando el tirón de la popularidad, ahora quiero creer que más por razones de calidad, de confianza.
4.- Como sabrás, se comenta con frecuencia que los jóvenes dejan de leer a los 17 años porque prefieren lo inmediato, la tecnología, el móvil. ¿Es posible hacer algo para recuperar su afición? ¿Se puede competir con las series y con lo visual que ellos eligen? ¿Es viable convencerles de la importancia de los libros?
Tengo la esperanza de que sí. Yo al menos lo intento con mis hijos y poco a poco lo voy consiguiendo. Supongo que es cuestión de abordarlo en su lenguaje. Es decir, que se aproximen a la literatura utilizando sus medios habituales y sus propios códigos. Si le tiras encima de la mesa a un adolescente el Quijote, ni lo va a mirar. Si le cuentas que son aventuras divertidas y que tienen mucho de actuales, y le vas acercando poco a poco a ellas y lo que significan, y además despiertas su curiosidad, es posible que avances.
No tengo fórmula mágica, pero supongo que es cuestión de observar y actuar con constancia y a la vez con inteligencia. En los planes de estudio, la literatura debería ser una diversión…Enseñándoles a escribir, por ejemplo. En cuanto a la competencia de las series, observa que casi todas las que triunfan se basan en novelas. Eso debe decirnos algo.

5.- Esta es otra pregunta que repito en mis entrevistas, porque me apasiona descubrir vuestros pequeños secretos, vuestra forma de trabajar. Me interesa conocer cómo escribes, si tienes un espacio determinado para hacerlo, un horario fijo, algún ritual.
Procuro escribir pronto, muy pronto, que es cuando más lúcido estoy. De madrugada hay silencio y nadie te perturba. Escribir requiere serenidad y concentración, y la oscuridad es una gran aliada. Pero también tomo notas durante todo el día. Y si resuelvo algún bloqueo a una hora inesperada, me meto en ello, aunque esté en otras cosas. Mi forma de escribir es soltando lo que quiero y puliendo después. Me abro, me vacío, aunque sea desordenadamente, y luego ordeno y doy cera a lo escrito. Vuelvo mucho sobre los temas y no doy por buena una frase hasta que no está redonda, perfecta, intocable ya.
Los bloqueos los resuelvo tirando de clásicos: dejo de escribir y me pongo a la lectura. Procuro llevar un esquema, un plano del viaje, pero casi nunca lo respeto del todo. Me gusta que el relato y los personajes cobren vida y me lleven por donde no espero.
6.- También me gustaría saber cómo te inspiras, cómo solucionas un día de poca creatividad, cómo vas formando los personajes, si tienes el final de la historia claro desde el inicio. Además, quiero pedirte que nos cuentes cómo te documentas, cómo preparas la información que servirá de contexto a tus personajes.
Empiezo por lo último. Documentarme ha formado parte de mi trabajo durante décadas. Es una parte del proceso que domino y me gusta. Leo, anoto, preparo fichas y acudo a ellas. Pero he aprendido que demasiada documentación tiende a debilitar mi inventiva, me ata a la realidad. Y eso en la novela no es positivo: hay que viajar, volar, imaginar, crear. Que el decorado sea verosímil forma parte del juego, pero no puedes caer en manos de la dictadura de la verdad cuando estás escribiendo novela. Como te decía antes, el viaje de la ficción es mucho más libre, y es esa libertad la que te permite investigar y ahondar en lo que somos, en la condición humana, que es al final de lo que va la literatura, porque habla de lo que nos pasa a todos en cualquier lugar y en todo tiempo.
Con respecto al mapa, he aprendido también a viajar con él, a tener un destino y preparar un camino. Pienso dónde quiero llegar, qué quiero contar y qué personajes nos guiarán mientras ellos van creciendo. El perfil de los personajes me parece importantísimo. Yo los trabajo mucho, determino su carácter y hago fichas para no despistarme. La consistencia de los personajes es el primer pilar de la consistencia de una novela. Gracias a ella les permito también ser libres, moverse por sí mismos. Y a menudo me llevan por territorios que yo no había imaginado. Un personaje bien trazado tiene tanta fuerza que es capaz de arrastrar al propio autor. En «Melina» me pasó con Ana, la amiga actriz. Iba a ser un personaje secundario y termina haciéndose con la conducción del relato.
7.- Me he animado a participar en distintos concursos, no sé si acertadamente, con el fin de encontrar un sitio y comprobar la calidad de mis relatos. En tu opinión, ¿crees que son útiles estos certámenes? ¿Cuál es tu experiencia? ¿Has sido jurado alguna vez?
No. Nunca he sido jurado de un premio literario, pero no sé si lo haría bien. No es algo que me apetezca demasiado, francamente. En cuanto a su utilidad, yo creo que son útiles en tanto brindan oportunidades a autores que sin ellos probablemente no tendrían opción de darse a conocer.
8.- Supongo que no hay una sola respuesta, ni es fácil definirlo. Pero ¿qué crees que tiene que tener un buen escritor para serlo? ¿Se puede aprender a escribir con la formación adecuada o es un valor innato?
Tienes razón, no es fácil. Tampoco yo me creo tan valioso como para dar consejos o expresar un criterio claro sobre lo que es bueno y lo que no. Yo he aprendido a escribir dándole a la tecla y anotando. Mi escuela sigue siendo la práctica y algunas lecturas de autores que, generosamente, se han prestado a compartir su sabiduría, como Milan Kundera en “El arte de la novela” o Vargas Llosa en “Cartas a un joven novelista”. ¿El escritor nace o se hace? Tendrá que probarse a sí mismo y, como decía Philiph Roth, bajar a la mina, que eso es escribir.

9.- Me interesa también tu opinión respecto a internet y las redes sociales. A los lectores nos gusta la cercanía que permiten con los escritores y la posibilidad de hacerles llegar nuestras impresiones sobre sus obras. ¿Crees que facilitan la relación entre autor y lector? ¿Pesa más lo positivo que lo negativo? ¿Es importante gestionarlas directamente o es mejor contar con un profesional?
Las redes sociales son una herramienta valiosísima de relación en todos los sentidos. Pero, como todo, tiene que valorarse en función del uso que le demos. Es como la Inteligencia Artificial, ¿es buena o es mala? ¿Quitará el pan a los creadores de contenidos? ¿Acabará con la literatura, con el arte en lo que tiene de singularidad de la condición humana? No necesariamente. De momento los algoritmos no tienen más alma que el que reciben de sus humanos o sus empresas -humanas también- entrenadores. Tú y yo escribimos con un alma y unas emociones de las que carece, por ejemplo, ChatGPT u otras herramientas de Inteligencia Artificial. Nunca serán Cervantes o Wilde, o Joyce, o Pérez Reverte por mucho que se aprendan sus libros o copien su estilo. En este ecosistema de evolución constante lo fundamental es que los humanos caminemos en paralelo, que fijemos las normas y el progreso. Por lo demás, la cercanía con el autor que propician las redes sociales es muy buena para que seamos capaces de recoger el pálpito de los lectores, porque eso hace crecer a los escritores.
10.- Otra clásica cuestión en mis entrevistas. ¿Crees que existe una literatura para mujeres y que si el autor es hombre o mujer influye en el libro?
Decididamente no. De hecho, en mis tres novelas las protagonistas son mujeres. Y tanto en “La Maldición” como en “Agua de Luna” y, por supuesto, en “Melina” hay perfiles de mujer verdaderamente admirables. Y yo quizá tenga un lado femenino muy pronunciado, pero no soy mujer. Creo que la división de géneros es perfectamente inexistente en literatura como en todas las artes. La capacidad de emocionar y la influencia en el lector es singular y universal al tiempo, no cuestión de sexos. ¿No era Carmen Mola una mujer hasta que el Planeta descubrió quién estaba detrás?
11.- En mi web, publico también reseñas de mis lecturas. De tus novelas ¿cuál me recomendarías que leyese? ¿Qué me contarías sobre ese libro para que fuese mi próxima lectura?
Si me das a elegir solo una, “Melina”. Es de la que más satisfecho estoy. Creo que está bien escrita, tiene pulso, y en su último tercio un ritmo frenético que hará que no quieras dejarla. Además, habla de la condición de mujer en situaciones difíciles y las contradicciones de hombres que se jugaban la vida por el cambio, pero en casa no lo contemplaban. Creo que, sin que hubiera sido mi pretensión, me ha salido un retrato bastante global de una generación de mujeres que son nuestras madres y nuestras abuelas. TE sentirás identificada con Melina.
12.- Y la última pregunta está relacionada con el futuro. Recientemente has publicado “Melina”, hija de la Asturias minera y revolucionaria de 1934, que nace cuando no debe y donde no se la espera: en la víspera de una guerra civil y en un seno familiar atormentado por la maldición y el desafecto del padre. Una historia que va de mujeres que aspiran a caminar solas y encontrar su sitio. Imagino que estás en plena promoción ahora mismo, pero ¿estás trabajando en alguna otra obra? Si estás escribiendo algo ¿puedes adelantarnos algo?
Si, estoy trabajando ya en la cuarta novela. En el comienzo, en realidad. Tengo la historia, el esquema, algunas páginas y estoy en la fase de perfilar los personajes, que en esta ocasión son muchos, porque es una obra coral. Quiere hablar del amor en los tiempos presentes.

¡¡Tengo que darle un millón de gracias por esta entrevista a Juan Ramón Lucas!! Ha sido un verdadero placer conocerlo un poco mejor, después de haber sido oyente suya durante mucho tiempo y haberle admirado como periodista. Infinitas gracias por tu cercanía, tu disposición y amabilidad en todo momento.
Y, por supuesto, un millón de gracias por haberte interesado por mi libro, «Relatadas», por haberlo adquirido y por estar leyéndolo. No imaginas lo feliz que me has hecho, estoy emocionada y, cada vez que lo pienso, se dibuja una sonrisa en mi cara. Espero sinceramente que estés disfrutando de su lectura, qué pudor siento al pensarlo. Ojalá te guste y lo recomiendes.
Juan Ramón, espero leer muy pronto tu novela «Melina», siguiendo tu recomendación, porque esa generación de nuestras madres y abuelas me interesa muchísimo. ¡Gracias por acercarte hasta esta página y por tus interesantes respuestas! ¡Te esperamos por aquí siempre que quieras!







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