Muy contenta con mis premios y con la moral muy alta, por esos reconocimientos tan inesperados, decidí presentarme a otro concurso, también relacionado con Aragón Radio.  El concurso en cuestión era el «Relato Imposible».

Una propuesta en la que los participantes tenían (hablo en pasado porque creo que ya no se sigue haciendo) que crear textos literarios a partir de tres conceptos propuestos por el programa y que, aparentemente, no tenían nada que ver o eran, incluso, incompatibles.

Los participantes disponíamos de un plazo de once días para crear un relato breve que, en ningún caso, podía exceder las diez líneas. Los textos debían remitirse a la dirección electrónica, indicando nombre del autor y un teléfono de contacto, por si resultabas ganador o ganadora.  El jurado estaba integrado por Ana Segura y Javier Vázquez, directores de ‘La torre de Babel’ y ‘Escúchate’, respectivamente, que seleccionaban los finalistas de cada semana y, entre ellos, el relato ganador, que era premiado con un lote de libros.

Conceptos:

Esa semana los conceptos fueron: La Macarena de Los del Río, huella dactilar y sartén

Y con esas tres estupendas palabras, escribí mi relato.  Y como os he explicado antes, sucedió todo.  Primero seleccionaron mi relato como finalista.  El 28 de marzo, entramos en directo en el programa «Escúchate»  los cuatro finalistas y leímos cada uno nuestro relato.  Después dijeron el nombre de la ganadora y… ¡¡¡bien!!! era yo…  ¡¡qué alegría!!

Mi relato fue el siguiente:

Un delito menor 

No era la primera vez que entraba en esa habitación. Pero sí de esa forma tan peculiar. Mis nervios estaban a flor de piel y esa lejana melodía de «La Macarena de Los del Río» en versión disco, colándose por la ventana entreabierta, incrementaba aún más mi estado de alerta. Con la linterna de mi teléfono móvil y con el mayor sigilo posible, busqué a tientas aquello por lo que llevaba suspirando tanto tiempo. Ni siquiera se habían tomado la molestia de ocultarlo. Debía tener cuidado, cualquier ruido podía desbaratar la operación. Se me ocurrió entonces que no había tomado ninguna precaución y que era aconsejable no dejar mi huella dactilar. Aunque pensé en buscar una solución, no podía perder el tiempo en ese detalle. El delito ya estaba cometido y no había vuelta atrás, solamente debía huir y buscar una coartada. Entonces oí sus pasos y busqué con qué defenderme, una sartén podría ser suficiente para protegerme, porque escapar no era posible. La puerta se abrió. Con la boca llena de tarta de chocolate, no me dio tiempo a explicar a mi abuela que no era lo que parecía.

Puedes ver más información sobre este concurso aquí.

Podéis escuchar el concurso aquí.  Desde el minuto 04.30

Unos días después fui a recoger mi fabuloso premio, un lote de libros.  Estoy deseando volver a visitar Aragón Radio…