Reseña “Tú no matarás” 

Julia Navarro

Portada "Tú no matarás" Julia Navarro

Páginas: 984

Curiosidades

Tú no matarás respira el aroma de Dime quien soy y Dispara yo ya estoy muerto y es, en palabras de Julia Navarro, “una novela de perdedores donde abordo la culpa, la venganza y el peso de la conciencia, que condicionan nuestras decisiones. Es, asimismo, un homenaje a los editores, a las librerías y, en definitiva, al lector que todos llevamos dentro”.

“Todavía existe la memoria la guerra civil. Pero no quería escribir sobre ella y cuando acabé la primera de las tres partes cerré la novela. Estuvo en un cajón de 2013 a 2016. Quería narrar el drama de unos hijos de su tiempo, no centrarme en la guerra civil. Pero era muy difícil distanciarme. Y eso que no creo que la sociedad española esté condicionada hoy por lo que sucedió entonces. Otra cosa es tener memoria, a la que no hay que renunciar nunca. Tenemos que saber de dónde venimos y porqué paso lo que pasó. Pero 80 años después no creo que los ecos de la guerra tengan un peso insoportable en la sociedad”.

“La literatura me ha salvado de la realidad. Es la mejor puerta de escape. En una circunstancia difícil las páginas de un libro te abren otros mundos. Te permiten huir, estar con otra gente en otra realidad. La literatura tiene una importante dimensión terapéutica. Los libros aportan elementos para la reflexión. Nos ayudad a pensar, a plantearnos las preguntas que todos nos hacemos desde el principio de los tiempos”.

Sinopsis

La novela relata la amistad entre Fernando, joven editor hijo de un republicano represaliado, Catalina y Eulogio, que deciden huir de una España azotada por la Guerra Civil escapando de sus propias circunstancias.

Durante su exilio recorrerán escenarios como la Alejandría de la Segunda Guerra Mundial, el París ocupado, Lisboa, Praga, Boston o Santiago de Chile.

La novela, muy ambiciosa en la creación de personajes y tramas, se divide en tres libros y cada uno de ellos tiene lugar en un escenario principal: Madrid, Alejandría y París. Una historia que encierra muchas novelas ya que el amor por los libros y la literatura es el motor de muchos de sus personajes.

Mi opinión personal

Esta es la séptima novela de Julia Navarro.  Con los seis títulos que había publicado hasta la fecha, todos ellos auténticos long sellersLa hermandad de la Sábana Santa, La Biblia de barro, La sangre de los inocentes, Dime quién soy, Dispara, yo ya estoy muerto e Historia de un canalla, ha cautivado a millones de lectores, entre los que me incluyo. 

Sus libros se han publicado en más de treinta países en todo el mundo y actualmente se está preparando la adaptación audiovisual de Dime quién soy para una serie de Movistar TV.  Yo he leído, además de Tú no matarás, Dime quién soy y Dispara, yo ya estoy muerto.  Sus historias me han enganchado siempre, y he compartido con los distintos personajes sus vivencias, sus sentimientos y sus formas de enfrentarse a la vida.  

Una vez más, la autora ha conseguido que no quiera dejar de leer, que quiera continuar un poco más en cada rato, que tenga curiosidad por saber cómo seguirá la trama, qué les sucederá a los protagonistas y al resto de las vidas que se van entrelazando con las suyas.  La lectura nos va llevando por tres historias, con los mismos protagonistas localizados en tres escenarios distintos:  Madrid, Alejandría y París, pasando por otros lugares como Lisboa, Santiago de Chile, Suiza y una Alemania en guerra.  

He vivido con inquietud las complicadas situaciones personales de Fernando y Catalina en Madrid, sus aventuras al marcharse del país, su rara cotidianidad en el exilio, he sufrido con sus preocupaciones y con una complicada coyuntura, propiciada por las guerras y sus consecuencias, que marcan sus destinos.  También ha conseguido enfadarme con algunas de sus reacciones (fundamentalmente con Catalina y su obsesión) y me ha costado entender sus decisiones en algunos momentos.  Pero he intentado ser comprensiva con ellos, porque las circunstancias marcan en muchas ocasiones nuestros sentimientos, nuestra actitud y nuestra forma de actuar, aunque resulte extraño para otras personas, incapaces de entendernos.  

Además he admirado cómo entienden los personajes la amistad, fundamentada en la lealtad, una virtud fundamental para mí y que ha perdido mucho de su valor en la sociedad actual, un rasgo que cuesta encontrar en la conducta de muchas personas, porque prevalece el egoísmo y la incapacidad en pensar en los demás.   

El periodo histórico en el que transcurre la narración me apasiona.  La época de la posguerra siempre me ha atraído y he leído bastantes novelas sobre ese momento, en el que el hambre y las consecuencias de un conflicto interno, marcaron la existencia de un país que se quedó anclado en el tiempo y en los convencionalismos.  Recuerdo cuando mi abuela me contaba cosas de la guerra y mi abuelo le mandaba callar, porque decía que había temas que era mejor olvidar.  La generosidad de aquella generación debería estar presente ahora, cuando tantos asuntos parecen disparatados y sacados de contexto. 

Por eso, me ha encantado conocer a las madres de Fernando, Catalina y Eulogio, por su papel fundamental, por su entrega incondicional, por ponerse en el lugar de los hijos, por darlo absolutamente todo por ellos, por entregarse hasta las últimas consecuencias, por estar siempre ahí y por estar por encima de ideologías y de imposiciones.  

También me ha gustado el homenaje que se hace al mundo de la literatura, al papel de los escritores, de los editores, de los traductores, de los libreros… sin olvidar las librerías, esos espacios cargados de magia, en los que abrir y hojear esa multitud de palabras, que encierran miles de narraciones, de cuentos y fábulas, que merecen ser contadas. 

Sin duda, es un libro extenso, pero que te atrapa desde la primera página, con el que se disfruta y te entretiene en todo momento.  Os recomiendo que os adentréis en este relato y os dejéis llevar.  Como suele ocurrirme, he tenido que esperar un poco para comenzar otra novela, porque me cuesta despedirme de esos compañeros, que me han permitido husmear en sus vidas y, sobre todo, en sus sentimientos. 

Mis fragmentos preferidos 

“Para un hombre como Lorenzo, amante de la literatura, los libros eran parte de su alma, no se podía entender a sí mismo sin ellos” (página 40). 

“No es que la hubieran vencido, es que se daba cuenta de que ya no quedaba ninguna batalla que dar, al menos ella” (página 57). 

“Tienes que acompasar tu dolor, tus sentimientos, tus ideas a las palabras sin permitir que sea el dolor el que anule la capacidad de expresarte” (página 170). 

“Si empiezas a preocuparte por gustar a los demás entonces fracasarás.  Tienes que ser fiel a ti mismo, a lo que sientes, a lo que quieres decir.  Si a los demás les gusta, mejor; pero si no es así, a ti no debe inquietarte.  No dejes que te devore la vanidad del éxito porque entonces fracasarás en lo más importante , que es dejar que las palabras fluyan buscando su propio significado unas junto a otras”. 

“La vida podría haber sido casi agradable si no fuera por el vacío que provoca el exilio, teniendo que reprimir el deseo de abrazar a los seres queridos” (página 752) 

“…nunca he dejado de tener presente las palabras de mi padre.  Y le confieso una cosa: no se imagina el alivio que siento al poder mirarme al espejo sin tener que avergonzarme” (página 843) 

“Es difícil despojarnos de lo que nos enseñaron cuando éramos niños.  Está ahí… oculto… sin que lo sepamos… Pero lo que sembraron permanece, Fernando” (página 855)

El fragmento que me hizo reflexionar

“El silencio formaba parte del castigo de los perdedores”. 

Palabras aprendidas

  • Linotipista: Persona que maneja una linotipia.  Linotipia:  Máquina de componer, provista de matrices, de la cual sale la línea formando una sola pieza. 
  • Checa: Comité de policía secreta de la Rusia soviética.  Organismo semejante a la checa que ha funcionado en otros países y que no respetaba los derechos humanos.  
  • Domeñar:  Someter, sujetar y rendir.
  • Pogromos: Masacre, aceptada o promovida por el poder, de judíos y, por extensión, de otros grupos étnicos.   
  • Chiscón: Tabuco, aposento pequeño, habitación estrecha. 
  • Desdoro: Menoscabo en la reputación o el prestigio.  

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