Reseña «Mi negro pasado»

Laura Esquivel

Reseña "Mi negro pasado" 1 Mis Palabras con Letras

Páginas: 224

Curiosidades

El libro de la reseña «Mi negro pasado» es una poderosa alegoría de la libertad de las mujeres

Después de unos cuantos años, Laura Esquivel revive la historia contada en «Como agua para chocolate» (una de las novelas más entrañables de todos los tiempos, que cambió la literatura mexicana), a través de la tataranieta de Pedro y Rosaura.

Es una defensa de la independencia femenina, y la mejor receta contra los males de nuestros días: el desarraigo, la obesidad y el consumismo vacío.

Sinopsis

María es una mujer que no cocina y de hecho tiene problemas de obesidad, está casada y espera un bebé, además siempre ha sufrido de ansiedad. Su mundo se colapsa cuando da a luz un hijo de raza negra que destruye su matrimonio, pues su marido cree que el niño no es suyo. Deshecha, la mujer cae en una profunda depresión y, en medio de su crisis, encuentra El diario de Tita. En él descubrirá secretos sobre las mujeres de su familia, el linaje de sangre negra que corre por sus venas, las pasiones que desata la comida y un sentido de pertenencia.

La voz de María, de la misma estirpe guerrera que las mujeres De la Garza, continuará tejiendo la saga familiar. La protagonista deberá sortear los baches filiales, al tiempo que gana confianza en sí misma. Este proceso la llevará a crear una conexión inquebrantable con Tita y todos sus ancestros, y logrará así la reconciliación de cuerpo y mente. Un renacer a la vida. Pero el verdadero dilema será cuando María experimente otra vez el más profundo de los sentimientos: el amor.

La autora trata con habilidad la ruptura generacional y la reconciliación gastronómica con la vida actual. En la continuación de «Como agua para chocolate» vuelve a esbozar otra impronta de libertad, contada con perfecta resonancia en la época contemporánea.

Mi opinión 

Me gusta muchísimo la literatura hispanoamericana.  He leído obras de bastantes autores y me encantan Gabriel García Márquez, Isabel Allende y Laura Esquivel, desde que hace tiempo descubrí «Como agua para chocolate».  Además es uno de los pocos casos en que, primero vi la película y después leí el libro.  Ambos me gustaron, a pesar de que yo prefiero siempre leer la historia antes que verla, pero en este caso los dos son preciosos.

Recuerdo perfectamente cuando fui al cine a ver la película y la sensación con la que salí de la sala.  Quedé con mi compañera y amiga de Universidad, Eva, sin mucha fe en lo que podía ser aquello y si podríamos aguantar hasta el final, porque no sabíamos muy bien de qué iba.  Desde el primer momento, aquella historia nos enganchó y nos tuvo pegadas a la butaca con los ojos bien abiertos, con los sentimientos a flor de piel y con la agradable sensación de una gratísima sorpresa, que no esperábamos.

Después, leer el libro fue maravilloso, un relato deliciosamente contado, en el que vas descubriendo a los integrantes de una familia, con una narración preciosa, unas palabras magníficamente escogidas, una atmósfera mágica y a través de unas recetas increíbles, que deleitan en sus detalles.  Pero bueno, ese es otro libro, otra reseña.

«Mi negro pasado» me ha gustado y mucho, aunque si soy sincera, no tanto como el anterior.  Por supuesto, tiene también momentos encantadores, párrafos bonitos con mensajes preciosos, que te recuerdan la historia, sin embargo, en conjunto, no llega a tener su magia, a ser tan imborrable, a querer leerlo una y mil veces más.

He disfrutado con la relación entre María y su abuela Lucía, como van conociéndose y dándose la una a la otra, entrelazando de nuevo la familia, reforzando vínculos y conexión con el pasado.  El mensaje que le va transmitiendo tiene mucho sentido, nos cuesta muchas veces darnos cuenta de lo que de verdad importa.  De hecho, no puedo quedarme con un solo mensaje y tengo varios fragmentos preferidos.

Aquí, en lugar de relacionar los hechos con recetas, se conectan con la música, con canciones de distintos autores, que van creando la banda sonora.  Pero sin duda, es una novela de amor, en el sentido más amplio de la palabra, entre una pareja, entre una abuela y una nieta, entre madre e hija, entre hermanos, entre el pasado y el presente.  Y creo que ese es su mensaje más claro, que el amor lo mueve absolutamente todo.

También es una reivindicación de la mujer, en positivo, sin rechazar el papel del hombre. Y te obliga a pensar en los valores actuales, en aquello que prima y se tiene en cuenta, sin ser lo más importante para las personas, para su bienestar y sus momentos de felicidad.

Por supuesto, recomiendo su lectura y estoy deseando leer «El diario de Tita».

 

Mis fragmentos preferidos 

«Lucía aprendió que no bastaba con mantener la boca cerrada para que los secretos permanecieran mudos» (página 58)

«Uno tiende a pensar que solo lo que ve es real y tiene vida.  Todo aquellos que uno no vio con sus propios ojos y no se registró en la memoria, simplemente no existió.  Ni siquiera lo podemos reconocer porque primero tendríamos que haberlo conocido.  Sin embargo, vive, tiene existencia propia y se puede presentar en nuestras vidas de la manera más inesperada» (página 72)

«El abuelo le habló a Lucía de que todo en la vida tiene una solución; que no hay problema o limitación que no tenga otra ruta de escape que la imaginación» (página 139)

«Sin embargo, el paso de los años le dejó la certeza de que la verdadera alquimia era el amor.  Por medio de él se enciende el fuego dentro de los corazones.  Se ilumina el pensamiento.  Por medio de él se mantienen con vida aquellos que se han ido.  En definitiva, somos memoria compartida, repetida, afirmada.  Pero eso de ninguna manera significaba que fuera eterna» (página 141)

 

El fragmento que me hizo llorar

«En su calidad de cardiólogo sabía que uno de los peores momentos que los deudos tienen que atravesar es cuando sacan de su casa el cadáver del familiar para llevarlo a la funeraria.  A partir de ese instante ya no hay vuelta atrás.  Se van.  Se despiden de lo que fue su mundo.  Y duele, vaya que duele» (página 180)

 

Palabras aprendidas

  • Decembrinas: Perteneciente o relativo a diciembre o característico de este mes.
  • Zopilote:Ave rapaz diurna que se alimenta de carroña, de60 cm de longitud y 145 cm de envergadura, de plumaje negro irisado, cabeza y cuellodesprovistos de plumas, de color gris pizarra, cola corta y redondeada y patas grises, que vivedesde el este y sur de los Estados Unidos hasta el centro de Chile y la Argentina.
  • Jitomate:  En México tomate (baya de la tomatera)
  • Tiliches: C. Rica, El Salv., Guat., Hond., Méx. y Nic. Baratija, cachivache, bujería.
  • Trebejos: Utensilio, instrumento. Juguete
  • Tarabilla:Tabla del molino. Zoquete pequeño de madera que sirve para cerrar puertas y ventanas.
  • Listón de madera que por torsión mantiene tirante la cuerda del bastidor de una sierra.
  • Merolicos: En México charlatán, curandero callejero.
  • Dije: Adorno de los que se ponían a los niños al cuello o pendientes de la cintura.
  • Metate:Guat. y Méx. Piedra sobre la cual se muelen manualmente con el metlapil el maíz y otrosgranos. En España se empleaba para hacer el chocolate a brazo.
  • Ameritaba:  En América, merecer

 

 

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