Reseña «Candela»

Juan del Val 

Portada Candela Mis Palabras con Letras

Páginas: 182 (eBook) 

Curiosidades

Empiezo la reseña de «Candela», resaltando que esta obra de Juan del Val obtuvo el Premio Primavera 2019, convocado por Espasa y Ámbito Cultural y concedido por el siguiente jurado: Carme Riera, Fernando Rodríguez Lafuente, Antonio Soler, Ana Rosa Semprún y Gervasio Posadas.

Su autor, Juan del Val, ha trabajado en muchos sitios: en obras (de construcción, no de teatro), en periódicos, en revistas, en radio y en televisión; entre otros medios, en Radio Nacional de España, Televisión Española, Canal 9 y Telecinco. Durante cuatro años dirigió y co-presentó Lo mejor que te puede pasar, en Melodía FM. Actualmente colabora con Carlos Alsina en Onda Cero y es guionista de El Hormiguero.

Junto a Nuria Roca, ha firmado «Para Ana, de tu muerto» y «Lo inevitable del amor». En 2017 publicó su primera novela en solitario, «Parece mentira», recibida con gran entusiasmo por los lectores.

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Sinopsis

«Tengo estrías, celulitis y una perra fea que se llama Chelo. Al principio era bonita, pero cuando creció se le ensanchó el culo. Lo mismo que me pasó a mí, salvando las distancias…».

Candela es una mujer de cuarenta y pocos años con una vida normal, acostumbrada a la soledad, enormemente observadora y con un ácido sentido del humor. Sus días transcurren sin grandes sobresaltos mientras trabaja de camarera en el bar que regenta junto a su abuela y a su madre tuerta. Un bar de barrio por el que, a través de sus clientes, pasa la vida entera. Candela deberá alumbrar cualquier penumbra, incluso esa que vuelve desde el pasado que creía olvidado.

Juan del Val construye, con una veracidad descarnada y un sentido del humor en ocasiones desternillante, el retrato de una mujer única.

 

Mi opinión 

 
Estructura

La novela está dividida en cortos capítulos, eso favorece una lectura ágil del libro.

 

La historia

«Candela» es la historia de una mujer normal, contada en primera persona.  Un mujer marcada por el hecho de que su madre es tuerta y por la mala suerte, un factor recurrente en la familia.  Alguien que vale mucho y gusta a los demás, sin saberlo.  Sobre todo, un personaje cotidiano en cualquier barrio de nuestro país (podría ser nuestra vecina, nuestra amiga, la camarera de nuestro bar habitual), al que le pasan cosas y decide tomar decisiones.

 

Los personajes

En «Candela» hay tres mujeres protagonistas, de tres generaciones diferentes, con personalidades muy distintas y unidas por su relación familiar, que marca un poco su recorrido y sus reacciones.

Candela Guerrero es, como ya os he contado, una mujer de cuarenta y poco años con una vida normal, acostumbrada a la soledad, enormemente observadora y con un ácido sentido del humor.  Ya os he adelantando que su madre es tuerta y tener una madre con un parche en el ojo no le deja más identidad que ser la hija de la tuerta.  Se arregla pocas veces y cuando lo hace, se siente nerviosa.  Su pelo siempre es un azar, aunque se peine exactamente de la misma manera, nunca queda igual.  Tiene un coche antiguo, un Ford Fiesta de color berenjena, que no conduce de noche casi nunca.

Su infancia transcurrió con una sorprendente normalidad, contando chistes, cantando copla, recitando poesías y bailando con desparpajo. Su nombre es Candelaria, pero todo el mundo le llama Candela, salvo su madre y su abuela. Ha estudiado hasta tercero de la carrera de derecho y trabaja en el bar familiar, en la misma calle donde viven. Como su madre y su abuela, es de culo ancho y no ha tenido suerte con los hombres. De las tres es la más guapa y desde los trece siempre ha estado a régimen. No ha tenido muchas relaciones y sobre sexo… os lo cuenta ella en la novela.

 

Teresa es la madre de Candela, es tuerta y lleva un parche como los piratas. También trabaja en el bar, en la cocinaNo se ríe casi nunca y su hija no cree que sea por su carácter, sino porque ya no tiene ganas.  Ella no cree que su suerte pueda cambiar y se ve vieja. Confiesa que vive porque no le queda más remedio y ha abandonado un poco su aspecto, cosa que enfada a su hija que piensa que podía haberlo cuidado y volver a sonreír.  Candela la quiere y la necesita pero, de niña, le hubiera gustado haberla escondido y que saliera nada más cuando estuvieran solas.

 
Su única amiga es Loli. Ambas están dotadas especialmente para asumir el sufrimiento.  Teresa desde la frialdad, hierática y distante.  Loli desde la risa, graciosa y accesible. Las dos capaces de arrastrar tanto peso sin hundirse, mujeres de otra época.

 

 

Remedios es la abuela de Candela.  Trabaja en el bar, junto a su hija y su nieta.  No aparenta ser mucho mayor que su hija.  Es verdad que la tuvo joven, pero como Teresa parece que tiene más años de los que tiene, la cosa se iguala. Era una mujer alta para su época y bastante ancha para cualquier época.  Nació en un pueblo de Albacete y allí vivió con el abuelo hasta que se fueron a Madrid. Durante el parto, sufrió una infección que casi acaba con su vida, tuvieron que operarla y salió sin la posibilidad de volver a ser madre.

Su mismo nombre estuvo a punto de tener Candela, pero a última hora su madre cambió de opinión, enfadando mucho a la abuela porque se lo había prometido.  Sin embargo, a la protagonista le alegra la decisión porque solamente le falta llamarse así.

 

Chelo es la perra de Candela. No tiene pedigrí.  Su madre era al parecer una preciosa Beagle, pero el padre era un chucho, y más de chucho que de Beagle tiene ella.  Es todo lo lista que puede ser una perra, y eso llega hasta donde llega.

 

Otros personajes son:

Benito fue novio de Teresa.  Decían que era un buen hombre y que había sido portero de fútbol sin suerte y de ahí el nombre del bar.  El dinero no lo ganó en el fútbol, sino gestionando algunos locales y pisos que tenía su familia por todo Madrid.  Una familia con dinero y buenos contactos.  Candela recuerda que no le gustaba de pequeña.

Como ya os he contado, Loli es la única amiga de Teresa, graciosa y accesible.  Es una mujer con una enorme actividad sexual.  Es rubia teñida y siempre va pintada de más.  Pasa de los cincuenta, pero no se resiste a vestirse sexy, como ella le llama a ponerse mallas y camisetas de licra ajustadas, a menudo con estampados llamativos de tigre, leopardo y otros felinos.

Iván es el hijo de Loli.  Ayuda en el bar, en la barra y limpiando.  Hace artes marciales con nombres chinos.  Es muy delgado, pero tiene un cuerpo fibroso porque es joven y porque lo cultiva hasta el extremo.  Es frecuente verle haciendo ejercicios inverosímiles en la cocina con la cabeza entre las piernas suspendidas en el aire y apoyado sólo en uno de sus musculados brazos.  Tiene el pelo muy corto de punta y con reflejos rubios.  Casi siempre va en chándal.

Fermín es el primero que llega a comer a diario al bar y el último que se va, después de que todas las mesas se hayan quedado vacías.  Él siempre tiene su mesita reservada en una de las esquinas, las más pequeña.  Pasa de los ochenta, pero sigue ágil de movimientos.  Come allí desde hace más de diez años, cuando se quedó viudo.  Vive solo y un par de veces por semana va Loli a su piso a lavar y planchar la ropa y a tenerle la casa en condiciones. Debe tener una buena pensión y pocos gastos.  Va impecable siempre.  Apura su afeitado dejando la piel de su rostro suave y con un ligero olor a aftershave.

Agustina es la mujer de Fermín.

Matías Salmón es un policía que desayuna siempre en El Cancerbero. Sigue viviendo con su madre.  Es fuerte y cariñoso.  Se ha visto algunas veces con Candela, pero el sexo nunca ha sido nada del otro mundo.  Tiene la intención de prepararse las oposiciones para ascender en la policía y dejar definitivamente el uniforme.

Tomás Cifuentes es un inspector de la comisaría al que todo el mundo llama por el apellido.  Es un hombre alto, duro, pasa por poco de los cincuenta, tiene el pelo un poco más largo de lo aconsejable, a modo de símbolo nostálgico del joven que ya hace tiempo que dejó de ser.  Guapo sigue siendo, con un aspecto estudiadamente descuidado con la barba gris, el pelo revuelto y la ropa de marca que no lo parece.  Su risa es contundente y su voz se proyecta como si en su garganta llevara un amplificador.  Es magnético y un poco odioso a la vez, es altivo y desprende esa seguridad de la gente que se siente invulnerable.

Celestino es un chico del pueblo, un poco mayor que Candela, que no está bien.  Siempre ha sido retrasado. O a lo mejor es solo tonto, porque en realidad no tiene ninguna discapacidad diagnosticada, que se sepa.  De niño y de adolescente siempre subía la falda a las chicas y por alguna extraña razón les pegaba balonazos muy fuertes.  Siempre iba con un balón debajo del brazo a todos los sitios.

Roberto es el primer novio de Candela, de la facultad. Es un chico guapo, alto y corpulento, también es de cadera ancha.  Tiene cuerpo de pera, de esos que sin estar gordo lo parecen.  Tiene una enorme seguridad en sí mismo. Se cree una eminencia, a pesar de ser un estudiante normalito; su actitud es como se le desearan todas las mujeres de la facultad, cuando en realidad solo le gusta a ella y tampoco demasiado.

Akanke es una cocinera que contratan para el bar. Es negra, nacida en Mali y llegó a España hace más de veinte años. Tiene la nacionalidad española y habla perfectamente castellano, aunque con un poco de acento francés, que es el idioma en el que murmura mientras cocina. Es una mujer llamativa y no sólo por su color, alta, guapa, de rasgos fuertes y con un cuerpo de negra cuando las negras tienen buen cuerpo.  Es muy prudente.  Llegó en patera, una mujer de la Cruz Roja la abrazó con una manta. Fue a un centro de acogida y luego la suerte le puso en el camino a un matrimonio que la crió en Madrid.

Musoke es la madre de Akanke. Un año tardó en llegar a Marruecos desde Mali y otro más para ahorrar el dinero suficiente para meterla en una patera en busca de Europa.  Al despedirse, las dos lloraron sin consuelo.

José Carlos es el hijo de Benito, más o menos de la edad de Candela y con ese aire que tienen los chicos de familia con dinero. Tiene una sonrisa preciosa, de las que inspiran confianza.

Conchita es una niña del colegio de Candela que siempre juega con ella en los recreos y se sientan juntas en clase. Comparten confidencias y el bocadillo de recreo. Al acabar el colegio, cada una va a un instituto distinto y no se vuelven a ver.

Isa y Cris son compañeras de instituto de Candela.  Con ellas empieza a ir a las discotecas, beber las primeras copas, besas a los primeros chicos y hasta irse de compras juntas.  Están más unidas entre ellas y eso se nota. No hay ninguna discusión pero se van distanciando.

Lorelain es la novia de IvánRubia de mechas puestas unas encima de otras, que le dan al pelo un color tostado de aspecto saludable.  Las cejas depiladísimas que remarca con lápiz, los labios casi siempre los lleva de color rosa intenso y la cara maquillada muchos más de la cuenta.  También es excesivo su pecho operado, que luce con generosos escotes.  La naturaleza la dotó de buen cuerpo y el gimnasio y el quirófano han hecho el resto, ella lo aprovecha para llevar siempre unos vaqueros ajustadísimos.  Es esteticién en un centro de estética.

Araceli es la hija de Benito y hermana de José Carlos.

Veruska (Visitación González) es una vidente de Albacete.  Es una señora rubia y estropeada.

Oliver es el secretario de Veruska.  Sus dientes blancos son demasiado grandes y recuerdan a la boca de un caballo.

Mariano es un masajista.  Está tremendamente gordo, respira haciendo mucho ruido y, o aprieta tan fuerte que hace daño o tan flojo que hace cosquillas.

Luis es un amigo de Matías.  Un chico guapo de cara, con el pelo rubio, que peina con un amplio tupé sujeto por una buena cantidad de laca.

Joaquín es un señor que debe tener cincuenta y pocos, es alto y, aunque no está gordo, luce la barriguita que casi todo tienen a esa edad y la mayoría desde bastante antes.  Tiene el pelo gris peinado para atrás y todavía le queda mucho del hombre guapo que seguro fue. Tiene un deje madrileño que todavía le sale, sobre todo cuando habla entre risas.  Hace tiempo que salió de su barrio, si es que del barrio se llega a salir alguna vez.  Se crió en un poblado cerca de Villaverde, muy cerca de la carretera de Andalucía.  Su padre recogía chatarra y su madre limpiaba escaleras.  Su manera de andar, de moverse ágilmente y de controlar su forma tan dinámica todo lo que le rodea le dan aire de seductor.

Daniel es el hijo de Joaquín.

Angustias es una señora del pueblo.  Parece cambiar nunca.  Siempre fue vieja y siempre tuvo pocos dientes.

Doña Francisca es la madre de Matías.

 

El Cancerbero

Es el bar donde trabajan las tres.  Se lo dejó a su madre un novio que tuvo.  Es un bar normal, un bar de barrio al que van casi siempre los mismos clientes que les permite vivir a las tres con cierto desahogo.  El menú vale diez con cincuenta y puedes elegir entre tres primeros, tres segundos y tres postres, que suelen repetir cada semana. Casi todo el mundo que va a comer a mediodía, trabaja en una oficinas que hay en un par de edificios que inauguraron hace seis o siete años y que le dieron vida al barrio.  También hay una comisaría cerca y es frecuente que el bar esté lleno de policías.  El bar está lleno desde la una hasta pasadas las cuatro.

 

Los lugares

La trama se desarrolla en Madrid.  Sobre todo, en El Cancerbero, un bar de un barrio de la capital. También se habla de la cárcel de Carabanchel, del estadio Santiago Bernabéu, de Villaverde, del Teatro Real , el barrio de Justicia.

El piso de la vidente en uno de los mejores barrios de Madrid.  No es muy grande y da la sensación de que el tiempo no ha pasado por ese lugar desde hace un siglo.  Parece como si fuera un piso señorial en miniatura.  Los muebles antiguos, como sacados de una serie inglesa, las paredes tapizadas en tela, los marcos de plata con fotos de estudio en las que sólo aparece una mujer.  Hay jarrones de porcelana, candelabros de plata, las cortinas de tela gruesa verde oscuro con apariencia de terciopelo, tan pesadas que parecen sostenerse como si fueran columnas en el suelo de tarima antigua. Entra poco luz por las ventanas.

El sitio de masajes, con un pasillo enmoquetado en verde muy oscuro y paredes granete, algo siniestro.  La luz es tenue.  El cuarto está iluminado con velas, un buda metal en el suelo, al lado de un cuenco dorado y un colchón finito con algunas toallas encima perfectamente dobladas.

Un local de hamburguesas nuevo que hay en el centro de Madrid, en el que pagas dos hamburguesas y te dan tres.

El bar de copas en uno de los barrios más caros de Madrid en el que ponen flamenco, sevillanas, rumbas y algo de salsa.  Es un poco retro, casi hortera, casposo incluso.

La casa de Tomás es antigua, grande y desordenada, con tres balcones por los que entra luz y el bullicio de una plaza céntrica donde conviven viejos, pijos que se creen bohemios, niños, perros, yonquis de paso, turistas arrastrados maletas y manteros dispuestos a salir corriendo en cualquier momento.

El restaurante de Joaquín.

El piso de Joaquín en el sexto piso de un portal señorial.

La casa del pueblo que huele a cerrado.

 

Asimismo, se mencionan Albacete, La Mancha, Cádiz, Mali, Marruecos, Granada, Valencia, Alicante, Toledo.

Misueño es el hotelito que está construyendo Joaquín.

 

Referencias 

 

Entidades o instituciones:
  • Cruz Roja
  • Hay numerosas referencias al Real Madrid

 

Música:
  • Suspiros de España; Roberto Carlos y El gato que está triste y azul; Alejandro Sanz; baladas, coplas (en las que todo acaba en tragedia), canciones tristes y desamor; ópera, El oro del Rin de Wagner; música latina.

 

Cine: 
  • Tarzán en las películas antiguas
  • Pretty Woman con Richard Gere y Julia Roberts, en la escena de la ópera La Traviata.

 

Televisión: 
  • La 2
  • Gran Hermano y algunos concursos de talentos.
 
Raza de perro: 
  • Beagle

 

Marcas:
  • Un coche Mercedes Azul metalizado
  • Ford Fiesta
  • Ginebra Seagram’s
  • Coca-Colas
 
Juegos:
  • La play

 

En resumen… «Candela»

La historia de Candela ha llegado en un buen momento.  En pleno confinamiento, cuando ya los días se acumulaban, la fuerza mental empezaba a flaquear y la necesidad de salir asomaba ya apremiante.  Creo que ya os he contado que durante esta situación (y si no es así, lo hago ahora), me ha costado mucho concentrarme.  Por eso, necesitaba un relato como el de este libro, algo cotidiano, sencillo, fácil de leer, sin grandes complicaciones pero con contenido, con realidad y, sobre todo, con un toque de sentido del humor.

Además, te queda la sensación, después de pasar unos ratos entretenidos (en mi caso, dos tardes), de que hay mensaje.  Y ¿cuál es? Pues la moraleja es que se puede cambiar, sin que sea necesario que te pase algo extraordinario.  Sencillamente, que está en nuestra mano dar un vuelco a nuestro rumbo en un momento determinado. En este punto de la vida de Candela, se producen cambios que, sin pretenderlo o sin ser una verdadera revolución, modifican su trayectoria.  Es casi imposible no sentirte un poco amiga suya desde el principio.

Ella es una mujer maravillosa y no lo sabe, de buen corazón y con las preocupaciones habituales.  Al principio, se centra en lo negativo de su vida, en esos detalles que le han influido desde su niñez, como el parche de su madre y ese culo ancho.  No ve más allá de la mala suerte de su familia, de su poca fortuna en el amor, de esas relaciones fallidas por diversos motivos.  Sin embargo, es una mujer querida, con personas que la aprecian y que tiene en su mano la llave para salir de esa cotidianidad que nos lleva muchas veces a donde no queremos.

A partir de ella, descubrimos también a su madre y a su abuela, dos mujeres muy diferentes, con caracteres completamente distintos y con formas opuestas de enfrentarse a su porvenir.  En definitiva, en el libro aparecen mujeres de tres generaciones, que efectivamente no han tenido suerte.  También conocemos cómo se relacionan, cómo son los vínculos entre ellas.  Y más en concreto, cómo es esa relación entre madre e hija, cómo se necesitan, se quieren, aunque sean inevitables las discusiones algunas veces.

Asimismo, detrás de la historia de Candela, hay otros temas que se tratan, no profundamente, simplemente pinceladas de realidad, de cosas que pasan a nuestro lado, que están ahí en nuestro día a día.  Por ejemplo, la soledad de los mayores, los complejos, las relaciones mal enfocadas y problemáticas, los celos, nuestras propias barreras hacia lo desconocido, el mundo rural, los abusos a menores o la existencia de personas tóxicas, peligrosas para todos aquellos que las rodean.  En todas estas cuestiones, creo que no hay una intención por parte del autor de dar lecciones.  Es más bien, un planteamiento, una muestra de lo que sucede en cualquier lugar, sin otra pretensión.

Además, me ha parecido muy adecuado que el libro esté contado en primera persona, porque de ese modo te acerca a la protagonista, es como si le estuvieses leyendo el pensamiento.  Y te das cuenta, de las tonterías que pasan muchas veces por nuestra cabeza, del tiempo que dedicamos a preocupaciones absurdas, a las vueltas que damos a lo que estarán pensando los demás, a las barreras que ponemos a dejarnos llevar, a proponer algo que nos apetece, a lanzarnos sin analizar todo al milímetro.

Y sí, efectivamente, me ha sorprendido que esté escrito por un hombre y que refleje tan acertadamente la naturaleza femenina. Las protagonistas de la novela son mujeres.  Me parece que el autor ha sido valiente, pero que ha conseguido su propósito.  En líneas generales, se ha acercado bastante a cómo puede llegar a pensar una mujer.

También me ha gustado que la acción se desarrolle fundamentalmente en un bar.  Esos espacios tan nuestros y que estamos echando tanto de menos.  Esos lugares donde pasan tantas cosas todos los días, esos sitios donde puedes observar un sinfín de actitudes, mirar a personajes de todo tipo y escuchar miles de conversaciones, tomando un café o un aperitivo.  En los bares pasa casi de todo y te invitan a compartir un rato, a fijarte en los demás, a disfrutar, a hablar del tiempo, del fútbol, de política o lo que acaba de pasar.  Por favor ¡recuperemos eso pronto!

En definitiva, os recomiendo su lectura porque es un libro entretenido y fácil de leer, una lectura que te hace pasar un buen rato.  Con Candela es imposible no emocionarse un poco, compartir sus preocupaciones, comprender algunas de sus decisiones, entenderla en sus miedos, ponerse nerviosa en sus citas y sonreír muchas veces con sus reacciones y pensamientos.  La novela está llena de sentido del humor y en muchas ocasiones sonríes por cómo te cuenta las cosas la protagonista o por las ocurrencias que tiene. 

Para terminar, os diré que no había leído hasta ahora nada de Juan del Val pero, a partir de ahora, estaré pendiente de lo que publique.  Por sus intervenciones en televisión, me parece una persona muy ingeniosa, con un evidente sentido del humor (demostrado en su cuenta de instagram).  Por supuesto, le invito a responder las 12 preguntas típicas de mis entrevistas para el blog.  ¡Espero sinceramente que acepte!

Y mientras tanto os animo a adentraros en la historia de «Candela» y, como siempre, ya sabéis, cuando lo hayáis leído ¡contadme vuestra opinión!

 

Mis fragmentos preferidos 

«… la vejez iguala la belleza destruyéndola…» (página 13)

«Siempre me resultó difícil la amistad, esa de la que algunas personas presumen, de la que se escribe en libros y sale en películas» (página 47)

«No basta con las ganas de estar bien para superar la tristeza, a veces no todo depende de la voluntad» (página 66)

«Cuando se tienen razones para odiar, crees que no odiar es perdonar» (página 85)

«A veces creo que la felicidad no es más que una capacidad.  Hay gente que la tiene para las matemáticas, otra para el deporte, otra para escribir… y alguna para ser feliz» (página 88)

«Cuatro mujeres tan distintas, cuatro vidas en las que como en la cocina que ya está apagada y oscura- hay grasa que no se quita, pero con la voluntad intacta de repartir y de recibir amor, con ganas de reír y sabiendo, sin que nadie no lo haya enseñado, que, a pesar de todo, la vida es siempre una oportunidad» (página 106)

«Parece que la vida empieza sólo el día que nacemos, pero no es verdad.  De vez en cuando todo empieza de nuevo» (página 109)

«Me encanta llorar cuando estoy contenta y cuando no sé muy bien por qué lloro» (página 161)

«Es lo que hacen todas las abuelas y todas las madres: hablar muy bien de ti cuando tú no estás» (página 177)

 

Los fragmentos que me hicieron reflexionar

«… cada una crece de una manera, se interesa por cosas distintas y el cariño se convierte en distancia» (página 47)

«Tener imaginación es propio de gente feliz» (página 59)

 

 

Palabras aprendidas

He aprendido palabras sobre la paella valenciana:

  • Bajoqueta: Una judía verde, por mucho que digan que es otra cosa.
  • Garrofó: Una especie de haba gorda.

 

 

 

 

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