Visita a la iglesia de la Magdalena de Zaragoza

Visita a la iglesia de la Magdalena de Zaragoza

Visita a la iglesia parroquial de Santa María Magdalena de Zaragoza 

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Siempre hay lugares en tu ciudad por descubrir, ser turista sin viajar es una alternativa muy atractiva que además te permite querer y apreciar más donde vives. Hace poco os conté una visita muy recomendable aquí, a dos joyas del Mudéjar de Zaragoza, hoy os animo a que os dejéis atrapar por otra maravilla, la iglesia de la Magdalena.

El pasado sábado 26 de octubre tuve la suerte de visitarla, de la mano de Alma Mater Museum.

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Primero consulté por las visitas a través de un correo electrónico.  En junio me respondieron indicándome que se habían iniciado las visitas guiadas a esta iglesia.  Si continuaba interesada debía ponerme en contacto con ellos para ver qué fechas estaban disponibles.

Contesté rápido que por supuesto seguía interesada y me comentaron que la siguiente fecha vacante era el sábado 26 de octubre, porque las visitas en sábado estaban muy solicitadas.  Faltaban muchos meses, pero acepté y me lo apunté en el calendario.

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Datos

Las visitas guiadas a la iglesia de la Magdalena son:

  • Por la mañana: jueves y sábado a las 11.00 horas
  • Por la tarde: jueves a las 17.30 horas

Para tener más información o poder reservar, hay que ponerse en contacto con Alma Mater Museum:

  • Teléfono: 976 39 94 88
  • Correo electrónico: info@almamatermuseum.com
  • Web: www.almamatermuseum.com
  • Dirección postal: Plaza de la Seo, 5, 50001, Zaragoza.

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Detalles

Precio de la visita: 5 euros, aunque hay tarifa reducida para estudiantes, personas de más de 65 años, personas con minusvalía y familias numerosas, entre otros colectivos.

El punto de encuentro es la puerta de la parroquia de la Magdalena, en la misma plaza de la Magdalena.

Como la gestión de la venta de las entradas la efectúan antes de empezar la visita, te agradecen que lleves el dinero lo más justo posible, para agilizar el inicio del recorrido.

En nuestro caso, el grupo fue muy reducido porque hubo gente que no se presentó y eso que los días previos te recuerdan la cita y la hora de comienzo.

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La iglesia de Santa María Magdalena es un espacio sagrado lleno de historia.  Un icono de la ciudad que el 17 de febrero de 2019 reabrió sus puertas tras 17 años de obras, con el objetivo de dar respuesta a las necesidades del barrio y sus gentes.

La restauración ha recuperado la imagen barroca de la parroquia, conservando pequeñas catas que dejan a la vista restos mudéjares y de otras reformas del templo.

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La visita

La guía nos enseñó primero unos mapas de la ciudad, para que pudiésemos ubicarnos y nos explicó también el contexto histórico.  Su ubicación habla de la importancia de esta iglesia desde sus orígenes, al estar situada en el extremo oriental del decumano romano, una de las las dos vías principales de la ciudad romana de Caesaraugusta.

En donde se sitúa actualmente la plaza de la Magdalena, se localizaba desde la época romana, y hasta 1867, la puerta de Valencia, abriendo la ciudad amurallada durante más de mil años.

Los orígenes de la Magdalena se remontan al siglo XII, estando ya documentada en 1126.  En un primer momento se construyó una iglesia románica, poco después de la conquista de Zaragoza por Alfonso I el Batallador en 1118.

En el siglo XV se terminó el nuevo templo mudéjar, en cuya construcción intervinieron los propios feligreses.  Se trata de un templo levantado con la fe de una comunidad que no le ha abandonado.

También la guía nos mostró una imagen de una iglesia fortaleza, con una torre vigía y vanos elevados.  Nos hizo fijarnos en que la iglesia tiene una sola nave y que no conserva tribuna.

Ha sufrido varias reformas y restauraciones.  Destaca la reforma del siglo XVIII, en la que los arquitectos Juan Yarza y Romero, y su hijo José Yarza Garín, reorientaron el edificio trasladando el acceso de la calle Mayor a la zona del ábside primigenio, en donde actualmente se sitúa el acceso principal.

En los siglos XX y XXI se han desarrollado varias restauraciones.  La última intervención se inició en el año 2002 y fue dirigida por los arquitectos Fernando Aguerri y José Ignacio Aguerri.

Su riqueza patrimonial e histórica, le ha garantizado el título de Bien de Interés Cultural, desde el año 1931.

Obras

Entre las obras de arte que alberga destacan en su interior numerosos ejemplos, como es el caso del retablo mayor – tallado por José Ramírez de Arellano en el siglo XVIII y en el que sobresale en su parte central la Glorificación de Santa María Magdalena-, el retablo de San Cristóbal y el retablo realizado por Damián Forment, a mediados del siglo XV.

Son de especial interés el órgano y la cripta, situada bajo el presbiterio.

Durante la visita a la iglesia de la Magdalena pudimos observar que, en el exterior sobresale la torre-campanario, paradigma del arte mudéjar y deudora de las torres mudéjares turolenses de San Martín y el Salvador.

Las vistas

Aunque es una lástima el sistema de protección que impide hacer las inevitables fotos con más facilidad, las vistas desde la torre son increíbles y no puedes resistirte a localizar los puntos más destacados de la ciudad desde esa altura.

Arriba pudimos disfrutar un rato de los tejados cercanos y de otras torres de Zaragoza, destacando el Pilar al fondo.

La parroquia del «Gallo», así apodada por la veleta que corona la torre, merece sin duda una visita y después, es mucho más que recomendable perderse por los bares cercanos para tomar el aperitivo, en una terracita si hace buen tiempo o en una de las completas barras de la zona, la oferta es muy completa y para todos los gustos.

¿A qué estáis esperando? Id reservando la próxima fecha disponible, porque probablemente tendréis que esperar un poco.  No obstante, os compensará la espera y, además, el tiempo vuela.

¡Y después contadme vuestra impresión!

 

 

Visita a dos joyas del Mudéjar de Zaragoza

Visita a dos joyas del Mudéjar de Zaragoza

«Visita a dos de las joyas del Mudéjar de Zaragoza»

Os cuento hoy una interesante visita que tuve la oportunidad de disfrutar hace unos días.

Se trata de una visita para descubrir dos de las joyas del Mudéjar menos conocidas de Zaragoza: el Monasterio de Canonesas del Santo Sepulcro y la Parroquieta de La Seo.

Son dos edificios únicos ubicados en el corazón de la ciudad y con muchos elementos en común, ya que tuvieron los mismos promotores y en ellos trabajaron los mismos artistas.

La Parroquieta de La Seo o capilla de San Miguel

Incluida en el catálogo mudéjar como Patrimonio de la Humanidad, es una capilla funeraria.

Esta capilla sorprende por su excelente colorido.

También destaca su extraordinario sepulcro en alabastro.

Y es impresionante su delicada techumbre de madera dorada.

Asimismo pudimos ver su cripta e inscripciones ocultas.

En el exterior de La Seo, pudimos observar que su actual fachada oculta la portada Mudéjar.

Durante el recorrido tuvimos la ocasión de fijarnos en pequeños detalles:

Y de recrearnos en la belleza de este edificio, uno de los más bonitos de Zaragoza.

Después la visita continuó hasta otro edificio, otra auténtica joya en el centro.

El Monasterio de Canonesas del Santo Sepulcro

Este Monasterio es el único edificio conventual de estilo mudéjar que ha llegado completo hasta nuestros días.

La mayor parte del Monasterio data del siglo XIV, momento en el que se construyeron el claustro, la Sala Capitular, la iglesia conventual, el refectorio o el dormitorio. Este núcleo mudéjar constituye lo más interesante del conjunto.

Está construido sobre los restos de las antiguas murallas romanas.

Lleva 700 años habitado y siendo un edificio vivo.

De hecho, es el único de esta orden que hay en España y está catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC).

Pierdes completamente la noción del tiempo cuando te adentras en su Sala Capitular y el Claustro.

Por otra parte, la visita nos permitió conocer el ayer y hoy de San Bruno.

Y adentrarnos en el barrio del Boterón, un espacio pequeño pero de gran personalidad.

Todo ello en el entorno de la Plaza de La Seo, centro religioso, económico y social de Zaragoza durante 2.000 años.

Esta visita la organiza Zaragoza Turismo.  Puedes ver toda la información aquí.  Tiene lugar el primer sábado de cada mes a las 10.30 horas, con salida en la puerta principal de la Parroquieta en Plaza de La Seo.

Sin duda, os recomiendo la «Visita a dos joyas del Mudéjar de Zaragoza» para descubrir estos dos espacios, que no todo el mundo de nuestra ciudad conoce.  Son dos horas en las que consigues desconectar del mundo, alejarte de ruidos y prisas, viajando hasta el pasado y al silencio.

Tened en cuenta que las visitas están limitadas a 35 personas y que han suscitado mucho interés.

 

 

Visita a la fábrica de cerveza Ámbar en Zaragoza

Visita a la fábrica de cerveza Ámbar en Zaragoza

Visita a la fábrica de cerveza Ámbar en Zaragoza

Hace poco tiempo, concretamente a finales de octubre, tuve la ocasión de visitar la fábrica de cerveza Ámbar, en pleno centro de Zaragoza.  Era mi segunda vez y eso me dio la oportunidad de fijarme más en los detalles, de interesarme por aquellas cosillas que habían quedado un poco pendientes.

Comenzamos con la visita, primero se presentó la guía (ahora mismo tengo dudas con su nombre, así que mejor no lo pongo), una chica muy simpática, que nos explicó todo y nos dejó hacer preguntas.  Para empezar, nos pusieron un vídeo sobre los orígenes de la fábrica, después nos dieron unas batas verdes (diferentes a las blancas de mi primera vez) y unos gorros muy poco favorecedores, pero obligatorios.

A continuación, nos indicaron las instrucciones que debíamos tener en cuenta.

Visita a la fábrica de cerveza Ámbar 1 Mis Palabras con Letras

La fábrica es un auténtico museo vivo de la cerveza, con más de cien años de historia. Desde que en el año 1900 hicieron la primera cerveza, no han cambiado de ubicación.  En el recinto original, conservan los métodos tradicionales de elaboración de la cerveza.

Es importante destacar que es la fábrica de cervezas más antigua de España aún en activo. Ubicada en el histórico barrio zaragozano de San José, es uno de los últimos resquicios del patrimonio industrial aragonés.

Durante la visita, se puede ver su maltería original de los años 30, los últimos tinos de fermentación abierta y, por supuesto, catar sus cervezas.

La maltería de Ámbar se estructura en cuatro plantas y les permite conservar íntegro el proceso de elaboración tradicional de la cerveza, desde que el cereal llega del campo hasta que la embotellan.

La sala de cocidas es la cocina del maestro cervecero, donde se combinan los distintos ingredientes para crear las recetas. Tienen dos, localizadas una enfrente de otra. La original, con calderas de cobre, es preciosa y está ya en desuso (aparece en la primera foto).  Allí pudimos probar distintos tipos de maltas.

Las nuevas, mucho más grandes, son de acero inoxidable.  No las pudimos ver, porque ese momento estaban limpiando y estaba el suelo mojado.

Durante la fermentación, gracias a la labor de la levadura el mosto se transforma en cerveza. En Ámbar disponen de dos opciones para fermentar: en la sala de tinos abiertos o en cerrado en los tanques verticales. La sala de tinos abiertos es una auténtica joya de la cervecería, es el único lugar donde se puede ver cómo trabaja la levadura.  En nuestra visita, los tinos estaban vacíos, aún así la sala es espectacular.

Una vez que las levaduras han hecho su trabajo transformando el mosto en cerveza, tienen un líquido al que los cerveceros llaman cerveza verde. Entonces pasa a las bodegas, allí, a cero grados y en completa oscuridad, la maduración de sus cervezas ronda aproximadamente el mes.

Actualmente Ámbar cuenta con 17 variedades, la gama española más amplia elaborada en una misma fábrica. Como curiosidad, nos contaron que la primera cerveza en España sin gluten, apta para celiacos, se hizo en esta fábrica.

Después de la estupenda visita a la fábrica de cerveza Ámbar, pudimos disfrutar de una cata de algunas de las cervezas que elabora esta fábrica.

Entre otras, yo opté por probar la cerveza Monte Perdido, elaborada con microflora salvaje a muy baja temperatura.  Se ha hecho por el centenario del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, para hacer honor a la cordillera ubicada en la comarca del Sobrarbe, Patrimonio de la Humanidad, y que este año 2018 celebra cien años como Parque Nacional.

El resultado de sabor que buscaban era: salvaje, complejo, rodeado de incertidumbre, sorprendente, divertido y con mucha chispa. Al probarla, según Ámbar, te encuentras con un líquido pálido en color, intenso en aromas frescos y verdes; a hierba, a resinas vegetales… y con un punto de acidez en boca que rompe con los cánones cerveceros más habituales.

Mi opinión 

No tengo un paladar tan exquisito como para encontrar tantos matices, me pareció una cerveza con un sabor distinto y, al mismo tiempo, agradable; desde luego, con un punto sorprendente.  Sí, me gustó y, cuando la tomé, intenté trasladarme, aunque fuese un instante, a esa auténtica maravilla que es Ordesa.

Antes la visita era gratuita y tenía muchísima lista de espera, incluso de un año.  Ahora tiene un precio de 6 euros y no hace falta esperar tanto.  Podéis ver toda la información aquí.  Hay 20 plazas totales disponibles por visita y es para mayores de 12 años (siempre acompañados de un adulto). De 12 a 18 años, la visita es gratuita.

Desde luego, os animo a que os apuntéis y conozcáis este lugar tan especial de Zaragoza.