Visita a dos joyas del Mudéjar de Zaragoza

Visita a dos joyas del Mudéjar de Zaragoza

«Visita a dos de las joyas del Mudéjar de Zaragoza»

Os cuento hoy una interesante visita que tuve la oportunidad de disfrutar hace unos días.

Se trata de una visita para descubrir dos de las joyas del Mudéjar menos conocidas de Zaragoza: el Monasterio de Canonesas del Santo Sepulcro y la Parroquieta de La Seo.

Son dos edificios únicos ubicados en el corazón de la ciudad y con muchos elementos en común, ya que tuvieron los mismos promotores y en ellos trabajaron los mismos artistas.

La Parroquieta de La Seo o capilla de San Miguel

Incluida en el catálogo mudéjar como Patrimonio de la Humanidad, es una capilla funeraria.

Esta capilla sorprende por su excelente colorido.

También destaca su extraordinario sepulcro en alabastro.

Y es impresionante su delicada techumbre de madera dorada.

Asimismo pudimos ver su cripta e inscripciones ocultas.

En el exterior de La Seo, pudimos observar que su actual fachada oculta la portada Mudéjar.

Durante el recorrido tuvimos la ocasión de fijarnos en pequeños detalles:

Y de recrearnos en la belleza de este edificio, uno de los más bonitos de Zaragoza.

Después la visita continuó hasta otro edificio, otra auténtica joya en el centro.

El Monasterio de Canonesas del Santo Sepulcro

Este Monasterio es el único edificio conventual de estilo mudéjar que ha llegado completo hasta nuestros días.

La mayor parte del Monasterio data del siglo XIV, momento en el que se construyeron el claustro, la Sala Capitular, la iglesia conventual, el refectorio o el dormitorio. Este núcleo mudéjar constituye lo más interesante del conjunto.

Está construido sobre los restos de las antiguas murallas romanas.

Lleva 700 años habitado y siendo un edificio vivo.

De hecho, es el único de esta orden que hay en España y está catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC).

Pierdes completamente la noción del tiempo cuando te adentras en su Sala Capitular y el Claustro.

Por otra parte, la visita nos permitió conocer el ayer y hoy de San Bruno.

Y adentrarnos en el barrio del Boterón, un espacio pequeño pero de gran personalidad.

Todo ello en el entorno de la Plaza de La Seo, centro religioso, económico y social de Zaragoza durante 2.000 años.

Esta visita la organiza Zaragoza Turismo.  Puedes ver toda la información aquí.  Tiene lugar el primer sábado de cada mes a las 10.30 horas, con salida en la puerta principal de la Parroquieta en Plaza de La Seo.

Sin duda, os recomiendo la «Visita a dos joyas del Mudéjar de Zaragoza» para descubrir estos dos espacios, que no todo el mundo de nuestra ciudad conoce.  Son dos horas en las que consigues desconectar del mundo, alejarte de ruidos y prisas, viajando hasta el pasado y al silencio.

Tened en cuenta que las visitas están limitadas a 35 personas y que han suscitado mucho interés.

 

 

Exposición «Julio Romero de Torres. Pintor de almas»

Exposición «Julio Romero de Torres. Pintor de almas»

He visitado otra interesante exposición y me apetece contaros un poco más sobre la misma, para que os animéis a ir a verla.

Se trata de la Exposición «Julio Romero de Torres. Pintor de Almas».

La muestra está ubicada en el Ibercaja Patio de la Infanta (en San Ignacio de Loyola, 16) y estará en la ciudad del 11 de junio al 8 de septiembre de 2019.

Aunque es una pena, la entrada a la exposición no es gratuita, ni siquiera para clientes de la entidad bancaria (detalle poco comprensible).

El horario es el siguiente: de lunes a sábado, de 11 a 14 y de 17 a 21 horas.  Los domingos y festivos de 11 a 14 horas.

En torno a la exposición, se organizan también actividades complementarias:

  • Visitas guiadas: los sábados a las 10.00 y a las 17.00 y los domingos a las 11 horas. También para grupos de hasta 30 personas.  Y tienen una duración de 60 minutos.
  • Taller para familias: Sábados y domingos a las 12.00 horas.  Adultos con niños de de 6 a 12 años. Grupos hasta 30 personas. Duración: 90 minutos.

Se han reunido treinta obras del pintor cordobés, pertenecientes todas ellas a colecciones particulares.  Es por tanto, una ocasión única de disfrutar de estas pinturas en el mismo espacio.

Además la muestra, fruto de una profunda investigación e identificación de las personas retratadas, otorga el protagonismo absoluto a la mujer en sus diferentes versiones.

Representa a la mujer liberada, a la transgresora, a la emancipada, sin distinciones y mostrando las distintas clases sociales.  Por eso, Romero de Torres es un pintor de almas.

Su obra refleja una pintura heredada de la mejor tradición española.

Nacido en una familia de artistas, es un pintor simbolista que, cronista de su tiempo, destaca por su estilo personal, en el que conjuga sentimiento popular y folclore.

Julio Romero de Torres (1874-1930) fue más que un pintor, fue un auténtico intelectual.

Su implicación en la vida cultural y social de su época le lleva a participar en las tertulias del Café Levante y a compartir mesa con grandes escritores y pensadores.  Como su querido amigo (e impulsor de estas tertulias): Ramón María del Valle-Inclán.

Además de otros escritores y pintores de la época, como José Augusto Martínez «Azorín», Santiago Rusiñol, Pío y Ricardo Baroja o José Gutiérrez Solana.

El artista cordobés fue, ante todo, un pintor de almas.

Un transgresor que iba más allá del rancio academicismo.  En realidad, está muy lejos del tópico folclórico de su temática.

Su poética andaluza posee fuentes de inspiración que le llevan a ser uno de los grandes simbolistas del siglo XX.

Hay que destacar su forma de de abordar los temas en sus pinturas.

La figura siempre aparece en primer término.  Mientras en segundo plano destacan algunos elementos que nos hacen pensar en un telón.

Las mujeres suelen ser las protagonistas de esa narrativa, pero no limitada a un objeto erótico o de deseo.

Cultiva la imagen de la condición femenina a través del Modernismo, del Simbolismo e incluso del Decadentismo, porque él es un artista libre.

Los distintos tipos de feminidad que aparecen en su pintura son ilimitados.

Estamos así ante mujeres poderosas, fuertes, desafiantes, ante la femme fatale que tanto fascinaba a Europa en ese momento y que, en España, parecía imposible aceptar.

Unas mujeres que parecen llenas de melancolía en paisajes oscuros, con una variedad cromática que no aleja de la tenebrosidad: azules, pardos, ocres y grises.

Entrevemos significados alegóricos y aparecen otros temas de interés, como la muerte, la vida, el amor, lo sagrado, lo profano o el mundo taurino y flamenco.

Julio Romero de Torres comprendió todo lo que había hacia atrás, bebió de las fuentes del arte, adquirió conocimientos y puso en cuestión lo formalmente establecido.

En 1914 el cordobés afirmó:

«La pintura ha de ser lo que fue siempre, porque desde los primitivos a Goya, pasando por tantos temperamentos y escuelas, el concepto fue el mismo, porque es eterno.

Valle-Inclán, el gran maestro, lo ha dicho de la manera más concisa y feliz: «Nada es como es, sino como se recuerda». La pintura debe ser la verdad vista a través del recuerdo«.

En definitiva, os animo a que visitéis la exposición:

  • Porque es una oportunidad única de disfrutar de estas obras en un solo espacio,
  • Porque este pintor retrata como nadie el alma femenina,
  • Por la variedad de mujeres que aparecen en estos cuadros, que nos permiten acercarnos a la marcada personalidad del artista.
  • Porque ahora os vais a fijar también en lo que aparece en segundo plano y en los detalles.

También porque vais a poder dar una vuelta por una de las joyas de nuestra ciudad, el Patio de la Infanta.  Sin lugar a dudas, unos de mis rincones preferidos por lo que puede observarse y por lo que esconde.

Pero eso… ¡¡os lo cuento en otra ocasión!! De momento, ya tenéis deberes…

 

Exposición «El dibujo español en el gusto privado»

Exposición «El dibujo español en el gusto privado»

Os invito hoy a dar una vuelta por una interesante exposición de dibujo.  En concreto, la Exposición «El dibujo español en el gusto privado.  Del Renacimiento a la Ilustración».

Esta muestra está ubicada en el Museo de Zaragoza (en la Plaza de los Sitios) y estará en la ciudad hasta el día 26 de mayo.  La entrada al Museo y a la exposición es gratuita. El horario de martes a sábado es de 10 a 14 y de 17 a 20 horas.  Los domingos y festivos de 10 a 14 horas.

La muestra surge como una propuesta del coleccionista zaragozano Félix Palacios.  Está comisariada por José Ignacio Calvo.  Y está organizada por el Gobierno de Aragón con la colaboración de la Fundación Goya en Aragón

Reúne sesenta y ocho dibujos, procedentes de ocho importantes colecciones privadas. Dibujos firmados por renombrados artistas españoles (o establecidos en España) que trabajaron en los siglos XVI, XVII, XVIII e inicios XIX.

En concreto hay sesenta dibujos, cinco grabados y un álbum, que pertenecen a siete coleccionistas particulares.

Durante el recorrido, podemos encontrar dibujos con los que grandes maestros de la pintura idearon sus cuadros.  Y otros través de los cuales expresaron sus ideas artísticas con una técnica distinta.

“El dibujo español en el gusto privado” se articula en tres bloques, uno dedicado al siglo del Renacimiento, otro al pleno Barroco y el último, a la Ilustración, y cuenta además con un área específica dedicada a Goya.

Estas obras sobre papel son, en su gran mayoría piezas a pluma, tinta o lápiz provenientes de cuadernos y anotaciones.

Una obra muy especial y de difícil conservación que se ha mantenido gracias a la labor de los coleccionistas y que ha sido supervisada en el montaje por la conservadora restauradora de obra gráfica del museo, Nerea Díez De Pinos.

Con esta exhibición, se pretende impulsar el conocimiento y la importancia del dibujo español.

Su concepción como obra menor cambió en la década de los setenta, gracias a las investigaciones de algunos profesores y a los fondos que han ido atesorando distintas entidades culturales.

El auge de esta técnica ha propiciado el interés de los coleccionistas privados en las últimas décadas.

Desde Zaragoza, la colección Félix Palacios ha servido de aglutinante para atraer a otras que se cuentan entre las más prestigiosas del país.

Entre ellas:

  • la colección de Juan Abelló,
  • la colección de Enrique Gutiérrez de Calderón (de la galaría Caylus de Madrid)
  • y la colección Colomer (director del Centro de Estudios de Europa Hispánica y el Center for Spain in America)

Sus propietarios han cedido al Museo una espléndida selección de piezas.

También prestan fondos para esta muestra:

  • Fernando Cardera Soler, embajador de España en París,
  • Carlos Juan Fitz-James Stuart y Martínez de Irujo, duque de Alba;
  • y Ángel Navarro Pardiñas.

Destacan tesoros como una revisión de ‘Las Meninas’ salida del lápiz de Goya, estudios de la figura humana de Francisco Bayeu, unas tarjetas de visita salidas de la tinta de Mengs o unas tres Marías dibujadas en pluma por el italiano Pietro Morone, que vivió en Zaragoza en el siglo XVI.

Un antiguo tópico llevó a la creencia de que los artistas españoles del pasado no tuvieron demasiado interés en dibujar, como si el genio o la tendencia a la improvisación los hubiera impulsado a hacer solo obras mayores sin reflexión previa sobre el papel.

En realidad se sabía poco del dibujo español, pero las mencionadas investigaciones, iniciadas en la década de 1970 por los profesores Diego Angulo y Alfonso E. Pérez Sánchez, pusieron los cimientos para un cambio radical de apreciación.

Es cierto que el dibujo en España tuvo una función predominantemente práctica, al servicio de esbozar primeras ideas y de fijarlas, o de reiterar modelos para aprovechamientos de los discípulos, asumiendo que su fragilidad los había bastante efímeros.

Es cierto también que hubo poco interés en coleccionarlos, con honrosas excepciones como las demostradas por el marqués del Carpio en el siglo XVII o algunos ilustrados del siglo XVIII, entre ellos Jovellanos.

Pero los fondos que han ido atesorando la Biblioteca Nacional de España, la Academia de San Fernando o el Museo del Prado, demuestran que la práctica del dibujo fue actividad esencial entre los artistas españoles.

La exposición nos lleva primero por el siglo del Renacimiento, después por el siglo del Barroco y por el siglo de la Ilustración.  Además de detiene en la figura de Goya y nos habla de la España del Antiguo Régimen.

Mi opinión: 

Os recomiendo la visita a esta exposición porque os va a sorprender gratamente.  Un lento recorrido por la misma, merece la pena ya que podréis disfrutar de dibujos de Pietro Morene (italiano), Pablo Scheppers (flamenco), Pedro Sánchez de Ezpeleta (nacido en la villa de Alagón) y Francisco Pacheco en la parte dedicada al Renacimiento.

En el siglo del Barroco podréis ver dibujos de Eugenio Cajés, Francisco de Herrera el Viejo, Vicente Carducho, José de Ribera, Alonso Cano, Antonio del Castillo, Bartolomé Esteban Murillo, Cornelio Schut, Francisco Rizi, Claudio Coello, Jerónimo de Bobadilla, Juan Antonio Conchillos Y Pedro de Ribera.

También contemplaréis y os detendréis en dibujos de Antonio González Velázquez, José Camarón Bonanat, Anton Rafael Mengs, Joaquín Inza, Luis Paret, Mariano Salvador Maella, Francisco y Ramón Bayeu, Francisco de Goya, Manuel y Juan Antonio Salvador Carmona, Alfonso Rodríguez y Gutiérrez, Jean-Dèmosthène Dugoure, Antonio Carnicero, Vicente López, Juan Gálvez y Rosario Weiss en el siglo de la Ilustración.

Como veis en los párrafos anteriores, hay autores imprescindibles.  Incluyendo a Goya, incansable dibujante, que recreó a la sanguina «Las Meninas» de Velázquez y varias efigies de artistas.

Además, cuando vayáis, aprovechad vuestra visita para ver la sección dedicada al Renacimiento del Museo, porque acaba de abrirse de nuevo al público.  Yo estoy deseando darme una vuelta para descubrir las novedades de este espacio, sus renovadas salas con un discurso renovado y piezas nunca vistas en Zaragoza.

¡Ya me contaréis qué os ha parecido!

Ascenso al Pico Robiñera

Ascenso al Pico Robiñera

Hoy comparto con vosotros mi felicidad cuando subí una montaña… Un sueño cumplido y tachado de la lista.

Concretamente os cuento el ascenso al Pico Robiñera, de 3.003 metros. Sus vistas son unas de las mejores de todo el Pirineo, ya que puedes ver las cimas más altas del Sobrarbe, destacando Las Tres Sorores y el macizo de la Munia.

Fue durante el pasado mes de julio.  Para que cundiese el día, madrugamos muchísimo y desayunamos con ganas, porque imaginábamos que la jornada iba a ser larga.  También, preparamos las mochilas con cosas de picar, comida y agua.

Desde Bielsa cogimos la carretera A-138 en dirección Francia, pasado el pueblo de Parzán, encontramos un desvío a mano izquierda que nos llevó hasta Chisagües. Allí comienza la pista forestal hacia la Plana de Petramula, unos 9 kilómetros sin asfaltar, por los que se puede circular sin problema.

Mi consejo es que accedas hasta la Plana (punto de partida del ascenso) con el coche, aunque te asuste un poco la primera pendiente, ya que te ahorrarás un buen trozo tanto a la subida como a la bajada.  Además hay espacio suficiente para aparcar.

Ya a pie, a pocos metros, hay que seguir una señal que indica Glaciar de la Munia.  Desde ahí comienza la subida, primero por una zona de prado.

Al principio, el camino se distinguía con facilidad y el paisaje era realmente espectacular.  Caminábamos a buen ritmo y buen ánimo, haciendo pequeñas paradas para recuperar la respiración correcta.

No nos cansábamos de mirar a nuestro alrededor.

Después de un buen rato, llegamos hasta un nevero que estuvo a punto de hacernos desistir.  Nos daba bastante respeto atravesarlo, por miedo a un resbalón.

Finalmente, no hicimos caso a los consejos de un montañero al que preguntamos y que se daba la vuelta para evitarlos. Y con bastante cuidado y enorme precaución, lo pasamos despacito.  Fue el primero, pero no el único.

El sendero continúa con una subida importante, antesala de una pedrera de 400 metros de desnivel. En el comienzo de la misma, perdimos un poco el sendero, pero no perdimos la ilusión.

Además nos encontramos con un padre de unos 70 años y su hija, un señor muy educado con el que fue un auténtico placer conversar.  Ellos estaban en la misma situación, pero tenían experiencia en otros tres mil.  Entre todos, conseguimos retomar el camino correcto.

El terreno pedregoso resultaba bastante incómodo y daba vértigo echar un ojo hacia arriba y también hacia abajo.  Fue una parte durísima, en la que a veces no sabías bien hacia dónde tirar.

Nos encontramos con personas que bajaban y nos decían que todavía nos quedaba la parte más complicada.  También nos daban ánimos, diciéndonos que en la cima las vistas compensaban el esfuerzo.

Cada pocos metros se hacía necesario parar y tomar aliento.

Sí, reconozco que estuve a punto de rendirme varias veces, de tirar la toalla… la montaña siempre iba a estar ahí esperándome.  Mi cabeza me decía que lo dejase, pero mi corazón me pedía seguir.

En esos momentos, os prometo que pensé en Rafa Nadal y su capacidad de sobreponerse a las dificultades, de luchar hasta que no queda ninguna posibilidad. Y continué.

En un punto en el que no sabíamos muy bien por dónde seguir, decidí hacer una parada larga, sentarme, comer algo en condiciones, beber agua y descansar un buen rato, dándole tiempo a mi mente, para recomponer un poco los esquemas y tener la energía necesaria.

Tuve claro que quería llegar y que es muy importante, aunque vayas en pareja o en grupo, llevar tu ritmo y marcar tus pasos, según te vayas viendo.

No hay que perder la ilusión en ningún momento, ni olvidar el objetivo.

Era el mes de julio, el día era largo y había tiempo para llegar, sin calcular horas, ni plazos.

Otro montañero acabó de darnos el aliento que nos faltaba.  Nos explicó bien y con detalle cómo seguir, lo que nos íbamos a encontrar y lo que nos quedaba.  Sus indicaciones y su ánimo hicieron el resto.

Estábamos convencidos.

Realmente, emocionaba ver las montañas de tú a tú, estar casi tocando el cielo.

En la parte alta, vimos dos cotas prácticamente iguales y sabíamos que la más lejana era la verdadera cima del Pico Robiñera.  Aún faltaba.

Por un instante, pensé que era casi imposible llegar hasta allí, no tenía nada claro que pudiésemos conseguir alcanzar la segunda cota, pero había que lograrlo estando tan cerca.

Al principio era un tramo ancho y cómodo, dentro de lo que cabe.  Luego, era más estrecho, junto a neveros y tenías que agarrarte a las paredes para poder avanzar.  Incluso me arañé un poco las manos, los brazos, las piernas.  Unos rasguños, nada más.

La emoción y la cercanía del objetivo nos daban fuerzas.

Y… ¡¡¡sí!!! ¡¡llegamos!!

¡¡Una recompensa increíble estar allí!! Sentimos alegría, entusiasmo, satisfacción… muchos sentimientos y todos buenos…

Volvimos a encontrarnos con el padre y la hija.  Nos advirtieron que el cielo se estaba poniendo muy negro y que había pronóstico de lluvia.  Nos aconsejaron bajar cuanto antes, porque el terreno podía ponerse muy resbaladizo.Y así lo hicimos, aunque primero nos hicimos unas cuantas fotillos y nos deleitamos con el increíble paisaje.

Creíamos que lo más difícil estaba hecho…. No. La bajada fue muy, muy, muy dura.  Las rodillas y los tobillos sufrían un montón con el desnivel.

Se hizo larga, muy, muy larga.  El dolor en las piernas era bastante fuerte y daba terror imaginar las agujetas que íbamos a tener.   Os puedo asegurar que me duraron una semana entera, en la que cualquier escalón o pequeña rampita era un mundo.

Y al final ¡terminamos la aventura!

Quitarnos las botas al llegar al coche fue un alivio maravilloso.  Beberme después una caña bien fría fue un premio estupendo.  Recordar la cima y el esfuerzo hecho es dibujarnos una sonrisa y valorar el logro.

¡Es un recuerdo imborrable! Desde luego, la sensación fue única, sin embargo veo complicado ascender otro tres mil.  Sobre todo, porque dicen que es el más sencillo del Pirineo y resultó bastante difícil para nosotros.

Aunque bien pensado… ¡nunca se sabe!

 

Exposición «Pablo Serrano. Retratista retratado»

Exposición «Pablo Serrano. Retratista retratado»

    

El pasado 20 de diciembre tuve la suerte de asistir a una visita guiada a la Exposición temporal «Pablo Serrano.  Retratista retratado«, de la mano de la comisaria María Luisa Grau Tello.

La muestra puede verse en el IAACC (Instituto Aragonés de Arte y Cultura Contemporáneos) Pablo Serrano de Zaragoza.

La exposición Pablo Serrano, retratista retratado plantea una doble mirada en torno al escultor de Crivillén, tomando el género del retrato como eje central desde el que se observa al escultor, pero también al hombre.

En la misma, se plantea un recorrido expositivo que toma como eje central el género del retrato a través de la escultura, con sus célebres Interpretaciones al retrato, y de la creación fotográfica, con escenas que rememoran la figura de Pablo Serrano artista y conforman un conjunto fotográfico con valor artístico e interés documental.

        

La muestra ha sido comisariada desde el centro con fondos propios y el préstamo de tres piezas pertenecientes a colecciones privadas:

  • la Interpretación al retrato de José Camón Aznar, de la Fundación Ibercaja;
  • un retrato fotográfico de Pablo Serrano prestado por la Fundación Alberto Schommer
  • y un autorretrato de Pablo Serrano, de la colección Serrano Spadoni.

La exposición comienza introduciéndonos en la vida artística y personal de Pablo Serrano retratista.

A lo largo de la galería acristalada (planta 01), se disponen un total de 18 retratos, pertenecientes a una de sus series más personales y la única en la que trabajó durante toda su carrera: Interpretaciones al retrato.

Retratos de célebres personalidades a nivel nacional e internacional: los principales científicos, empresarios e intelectuales.  Todos ellos ocuparon el contexto cultural de la segunda mitad del siglo XX e influyeron en la proyección profesional, artística y personal del escultor.

Primera parte

Esta primera parte está, por tanto, dedicada al modelado de algunos de los coetáneos que el escultor redefinió en la intimidad de su taller a partir de la reinterpretación.

    

Al examinarlos, los mismos retratos son capaces de narrarnos cómo Pablo Serrano observó, aprendió y materializó con escayola, no únicamente la presencia física del retratado, sino su «rostro metafísico», tal y como el mismo artista afirmaba.

   

En palabras de la comisaria de la exposición, lo más destacable de este artista, es su capacidad de expresar lo que somos, su capacidad de captar la esencia.

   

Como curiosidad, también nos contó que la mujer de uno de los retratados, le dijo a su marido que la escultura «es más tú que tú mismo».

    

Segunda parte

La segunda parte de la muestra (Entreplanta 01) se enmarca bajo el título, Pablo Serrano retratado.  En la misma, se reseña la iniciativa del artista por proyectar su imagen pública tras los primeros éxitos gestados a su llegada a España y su cada vez más notable presencia en las publicaciones de la época y entrevistas.

Este recorrido expositivo revela al visitante, a través de la fotografía, cómo le vieron e inmortalizaron en reportajes encargados por el propio Serrano, algunos de los fotógrafos más importantes de la época: Juan Dolcet, Nicolás Müller, Núñez Larraz, Ibáñez o Henry Ries.   Y también proyectos de creación artística, como es el caso de Alberto Schommer.

    

Todas estas imágenes son un testimonio de la relación de Serrano con su obra en distintos ambientes, que no solo muestran la dimensión profesional, sino también la más humana a través de su vida en común con la artista Juana Francés.

A partir de la creación fotográfica de la época, se presenta un repertorio muy heterogéneo de escenas que rememoran la figura de Pablo Serrano artista y conforman un conjunto fotográfico con valor artístico e interés documental.

     

Autorretrato

Cómo vio, cómo le vieron, pero ¿cómo se miró a sí mismo Pablo Serrano?

La exposición se cierra haciendo alusión a Pablo Serrano autorretratado. A partir de una selección de autorretratos se plantea al visitante cómo Pablo Serrano se miró a sí mismo y descubrimos algunas curiosidades como que el mismo Serrano se sentía identificado física e intelectualmente con la figura de Unamuno.

Visitas guiadas en 2019

Si te interesa esta exposición y quieres que te la expliquen con detalle, se han organizado visitas guiadas a la exposición a cargo de la comisaria María Luisa Grau Tello, en las siguientes fechas:

  • Días: 31 de enero, 21 de febrero y 28 de marzo de 2019
  • Hora: 18:30 horas (una hora de duración)
  • Es necesaria reserva previa (máximo 25 personas pro visita) en: difusionmpabloserrano@aragon.es. Especificar nombre, fecha y número de teléfono

Mi recomendación: ¡no os la perdáis! y si podéis hacer la visita guiada ¡mucho mejor!