Exposición «Julio Romero de Torres. Pintor de almas»

Exposición «Julio Romero de Torres. Pintor de almas»

He visitado otra interesante exposición y me apetece contaros un poco más sobre la misma, para que os animéis a ir a verla.

Se trata de la Exposición «Julio Romero de Torres. Pintor de Almas».

La muestra está ubicada en el Ibercaja Patio de la Infanta (en San Ignacio de Loyola, 16) y estará en la ciudad del 11 de junio al 8 de septiembre de 2019.

Aunque es una pena, la entrada a la exposición no es gratuita, ni siquiera para clientes de la entidad bancaria (detalle poco comprensible).

El horario es el siguiente: de lunes a sábado, de 11 a 14 y de 17 a 21 horas.  Los domingos y festivos de 11 a 14 horas.

En torno a la exposición, se organizan también actividades complementarias:

  • Visitas guiadas: los sábados a las 10.00 y a las 17.00 y los domingos a las 11 horas. También para grupos de hasta 30 personas.  Y tienen una duración de 60 minutos.
  • Taller para familias: Sábados y domingos a las 12.00 horas.  Adultos con niños de de 6 a 12 años. Grupos hasta 30 personas. Duración: 90 minutos.

Se han reunido treinta obras del pintor cordobés, pertenecientes todas ellas a colecciones particulares.  Es por tanto, una ocasión única de disfrutar de estas pinturas en el mismo espacio.

Además la muestra, fruto de una profunda investigación e identificación de las personas retratadas, otorga el protagonismo absoluto a la mujer en sus diferentes versiones.

Representa a la mujer liberada, a la transgresora, a la emancipada, sin distinciones y mostrando las distintas clases sociales.  Por eso, Romero de Torres es un pintor de almas.

Su obra refleja una pintura heredada de la mejor tradición española.

Nacido en una familia de artistas, es un pintor simbolista que, cronista de su tiempo, destaca por su estilo personal, en el que conjuga sentimiento popular y folclore.

Julio Romero de Torres (1874-1930) fue más que un pintor, fue un auténtico intelectual.

Su implicación en la vida cultural y social de su época le lleva a participar en las tertulias del Café Levante y a compartir mesa con grandes escritores y pensadores.  Como su querido amigo (e impulsor de estas tertulias): Ramón María del Valle-Inclán.

Además de otros escritores y pintores de la época, como José Augusto Martínez «Azorín», Santiago Rusiñol, Pío y Ricardo Baroja o José Gutiérrez Solana.

El artista cordobés fue, ante todo, un pintor de almas.

Un transgresor que iba más allá del rancio academicismo.  En realidad, está muy lejos del tópico folclórico de su temática.

Su poética andaluza posee fuentes de inspiración que le llevan a ser uno de los grandes simbolistas del siglo XX.

Hay que destacar su forma de de abordar los temas en sus pinturas.

La figura siempre aparece en primer término.  Mientras en segundo plano destacan algunos elementos que nos hacen pensar en un telón.

Las mujeres suelen ser las protagonistas de esa narrativa, pero no limitada a un objeto erótico o de deseo.

Cultiva la imagen de la condición femenina a través del Modernismo, del Simbolismo e incluso del Decadentismo, porque él es un artista libre.

Los distintos tipos de feminidad que aparecen en su pintura son ilimitados.

Estamos así ante mujeres poderosas, fuertes, desafiantes, ante la femme fatale que tanto fascinaba a Europa en ese momento y que, en España, parecía imposible aceptar.

Unas mujeres que parecen llenas de melancolía en paisajes oscuros, con una variedad cromática que no aleja de la tenebrosidad: azules, pardos, ocres y grises.

Entrevemos significados alegóricos y aparecen otros temas de interés, como la muerte, la vida, el amor, lo sagrado, lo profano o el mundo taurino y flamenco.

Julio Romero de Torres comprendió todo lo que había hacia atrás, bebió de las fuentes del arte, adquirió conocimientos y puso en cuestión lo formalmente establecido.

En 1914 el cordobés afirmó:

«La pintura ha de ser lo que fue siempre, porque desde los primitivos a Goya, pasando por tantos temperamentos y escuelas, el concepto fue el mismo, porque es eterno.

Valle-Inclán, el gran maestro, lo ha dicho de la manera más concisa y feliz: «Nada es como es, sino como se recuerda». La pintura debe ser la verdad vista a través del recuerdo«.

En definitiva, os animo a que visitéis la exposición:

  • Porque es una oportunidad única de disfrutar de estas obras en un solo espacio,
  • Porque este pintor retrata como nadie el alma femenina,
  • Por la variedad de mujeres que aparecen en estos cuadros, que nos permiten acercarnos a la marcada personalidad del artista.
  • Porque ahora os vais a fijar también en lo que aparece en segundo plano y en los detalles.

También porque vais a poder dar una vuelta por una de las joyas de nuestra ciudad, el Patio de la Infanta.  Sin lugar a dudas, unos de mis rincones preferidos por lo que puede observarse y por lo que esconde.

Pero eso… ¡¡os lo cuento en otra ocasión!! De momento, ya tenéis deberes…

 

Exposición «El dibujo español en el gusto privado»

Exposición «El dibujo español en el gusto privado»

Os invito hoy a dar una vuelta por una interesante exposición de dibujo.  En concreto, la Exposición «El dibujo español en el gusto privado.  Del Renacimiento a la Ilustración».

Esta muestra está ubicada en el Museo de Zaragoza (en la Plaza de los Sitios) y estará en la ciudad hasta el día 26 de mayo.  La entrada al Museo y a la exposición es gratuita. El horario de martes a sábado es de 10 a 14 y de 17 a 20 horas.  Los domingos y festivos de 10 a 14 horas.

La muestra surge como una propuesta del coleccionista zaragozano Félix Palacios.  Está comisariada por José Ignacio Calvo.  Y está organizada por el Gobierno de Aragón con la colaboración de la Fundación Goya en Aragón

Reúne sesenta y ocho dibujos, procedentes de ocho importantes colecciones privadas. Dibujos firmados por renombrados artistas españoles (o establecidos en España) que trabajaron en los siglos XVI, XVII, XVIII e inicios XIX.

En concreto hay sesenta dibujos, cinco grabados y un álbum, que pertenecen a siete coleccionistas particulares.

Durante el recorrido, podemos encontrar dibujos con los que grandes maestros de la pintura idearon sus cuadros.  Y otros través de los cuales expresaron sus ideas artísticas con una técnica distinta.

“El dibujo español en el gusto privado” se articula en tres bloques, uno dedicado al siglo del Renacimiento, otro al pleno Barroco y el último, a la Ilustración, y cuenta además con un área específica dedicada a Goya.

Estas obras sobre papel son, en su gran mayoría piezas a pluma, tinta o lápiz provenientes de cuadernos y anotaciones.

Una obra muy especial y de difícil conservación que se ha mantenido gracias a la labor de los coleccionistas y que ha sido supervisada en el montaje por la conservadora restauradora de obra gráfica del museo, Nerea Díez De Pinos.

Con esta exhibición, se pretende impulsar el conocimiento y la importancia del dibujo español.

Su concepción como obra menor cambió en la década de los setenta, gracias a las investigaciones de algunos profesores y a los fondos que han ido atesorando distintas entidades culturales.

El auge de esta técnica ha propiciado el interés de los coleccionistas privados en las últimas décadas.

Desde Zaragoza, la colección Félix Palacios ha servido de aglutinante para atraer a otras que se cuentan entre las más prestigiosas del país.

Entre ellas:

  • la colección de Juan Abelló,
  • la colección de Enrique Gutiérrez de Calderón (de la galaría Caylus de Madrid)
  • y la colección Colomer (director del Centro de Estudios de Europa Hispánica y el Center for Spain in America)

Sus propietarios han cedido al Museo una espléndida selección de piezas.

También prestan fondos para esta muestra:

  • Fernando Cardera Soler, embajador de España en París,
  • Carlos Juan Fitz-James Stuart y Martínez de Irujo, duque de Alba;
  • y Ángel Navarro Pardiñas.

Destacan tesoros como una revisión de ‘Las Meninas’ salida del lápiz de Goya, estudios de la figura humana de Francisco Bayeu, unas tarjetas de visita salidas de la tinta de Mengs o unas tres Marías dibujadas en pluma por el italiano Pietro Morone, que vivió en Zaragoza en el siglo XVI.

Un antiguo tópico llevó a la creencia de que los artistas españoles del pasado no tuvieron demasiado interés en dibujar, como si el genio o la tendencia a la improvisación los hubiera impulsado a hacer solo obras mayores sin reflexión previa sobre el papel.

En realidad se sabía poco del dibujo español, pero las mencionadas investigaciones, iniciadas en la década de 1970 por los profesores Diego Angulo y Alfonso E. Pérez Sánchez, pusieron los cimientos para un cambio radical de apreciación.

Es cierto que el dibujo en España tuvo una función predominantemente práctica, al servicio de esbozar primeras ideas y de fijarlas, o de reiterar modelos para aprovechamientos de los discípulos, asumiendo que su fragilidad los había bastante efímeros.

Es cierto también que hubo poco interés en coleccionarlos, con honrosas excepciones como las demostradas por el marqués del Carpio en el siglo XVII o algunos ilustrados del siglo XVIII, entre ellos Jovellanos.

Pero los fondos que han ido atesorando la Biblioteca Nacional de España, la Academia de San Fernando o el Museo del Prado, demuestran que la práctica del dibujo fue actividad esencial entre los artistas españoles.

La exposición nos lleva primero por el siglo del Renacimiento, después por el siglo del Barroco y por el siglo de la Ilustración.  Además de detiene en la figura de Goya y nos habla de la España del Antiguo Régimen.

Mi opinión: 

Os recomiendo la visita a esta exposición porque os va a sorprender gratamente.  Un lento recorrido por la misma, merece la pena ya que podréis disfrutar de dibujos de Pietro Morene (italiano), Pablo Scheppers (flamenco), Pedro Sánchez de Ezpeleta (nacido en la villa de Alagón) y Francisco Pacheco en la parte dedicada al Renacimiento.

En el siglo del Barroco podréis ver dibujos de Eugenio Cajés, Francisco de Herrera el Viejo, Vicente Carducho, José de Ribera, Alonso Cano, Antonio del Castillo, Bartolomé Esteban Murillo, Cornelio Schut, Francisco Rizi, Claudio Coello, Jerónimo de Bobadilla, Juan Antonio Conchillos Y Pedro de Ribera.

También contemplaréis y os detendréis en dibujos de Antonio González Velázquez, José Camarón Bonanat, Anton Rafael Mengs, Joaquín Inza, Luis Paret, Mariano Salvador Maella, Francisco y Ramón Bayeu, Francisco de Goya, Manuel y Juan Antonio Salvador Carmona, Alfonso Rodríguez y Gutiérrez, Jean-Dèmosthène Dugoure, Antonio Carnicero, Vicente López, Juan Gálvez y Rosario Weiss en el siglo de la Ilustración.

Como veis en los párrafos anteriores, hay autores imprescindibles.  Incluyendo a Goya, incansable dibujante, que recreó a la sanguina «Las Meninas» de Velázquez y varias efigies de artistas.

Además, cuando vayáis, aprovechad vuestra visita para ver la sección dedicada al Renacimiento del Museo, porque acaba de abrirse de nuevo al público.  Yo estoy deseando darme una vuelta para descubrir las novedades de este espacio, sus renovadas salas con un discurso renovado y piezas nunca vistas en Zaragoza.

¡Ya me contaréis qué os ha parecido!

Exposición «Dalí atómico»

Exposición «Dalí atómico»

Hoy os cuento mi visita a la exposición «Dalí atómico» en CaixaForum Zaragoza.  Va a estar en la ciudad hasta el día 9 de junio.

«La explosión atómica del 6 de agosto de 1945 me estremeció sísmicamente.  Desde aquel momento el átomo fue mi tema preferido.  Muchos de los paisajes pintados en ese período expresan el miedo que experimenté con la noticia de aquella explosión» Salvador Dalí, Confesiones inconfesables, 1973.

La explosión de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki causaron una profunda impresión en Dalí que, a partir de ese momento, mostró un creciente interés por la ciencia, que le llevaría a su «etapa atómica».

«Leda atómica» es una de las obras realizadas por el pintor bajo este nuevo signo.  Por aquel entonces, Dalí vive en con Gala en Estados Unidos, donde llegaron en 1940 huyendo de la Segunda Guerra Mundial.  Entre 1946 y 1947 instala su taller cerca de la ciudad de Monterrey, en un lugar tranquilo, agradable e ideal para trabajar.

Dalí se siente muy cómo en ese entorno, ya que le recuerda al cabo de Creus y su añorado Cadaqués.  Además de Leda atómica, allí pinta las obras que presenta en su próxima exposición de la Bignou Gallery de Nueva York.

En la obra «Leda atómica» Dalí vuelve la mirada al Renacimiento, al estudio de la perspectiva, a los clásicos, pero también a la física atómica, pues en ella todo flota, todo está en suspensión, como en el interior de un átomo, igual que los electrones alrededor del núcleo atómico.

«Leda atómica» proyecta la preocupación del artista por los acontecimientos de su época y al mismo tiempo condensa muchos de sus intereses particulares: la ciencia, el paisaje, la mitología y Gala, su compañera, inspiradora y musa.

En el conjunto de su trayectoria, esta pintura representa la transición entre las llamadas época atómica y etapa mística nuclear.  Dalí nunca se desprende de Leda atómica, y en los años sesenta decide situarla en un lugar preeminente de su Teatro-Museo en Figueres.

La ciencia es uno de los grandes temas subyacentes en «Leda atómica».  Dalí se interesa por el universo científico desde su adolescencia, y el cambio de paradigma que revoluciona la física a principios del siglo XX ejerce en él una gran influencia.

Durante la época surrealista, le conduce al método paranoicocrítico de interpretación de la realidad, en el que combina sus conocimientos sobre física con otros basados en el psicoanálisis freudiano.  Más tarde, vincula directamente su pintura a las teorías sobre la estructura atómica.

Cuando Dalí pinta «Leda atómica» se halla al final del un proceso de cambio iniciado en los años cuarenta, cuando, sin abandonar los temas que lo estimulan, quiere emular a los clásicos. Así pues, abandona el método paranoicocrítico y abraza la física atómica mientras dirige su atención hacia el Renacimiento, con Rafael en su punto de mira.

Este retorno al pasado se traduce por una parte en el tema escogido, el mito de Leda y el cisne, que ya trataron grandes maestros renacentistas.  Por otra parte, el uso de la perspectiva áurea se vuelve habitual en las pinturas de este período.

El estudio llevado a cabo en «Dalí atómico» revela cómo Dalí ha dejado atrás los experimentos juveniles y la militancia surrealista para construir una nueva concepción de su arte.

Esta transformación, que tiene como base la física nuclear, culmina con el período místico-nuclear, en el que combina sus sentimientos religiosos con los avances relacionados con la fisión y la fusión nucleares.  Su destino, a partir de ese momento, será To become a classic (llegar a ser un clásico).

Cuando Salvador Dalí presenta por primera vez esta obra en la Bignou Gallery de Nueva York, el 25 de noviembre de 1947, declara que dicha pintura va a ser su primera obra maestra.

En esta exposición se ha reconstruido ese ambiente original de aquella primera vez en la referida Galería. Y también el del taller de Dalí en aquel momento, los objetos de los que se rodeaba y el proceso creativo que lleva a esta interesante obra.

En esa primera presentación de la obra, Dalí expone el cuadro inacabado, con el propósito de que el público interesado pueda estudiar su técnica de ejecución junto su libro manual para artistas, 50 secretos mágicos para pintar, a punto de ser publicado.

Todo ello pone de manifiesto su voluntad de expresar su profundo interés por los procedimientos técnicos y pictóricos al estilo de los grandes clásicos renacentistas.

En su estudio, el artista se rodea de objetos e imágenes que a menudo le sirven de modelo o inspiración, ya se la reproducción de una pintura de Rafael en el mástil del caballete o el cisne disecado de «Leda atómica».

Según él, el taller debe contar con una buena iluminación natural, un sillón cómodo y los utensilios necesarios para pintar.

Dalí realiza un concienzudo trabajo preparatorio, consistente en croquis, esbozos, fotografías, calcos, estudios y dibujos previos.

La idea que el pintor tiene en mente, Gala-Leda, se transforma en un apunte rápido y enérgico, o bien en dibujos preciosistas o estudios de alguna zona concreta que el artista desarrolla con detalle, como el pedestal o el rostro, que trata de con gran riqueza de recursos técnicos.

El pintor también utilizar la fotografía, ya sea en forma de recordatorio de la modelo -Gala posando para Leda- o bien para registrar la evolución de los dibujos que conformarán la pintura final.

El estudio técnico de «Leda atómica» revela que el artista aplica las capas pictóricas sobre el lienzo siguiendo sus propias indicaciones escritas en 50 secretos mágicos para pintar.

Tras un minucioso proceso, creativo y de trabajo al estilo tradicional, Dalí no escatima en esfuerzos ni tiempo para hallar los materiales y las técnicas pictóricas más adecuados, que muestran su respecto por la técnica y el oficio y su preocupación porque sus obras perduren.

Sin duda, la exposición es muy interesante porque incluye 39 piezas entre óleos, dibujos preparatorios, fotografías, audiovisuales y documentos.

El espacio con amplios cortinajes rojos que rodean el cuadro resulta impresionante.  Además Dalí le buscó un marco ampuloso, de color negro. Y a su alrededor se muestran los dibujos preparatorios que indican la minuciosidad con la que trabajaba el pintor.

Además es muy entretenida, porque la muestra se completa con cuatro audiovisuales, una sala donde se explica el mito de Leda y el cisne, otra que explica de forma didáctica la proporción áurea y una última que visualiza el fenómeno del levitrón (campo de fuerzas activado por un electroimán), que permite a un objeto flotar, como en el cuadro.

En definitiva, os recomiendo la visita a esta exposición.

Exposición «Cierta luz. De fotógrafas aragonesas»

Exposición «Cierta luz. De fotógrafas aragonesas»

Hoy día 8 de marzo, os hablo de una exposición sobre mujeres.

Exposición «Cierta Luz. De fotógrafas aragonesas» (O por qué Aragón las necesita)

Lugar: La Lonja

Fechas: del 22 de enero al 23 de abril de 2019

Laborables: de 10 a 14 y de 17 a 21 horas.  Domingos y festivos de 10 a 14.30 horas.  Lunes cerrado

Coletivo 4F:

Lara Albuixech, Lorena Cosba, Tamara Marbán Gil, Judith Prat

El colectivo 4F propone para este viaje un recorrido por el universo de varias generaciones de fotógrafas y el aroma de cada época.

Así han reunido las instantáneas más significativas de cada autora.

Desde los albores de la posguerra española, los arrebatos vanguardistas de los años noventa, los bodegones, la moda, el fotoperiodismo y la traslación fotográfica a objetos insospechados.

Así como la transgresión que muestran las nuevas generaciones y que no siempre están en el discurso, como el reconocimiento de otras identidades de género como la no binaria, también presente.

Y como la ausencia también ocupa espacio, señalan: el de las que ya no están, las que tuvieron que elegir y colgaron la cámara en pos de algún otro objeto de mayor conveniencia.

Pero sobre todo, señalan que deberíamos notar la oquedad del entusiasmo quebrado de todas las que jamás olieron la legitimidad para soñar cómo querían vivir.

Esta muestra se propone visibilizar la experiencia de un colectivo históricamente ninguneado y revalorizar su trayectoria, su frescura y su penumbra.

De ahí el empeño de las organizadoras en subrayar la relevancia de aquellas que han invertido tiempo y voluntad en contar y contarse.

Ésas que renombran así el vínculo con el mundo y sus ritmos y que, juntas, trenzan un tapiz infinito para crear genealogía. Para que permee, para que deje poso.

La exposición cuenta con un audiovisual, que lamentablemente no pude ver, porque había habido algún problema con una bombilla para proyectar.  De modo que espero tener la oportunidad de volver y completar la visita.

Conforman la pieza del interior de la sala del audiovisual los trabajos de veintiséis autoras que, a caballo entre la fotografía de corte clásico y la incorporación de temática novedosas y algunas poco tratadas, muestran las transformaciones que experimenta el relato fotográfico tradicional al entablar diálogo con otras herramientas audiovisuales para alcanzar lenguaje y discurso cada vez más completos.

Duración: 4.56 minutos.

También las palabras.

Quedarse sólo con las imágenes sería comprender a medias lo que estas autoras unidas por la fotografía y con voces diversas o intransferibles, cuentan al mundo.

Por eso en la última sala, aúnan pensamientos, inquietudes, anhelos respecto al quehacer visual, pero también reflexionan sobre la vida y cómo marca ser mujer. Interesa lo que hacen pero también lo que piensan.

Nos animan a acercarnos a sus rostros, bucear en sus sentires y llevar contigo un retazo de la exposición.  Porque Cierta Luz no acaba en el espacio expositivo.

Yo me llevé los siguientes retazos:

Jose Girl:

«A través de la fotografía soy capaz de transformar lo que veo y también de crear lo que no veo.

Es mi visión particular del mundo exterior y mi manera de dar salida al mundo interior.  Un lienzo en blanco donde expresar en imágenes donde no llegan mis palabras»

Creación   Instropección   Visión 

Esther Casas:

«La fotografía es mi vida y mi forma de expresión.  Yo cuento mejor lo que veo con mis imágenes.

Cuando empecé era un mundo de hombres.  Fotoperiodistas había muy pocas y había que demostrar y trabajar mucho para que vieran que valías.  Con el tiempo se ha visto que tenemos algo muy especial y somos muchas que no hemos tirado la toalla y seguimos luchando para que las mujeres en el mundo fotográfico sea habitual y maravillosa».

Natural   Espontánea   Cercana

¿Te animas a visitar la exposición?  ¿Me cuentas qué retazos te has llevado tú de estas fotógrafas?

Exposición «Pablo Serrano. Retratista retratado»

Exposición «Pablo Serrano. Retratista retratado»

    

El pasado 20 de diciembre tuve la suerte de asistir a una visita guiada a la Exposición temporal «Pablo Serrano.  Retratista retratado«, de la mano de la comisaria María Luisa Grau Tello.

La muestra puede verse en el IAACC (Instituto Aragonés de Arte y Cultura Contemporáneos) Pablo Serrano de Zaragoza.

La exposición Pablo Serrano, retratista retratado plantea una doble mirada en torno al escultor de Crivillén, tomando el género del retrato como eje central desde el que se observa al escultor, pero también al hombre.

En la misma, se plantea un recorrido expositivo que toma como eje central el género del retrato a través de la escultura, con sus célebres Interpretaciones al retrato, y de la creación fotográfica, con escenas que rememoran la figura de Pablo Serrano artista y conforman un conjunto fotográfico con valor artístico e interés documental.

        

La muestra ha sido comisariada desde el centro con fondos propios y el préstamo de tres piezas pertenecientes a colecciones privadas:

  • la Interpretación al retrato de José Camón Aznar, de la Fundación Ibercaja;
  • un retrato fotográfico de Pablo Serrano prestado por la Fundación Alberto Schommer
  • y un autorretrato de Pablo Serrano, de la colección Serrano Spadoni.

La exposición comienza introduciéndonos en la vida artística y personal de Pablo Serrano retratista.

A lo largo de la galería acristalada (planta 01), se disponen un total de 18 retratos, pertenecientes a una de sus series más personales y la única en la que trabajó durante toda su carrera: Interpretaciones al retrato.

Retratos de célebres personalidades a nivel nacional e internacional: los principales científicos, empresarios e intelectuales.  Todos ellos ocuparon el contexto cultural de la segunda mitad del siglo XX e influyeron en la proyección profesional, artística y personal del escultor.

Primera parte

Esta primera parte está, por tanto, dedicada al modelado de algunos de los coetáneos que el escultor redefinió en la intimidad de su taller a partir de la reinterpretación.

    

Al examinarlos, los mismos retratos son capaces de narrarnos cómo Pablo Serrano observó, aprendió y materializó con escayola, no únicamente la presencia física del retratado, sino su «rostro metafísico», tal y como el mismo artista afirmaba.

   

En palabras de la comisaria de la exposición, lo más destacable de este artista, es su capacidad de expresar lo que somos, su capacidad de captar la esencia.

   

Como curiosidad, también nos contó que la mujer de uno de los retratados, le dijo a su marido que la escultura «es más tú que tú mismo».

    

Segunda parte

La segunda parte de la muestra (Entreplanta 01) se enmarca bajo el título, Pablo Serrano retratado.  En la misma, se reseña la iniciativa del artista por proyectar su imagen pública tras los primeros éxitos gestados a su llegada a España y su cada vez más notable presencia en las publicaciones de la época y entrevistas.

Este recorrido expositivo revela al visitante, a través de la fotografía, cómo le vieron e inmortalizaron en reportajes encargados por el propio Serrano, algunos de los fotógrafos más importantes de la época: Juan Dolcet, Nicolás Müller, Núñez Larraz, Ibáñez o Henry Ries.   Y también proyectos de creación artística, como es el caso de Alberto Schommer.

    

Todas estas imágenes son un testimonio de la relación de Serrano con su obra en distintos ambientes, que no solo muestran la dimensión profesional, sino también la más humana a través de su vida en común con la artista Juana Francés.

A partir de la creación fotográfica de la época, se presenta un repertorio muy heterogéneo de escenas que rememoran la figura de Pablo Serrano artista y conforman un conjunto fotográfico con valor artístico e interés documental.

     

Autorretrato

Cómo vio, cómo le vieron, pero ¿cómo se miró a sí mismo Pablo Serrano?

La exposición se cierra haciendo alusión a Pablo Serrano autorretratado. A partir de una selección de autorretratos se plantea al visitante cómo Pablo Serrano se miró a sí mismo y descubrimos algunas curiosidades como que el mismo Serrano se sentía identificado física e intelectualmente con la figura de Unamuno.

Visitas guiadas en 2019

Si te interesa esta exposición y quieres que te la expliquen con detalle, se han organizado visitas guiadas a la exposición a cargo de la comisaria María Luisa Grau Tello, en las siguientes fechas:

  • Días: 31 de enero, 21 de febrero y 28 de marzo de 2019
  • Hora: 18:30 horas (una hora de duración)
  • Es necesaria reserva previa (máximo 25 personas pro visita) en: difusionmpabloserrano@aragon.es. Especificar nombre, fecha y número de teléfono

Mi recomendación: ¡no os la perdáis! y si podéis hacer la visita guiada ¡mucho mejor!

Exposición Pasión por Zaragoza

Exposición Pasión por Zaragoza

Hoy os cuento detalles de otra interesante exposición denominada «Pasión por Zaragoza. El Reino de los sentidos», que podéis visitar en Ibercaja Patio de la Infanta (San Ignacio de Loyola, 16), del 5 de octubre de 2018 al 29 de enero de 2019, con entrada libre.

Contenido

La muestra cierra una trilogía de exposiciones, en las que han querido explicar momentos muy importantes en la historia de la construcción de la Zaragoza contemporánea, toda una secuencia de acciones que han sido llevadas a cabo por zaragozanos de todo tipo y condición que han trabajado generosa y decididamente por su ciudad.

En esta ocasión vuelven la vista al pasado para recuperar exclusivamente una serie de hitos en la vida de la capital de Aragón, que han sido muy importantes para definir la identidad de una sociedad abierta, conciliadora e integradora.

2018 recuento de grandes momentos

La exposición tiene como fin principal el poner imagen a la celebración de un conjunto de centenarios, que convierten al año 2018 en un tiempo excepcional, para hacer recuento de los grandes momentos que ha vivido la ciudad y que han sido determinantes para la construcción de la identidad de esta capital de Aragón, que ha dado al mundo notables figuras, que ha tenido un notable protagonismo en la historia de Occidente y que es la sede de la devoción a Nuestra Señora del Pilar, que mantiene la primera iglesia que en el mundo se construye en su honor, al como señalaba el papa Calixto III en 1456.

Sobre el escudo

Nos recibe en la exposición el escudo de la ciudad recogido en una hermosa tabla de principios del siglo XVI, hablándonos de un momento singular de su historia que nos lleva al año 1134, cuando el emperador castellano Alfonso VII ocupa la ciudad y la mantiene bajo su mando hasta el verano de 1136, en que la devuelve al rey Ramiro II de Aragón.

En ese dominio castellano leonés se crea el escudo de la ciudad: el león rampante -que es la marca de los reyes de León- y coronado porque simboliza el honor del “Reino de Zaragoza”. Rodeando el escudo están los seis títulos que ha ido recibiendo la ciudad a lo largo de los siglos.

Una experiencia

La exposición aporta además todo un abanico de posibilidades para recrear los diferentes momentos de la historia de la ciudad, especialmente aportando los medios para que pueda disfrutarse desde las infinitas capacidades de todos sus sentidos, desde contemplar las piezas hasta percibir los olores de cada momento y disfrutar con una innovadora apuesta de música ambiental que permite sentirse dentro de cada acontecimiento. Se trata de convertir la exposición en una experiencia que nos lleve a sentirnos parte de esta ciudad en la que tenemos la suerte de vivir.

1018. El Reino de la Taifa
En el siglo XI, el año 1018 Mundir I se independiza creando el Reino de Taifas que será gobernado por dos dinastías: la Tuyibi y la Hudi.

Un rey de esta dinastía construirá la Aljafería, espacio en el que los reyes zaragozanos acogerán y protegerán a los más importantes poetas, médicos cirujanos, científicos y pensadores del mundo musulmán, destacando el filósofo zaragozano Avempace.

1118. La conquista cristiana
Tras unos meses de asedio, en los que cuenta la leyenda se apareció san Miguel a los soldados navarros de Alfonso I y asaltaron la muralla por donde luego se levantaría la iglesia de San Miguel de los Navarros, la ciudad se rinde y el 18 de diciembre de 1118 entra el rey aragonés, acompañado de Gastón de Bearne y del nuevo obispo Pedro de Librana que acomete la restauración de la antigua y venerable iglesia dedicada a Santa María.

1218. La casa de ganaderos
El 18 de mayo de 1218 el rey Jaime I el Conquistador nombre un justicia específico, con jurisdicción civil y criminal, para resolver los conflictos que surjan en el importante mundo de la ganadería. Su importancia y autonomía es tal que el justicia de Casa de Ganaderos tiene horca propia, situada en el camino de San Gregorio.

1318. Creación del Arzobispado
El 18 de julio de 1318 se emitió la Bula Romanus Pontifex y se creó la provincia metropolitana de Zaragoza de la que dependían los obispados de Huesca y Jaca, Tarazona, Segorbe-Albarracín, Pamplona y Calahorra, siendo el primer arzobispo Pedro Fernández de Luna. A partir de ese momento, las coronaciones de los reyes de la Corona de Aragón se hacen ante el arzobispo cesaraugustano.

1518. La jura de Carlos V
Carlos V se coronó emperador el año 1530 en la ciudad de Bolonia, pero en 1518 ya había sido jurado como rey de Aragón en la Seo zaragozana, siguiendo una antigua costumbre que venía de tiempos de Pedro II al que el papa le concedió el derecho de que sus herederos fueran coronados en la catedral de Zaragoza. Carlos V será el último rey jurado en la catedral de Zaragoza.

1618. La Universidad de Zaragoza
En 1618 la universidad zaragozana hizo nuevos “Estatutos” que fueron confirmados por el Concejo de la ciudad, que era patrona de la misma desde el principio, publicados por Juan de Lanaja y Quartanet, Impresor del Reino de Aragón y de la Universidad.

La vida académica alcanzó mayor estabilidad y la ciudad se comprometió a apoyar y promover la Universidad de Zaragoza que entonces tenía cátedras de Teología, Cánones, Leyes, Medicina, Cirugía y Artes.

1718. La Basílica del Pilar
Mientras se organizan las fiestas en honor de la Virgen se va levantando, con el apoyo del rey Carlos III, el nuevo tempo barroco que se bendice e inaugura el 11 de octubre de 1718.

1918. Reivindicación de Aragón
En 1908 se iniciaron en Zaragoza reuniones, en las que se debatía sobre los problemas con los que los ayuntamientos tenían que enfrentarse, entre grupos políticos e interesados en el tema.

Estas reuniones alcanzaron gran repercusión en mayo de 1918, puesto que se elaboró el “Proyecto de Autonomía de la Comunidad de Ayuntamientos Aragoneses”, contando con participaciones de ilustres aragoneses como el catedráticos don Juan Moneva.

Mi opinión

Merece la pena perderse por esta exposición, con tranquilidad, despacio y teniendo en cuenta en cada espacio la información, las imágenes, los sonidos, el conjunto y los detalles.  Es muy importante ver, leer, escuchar, tocar… todos los sentidos deben estar alerta.

Es una excelente oportunidad para conocer un poquito mejor nuestra ciudad y descubrir fechas importantes que marcaron distintas etapas, que fueron haciendo y forjando nuestra historia.

Además, después de la visita, merece le pena visitar el Patio de la Infanta, una de las joyas de Zaragoza, con una bonita historia de amor detrás. En otro momento os la cuento…

¡Os recomiendo la exposición! Aún tenéis tiempo, reservad un ratito y adentraros en las salas con la máxima atención, ya me contaréis que os parece…