Exposición Goya + Buñuel

Exposición Goya + Buñuel

Desde el 4 de octubre y hasta el 30 de diciembre, puede visitarse en Zaragoza la exposición: «Goya + Buñuel. Los sueños de la razón«, en dos museos diferentes de la ciudad: el Museo de Zaragoza y el Museo Goya.  Ambos espacios son realmente interesantes, por eso merecen siempre una visita y esta exposición puede ser la excusa perfecta.  

Los dos fueron tenaces luchadores, cualidad por cierto de reconocido arraigo aragonés.  Tal y como puede leerse en el cartel explicativo del principio, como autores que fueron de unos repertorios sorprendentemente variados, forzoso es que compartieran terrenos comunes.  Incluso Buñuel, en su filmografía, no se sustrajo de evocar la figura de Goya. Resulta muy sugerente contemplar el espíritu de Goya y de Buñuel uno a la luz del otro, aunque se grande la distancia que los separa. 

En concreto, yo visité la parte que está ubicada en el Museo de Zaragoza, en la plaza de los Sitios.  La muestra está dedicada y gira en torno a estos dos genios creadores, aquello que les acerca y en lo que se diferencian.  Además de que los dos eran aragoneses, sordos y afrancesados, les unían otros profundos vínculos. 

Aunque es importante destacar que vivieron en épocas diferentes, con mentalidades y ambientes culturales muy diferentes, y por eso el resultado de su trabajo artístico lo fue también. 

Goya en pintura y Buñuel en cine, generaron nuevas fórmulas de expresión artística, para mostrarnos la parte más incomprensible del ser humano y de las tradiciones hispánicas más antiguas. 

Para eso los dos viajaron no sólo al interior de sus mentes, sino también al exterior geográfico de un mundo que se les hacía pequeño.  Viajaron a otros países, con el fin de conocer las tendencias más novedosas.  Goya a Madrid, Roma, Burdeos; Buñuel a Madrid, a París, a Estados Unidos, a México. 

No solo fueron curiosos y contaron con referentes en el arte a los que admiraron y les inspiraron, también se relacionaron con intelectuales (escritores, políticos o juristas…) que abrieron aún más, sus mentes. Se nutrieron ávidamente de los respectivos entornos culturales que les tocó vivir. 

Ambos detectaron los males de su tiempo y se atrevieron a denunciarlos, mediante el poder de sus imágenes, otorgando al espectador la capacidad de emitir su propio juicio sobre lo que estaban viendo. 

A través de sus respectivos medios expresivos fueron capaces de generar atmósferas innovadoras.  Supieron escudriñar la naturaleza humana, sobre todo en aquellos aspectos más inaprensibles y resbaladizos, valiéndose ante todo del lenguaje de las imágenes, el «idioma universal» que dijera Goya. 

Ambos denunciaron la irracionalidad y el absurdo de la violencia en las guerras, por eso la representaron de manera evidente y desgarradora.  Reivindicaron la libertad a lo largo de su creación artística, especialmente la de pensamiento. 

Buscaban agitar conciencias, a través de caminos diferentes, mediante lo absurdo, el esperpento, la provocación y lo grotesco. Dotados de un agudo espíritu crítico, no pretendieron dar lecciones morales. La libertad era para Goya y Buñuel uno de los bienes más preciados del individuo, por eso, ejercieron con empeño la libertad que otorga la imaginación. 

Descubrieron que provocar y subvertir, trastocando iconografías  convencionales, abría caminos insospechados de creación y era un magnífico recurso de liberación personal. Y recurrieron a lo onírico para expresar todo aquello que está fuera de la lógica, a aquello que se escapa a la razón.  

Además la obra de Goya influyó en Buñuel.  Con motivo de la celebración del centenario de la muerte de Goya (1928), Buñuel ideó para la Junta organizadora sobre él.  Solamente llegó a realizar el guión.  Unan década después volvió a intentarlo en Hollywood, también sin éxito, con otra propuesta similar: La duquesa de Alba y Goya (1937). 

Si algo me gustó especialmente de la exposición, fue el audiovisual de 23,33 minutos de duración, realizado en 2017.  En el mismo, se muestran fragmentos de entrevistas a Gonzalo M. Borrás Gualis (excelente profesor mío de Universidad, de la asignatura de Arte Musulmán e Hispanomusulmán), Jean-Claude Carrièrre (colaborador de Luis Buñuel), Manuela B. Mena Marqués (Museo del Prado) y Agustín Sánchez Vidal (también profesor mío de carrera, de Historia del Cine). 

Es una auténtica delicia escuchar a estos expertos hablar sobre estos dos genios de nuestra tierra. 

Os recomiendo que si visitáis la exposición, pidáis la Guía Didáctica que han editado para la ocasión.  Aquí os he hecho un breve resumen de la publicación, pero es muy interesante leerla entera, porque van comparando algunas de sus obras.  

La verdad es que no descarto volver a pasar por el museo para ver de nuevo el documental.  

Por supuesto, os recomiendo esta exposición.  ¡Todavía estáis a tiempo, seguro que encontráis un ratito para descubrir cosas nuevas de estos dos genios aragoneses! 

Visita a la fábrica de cerveza Ámbar

Visita a la fábrica de cerveza Ámbar

Hace poco tiempo, concretamente a finales de octubre, tuve la ocasión de visitar la fábrica de cerveza Ámbar, en pleno centro de Zaragoza.  Era mi segunda vez y eso me dio la oportunidad de fijarme más en los detalles, de interesarme por aquellas cosillas que habían quedado un poco pendientes.

Comenzamos con la visita, primero se presentó la guía (ahora mismo tengo dudas con su nombre, así que mejor no lo pongo), una chica muy simpática, que nos explicó todo y nos dejó hacer preguntas.  Para empezar, nos pusieron un vídeo sobre los orígenes de la fábrica, después nos dieron unas batas verdes (diferentes a las blancas de mi primera vez) y unos gorros muy poco favorecedores, pero obligatorios.  A continuación, nos indicaron las instrucciones que debíamos tener en cuenta.

La fábrica es un auténtico museo vivo de la cerveza, con más de cien años de historia. Desde que en el año 1900 hicieron la primera cerveza, no han cambiado de ubicación.  En el recinto original, conservan los métodos tradicionales de elaboración de la cerveza.

Es importante destacar que es la fábrica de cervezas más antigua de España aún en activo. Ubicada en el histórico barrio zaragozano de San José, es uno de los últimos resquicios del patrimonio industrial aragonés.

Durante la visita, se puede ver su maltería original de los años 30, los últimos tinos de fermentación abierta y, por supuesto, catar sus cervezas.

La maltería de Ámbar se estructura en cuatro plantas y les permite conservar íntegro el proceso de elaboración tradicional de la cerveza, desde que el cereal llega del campo hasta que la embotellan.

La sala de cocidas es la cocina del maestro cervecero, donde se combinan los distintos ingredientes para crear las recetas. Tienen dos, localizadas una enfrente de otra. La original, con calderas de cobre, es preciosa y está ya en desuso (aparece en la primera foto).  Allí pudimos probar distintos tipos de maltas.

Las nuevas, mucho más grandes, son de acero inoxidable.  No las pudimos ver, porque ese momento estaban limpiando y estaba el suelo mojado.

Durante la fermentación, gracias a la labor de la levadura el mosto se transforma en cerveza. En Ámbar disponen de dos opciones para fermentar: en la sala de tinos abiertos o en cerrado en los tanques verticales. La sala de tinos abiertos es una auténtica joya de la cervecería, es el único lugar donde se puede ver cómo trabaja la levadura.  En nuestra visita, los tinos estaban vacíos, aún así la sala es espectacular.

Una vez que las levaduras han hecho su trabajo transformando el mosto en cerveza, tienen un líquido al que los cerveceros llaman cerveza verde. Entonces pasa a las bodegas, allí, a cero grados y en completa oscuridad, la maduración de sus cervezas ronda aproximadamente el mes.

Actualmente Ámbar cuenta con 17 variedades, la gama española más amplia elaborada en una misma fábrica. Como curiosidad, nos contaron que la primera cerveza en España sin gluten, apta para celiacos, se hizo en esta fábrica.

Después de la estupenda visita, pudimos disfrutar de una cata de algunas de las cervezas que elabora esta fábrica.

Entre otras, yo opté por probar la cerveza Monte Perdido, elaborada con microflora salvaje a muy baja temperatura.  Se ha hecho por el centenario del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, para hacer honor a la cordillera ubicada en la comarca del Sobrarbe, Patrimonio de la Humanidad, y que este año 2018 celebra cien años como Parque Nacional.

El resultado de sabor que buscaban era: salvaje, complejo, rodeado de incertidumbre, sorprendente, divertido y con mucha chispa. Al probarla, según Ámbar, te encuentras con un líquido pálido en color, intenso en aromas frescos y verdes; a hierba, a resinas vegetales… y con un punto de acidez en boca que rompe con los cánones cerveceros más habituales.

Mi opinión personal: no tengo un paladar tan exquisito como para encontrar tantos matices, me pareció una cerveza con un sabor distinto y, al mismo tiempo, agradable; desde luego, con un punto sorprendente.  Sí, me gustó y, cuando la tomé, intenté trasladarme, aunque fuese un instante, a esa auténtica maravilla que es Ordesa.

Antes la visita era gratuita y tenía muchísima lista de espera, incluso de un año.  Ahora tiene un precio de 6 euros y no hace falta esperar tanto.  Podéis ver toda la información aquí.  Hay 20 plazas totales disponibles por visita y es para mayores de 12 años (siempre acompañados de un adulto). De 12 a 18 años, la visita es gratuita.

Desde luego, os animo a que os apuntéis y conozcáis este lugar tan especial de Zaragoza.

Y el último… por ahora

Y el último… por ahora

Todavía me queda un premio por contaros…

Por casualidad, un día por la calle me encontré con Ana de Centro Femenino SAMA, entre otras cosas que no vienen al caso,  hablamos de mis premios anteriores y me dijo que no lo dejase, que continuase escribiendo.  Me contó que había visto por ahí, que La Azucarera había convocado un Certamen literario, me animó a que me enterase.

Y claro, en cuanto pude, busqué

la información…

La Biblioteca para Jóvenes Cubit, en colaboración con la Asociación de Vecinos «Tío Jorge¬ Arrabal», el IES La Azucarera y Zaragoza Activa, habían convocado el VI Certamen de Relatos Cortos «La Azucarera».

Se establecían dos categorías por edades: juvenil, para participantes con edades comprendidas entre los 12 y 17 años, y absoluta para participantes de 18 años en adelante.

El contenido de los relatos (motivos temáticos, personajes, argumento o ambientación) tenía que aludir necesariamente a algún aspecto relacionado con «La Azucarera», en su etapa actual o en el pasado.  El texto podía ocupar un máximo de un folio por ambas caras.

El plazo de admisión finalizaba el 4 de mayo, para los que se presentasen de forma presencial, y el 6 de mayo a las 23.59 horas, para lo que se presentasen mediante correo electrónico, que fue la opción elegida en mi caso.

El jurado estaba integrado por :

  • Un representante de la Asociación de Vecinos «Tío Jorge – Arrabal».
  • Un representante del IES Azucarera
  • Un representante de Zaragoza Activa
  • Un representante de la Biblioteca para Jóvenes Cubit

Y el relato que presenté, titulado «Los increíbles periplos sin rumbo«, ¡¡resultó ganador!!.  Podéis leerlo en el apartado de mi web «Relatos», concretamente aquí.

Entrega de premios

La entrega de premios se celebró el jueves 17 de mayo de 2018 en la Biblioteca para Jóvenes Cubit, a las 19,00 horas.

Me dio mucha rabia, pero no pude asistir, porque había confirmado mi asistencia a un Foro con anterioridad.  Me fastidió bastante, porque me hizo muchísima ilusión ser la ganadora.  En el acto, se leyeron los dos relatos ganadores.

Como yo no estaba, fue la bibliotecaria (¡qué oficio tan bonito!) Inmaculada García, quien leyó el mío.

El premio fue un cheque-regalo de 100 euros para canjear en la librería «París», que me entregaron unos días después en mi visita a la Biblioteca Cubit.  Solamente tengo palabras de agradecimiento para todas las personas de la Biblioteca, que tuvieron mensajes de cariño para mí en todo momento y que me animaron a continuar escribiendo, porque les había encantado mi texto.  También para los trabajadores de la librería, porque me recibieron maravillosamente, me felicitaron, me aconsejaron y me facilitaron la elección de los libros.

Los libros

Los libros que elegí fueron: «Un amor» de Alejandro Palomas (tengo pendiente hacer la reseña), «Más allá del invierno» de Isabel Allende (podéis ver la reseña aquí), «Madona con abrigo de piel» de Sabahattin Ali (reseña aquí), «Mi negro pasado» de Laura Esquivel (reseña aquí) y «La sinfonía del tiempo» de Álvaro Arbina (reseña aquí).

Hasta ahora es mi último premio, no ha habido tanta suerte en los siguientes… pero sigo intentándolo, rendirse es la última opción… no sé lo que pasará…

Y siguió la racha…

Y siguió la racha…

Muy contenta con mis premios y con la moral muy alta, por esos reconocimientos tan inesperados, decidí presentarme a otro concurso, también relacionado con Aragón Radio.  El concurso en cuestión era el «Relato Imposible».

Una propuesta en la que los participantes tenían (hablo en pasado porque creo que ya no se sigue haciendo) que crear textos literarios a partir de tres conceptos propuestos por el programa y que, aparentemente, no tenían nada que ver o eran, incluso, incompatibles.

Los participantes disponíamos de un plazo de once días para crear un relato breve que, en ningún caso, podía exceder las diez líneas. Los textos debían remitirse a la dirección electrónica, indicando nombre del autor y un teléfono de contacto, por si resultabas ganador o ganadora.  El jurado estaba integrado por Ana Segura y Javier Vázquez, directores de ‘La torre de Babel’ y ‘Escúchate’, respectivamente, que seleccionaban los finalistas de cada semana y, entre ellos, el relato ganador, que era premiado con un lote de libros.

Conceptos:

Esa semana los conceptos fueron: La Macarena de Los del Río, huella dactilar y sartén

Y con esas tres estupendas palabras, escribí mi relato.  Y como os he explicado antes, sucedió todo.  Primero seleccionaron mi relato como finalista.  El 28 de marzo, entramos en directo en el programa «Escúchate»  los cuatro finalistas y leímos cada uno nuestro relato.  Después dijeron el nombre de la ganadora y… ¡¡¡bien!!! era yo…  ¡¡qué alegría!!

Mi relato fue el siguiente:

Un delito menor 

No era la primera vez que entraba en esa habitación. Pero sí de esa forma tan peculiar. Mis nervios estaban a flor de piel y esa lejana melodía de «La Macarena de Los del Río» en versión disco, colándose por la ventana entreabierta, incrementaba aún más mi estado de alerta. Con la linterna de mi teléfono móvil y con el mayor sigilo posible, busqué a tientas aquello por lo que llevaba suspirando tanto tiempo. Ni siquiera se habían tomado la molestia de ocultarlo. Debía tener cuidado, cualquier ruido podía desbaratar la operación. Se me ocurrió entonces que no había tomado ninguna precaución y que era aconsejable no dejar mi huella dactilar. Aunque pensé en buscar una solución, no podía perder el tiempo en ese detalle. El delito ya estaba cometido y no había vuelta atrás, solamente debía huir y buscar una coartada. Entonces oí sus pasos y busqué con qué defenderme, una sartén podría ser suficiente para protegerme, porque escapar no era posible. La puerta se abrió. Con la boca llena de tarta de chocolate, no me dio tiempo a explicar a mi abuela que no era lo que parecía.

Puedes ver más información sobre este concurso aquí.

Podéis escuchar el concurso aquí.  Desde el minuto 04.30

Unos días después fui a recoger mi fabuloso premio, un lote de libros.  Estoy deseando volver a visitar Aragón Radio…